Desarrollo de la industria en tecnología limpia

inguna industria fue tan afectada por los movimientos sociales ambientales a tal grado, en tan corto tiempo y en una escala geográfica tan importante como la fabricación de pulpa y papel. Desde mediados de los años 80, los movimientos sociales ambientales han tenido una influencia profunda en este sector y en apenas algunos años, el pulpado y el blanqueo se han transformado en procesos mucho más «amistosos» ambientalmente.

La Dra. María Cristina Area – que además de dirigir el Procyp-Unamam es la coordinadora general de la Red Iberoamericana de Docencia e Investigación en Celulosa y Papel- relató que «ninguna industria ha sido tan afectada por los movimientos sociales ambientales a tal grado, en tan corto tiempo y en una escala geográfica tan importante como la fabricación de pulpa y papel».

Desde mediados de los años 80, los movimientos sociales ambientales han tenido una influencia profunda en la industria. «Pero en apenas algunos años, el pulpado y el blanqueo se han transformado en procesos mucho más amistosos ambientalmente», aseguró.

Los fabricantes alrededor del mundo han gastado miles de millones de dólares para adoptar las nuevas tecnologías, modificar las antiguas y desarrollar innovaciones para resolver las demandas, expectativas, y regulaciones ambientales cada vez mayores. Millones de dólares adicionales se han invertido en investigación, desarrollo y prueba de nuevos procesos y tecnologías ambientalmente amistosos.

«La transformación ha sido profunda aunque todavía incompleta. Esta industria nunca será igual. La construcción de nuevas fábricas de pulpa y papel sin cumplir los requisitos ambientales es impensable», advirtió la especialista.

Antecedentes

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), entidad que representa en el mundo la defensa de los sindicatos, no incluye al sector de la celulosa y papel entre las industrias que figuran en la categoría declaradas de «Insalubridad Laboral».

En tanto, en Argentina, a través de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, se impulsa el Programa de Reconversión Productiva en la Industria de Celulosa y Papel (Pricepa) y se firmó el año pasado un acuerdo compromiso con la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP).

A partir de allí, se elaboró el Manual de Evaluación Técnica a responder por las empresas y de las Mejores Técnicas Disponibles (MTDs) para la esta industria en el país.

El manual incluye las metas establecidas por el organismo nacional para la reconversión del sector, las que incluyen la reconversión del sistema de blanqueo a libre de cloro elemental (EFC), optimización del uso de agua, minimización de la carga contaminante de los efluentes líquidos y gaseosos.

El trabajo iniciado contribuirá en el mediano y largo plazo, a la reconversión del total de las empresas de celulosa y papel del país.

La empresa Alto Paraná SA, instalada en Puerto Esperanza, fue la primera en firmar este convenio y en 2008 culminará el plan de inversión por 30 millones de dólares que permitirá significativas mejoras en la gestión ambiental de la planta, posicionándose entre las fábricas más modernas del país. También Papel Misionero presentó un proyecto en el marco del Pricepa, que está en etapa de revisión.

No así, Benfide SA, la planta que funciona en Puerto Piray (ex PCP) que es la única en Argentina que utiliza la tecnología al sulfito y sobre la cual pesan multas, intimaciones y hasta clausuras, por el retraso en la inversión de una planta de tratamiento de efluentes tóxicos, arrojando los desechos a las aguas del Río Paraná.

Desarrollo de la industria en tecnología limpia

Ninguna industria fue tan afectada por los movimientos sociales ambientales a tal grado, en tan corto tiempo y en una escala geográfica tan importante como la fabricación de pulpa y papel. Desde mediados de los años 80, los movimientos sociales ambientales han tenido una influencia profunda en este sector y en apenas algunos años, el pulpado y el blanqueo se han transformado en procesos mucho más «amistosos» ambientalmente.

La Dra. María Cristina Area – que además de dirigir el Procyp-Unamam es la coordinadora general de la Red Iberoamericana de Docencia e Investigación en Celulosa y Papel- relató que «ninguna industria ha sido tan afectada por los movimientos sociales ambientales a tal grado, en tan corto tiempo y en una escala geográfica tan importante como la fabricación de pulpa y papel».

Desde mediados de los años 80, los movimientos sociales ambientales han tenido una influencia profunda en la industria. «Pero en apenas algunos años, el pulpado y el blanqueo se han transformado en procesos mucho más amistosos ambientalmente», aseguró.

Los fabricantes alrededor del mundo han gastado miles de millones de dólares para adoptar las nuevas tecnologías, modificar las antiguas y desarrollar innovaciones para resolver las demandas, expectativas, y regulaciones ambientales cada vez mayores. Millones de dólares adicionales se han invertido en investigación, desarrollo y prueba de nuevos procesos y tecnologías ambientalmente amistosos.

«La transformación ha sido profunda aunque todavía incompleta. Esta industria nunca será igual. La construcción de nuevas fábricas de pulpa y papel sin cumplir los requisitos ambientales es impensable», advirtió la especialista.

Antecedentes

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), entidad que representa en el mundo la defensa de los sindicatos, no incluye al sector de la celulosa y papel entre las industrias que figuran en la categoría declaradas de «Insalubridad Laboral».

En tanto, en Argentina, a través de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación, se impulsa el Programa de Reconversión Productiva en la Industria de Celulosa y Papel (Pricepa) y se firmó el año pasado un acuerdo compromiso con la Asociación de Fabricantes de Celulosa y Papel (AFCP).

A partir de allí, se elaboró el Manual de Evaluación Técnica a responder por las empresas y de las Mejores Técnicas Disponibles (MTDs) para la esta industria en el país.

El manual incluye las metas establecidas por el organismo nacional para la reconversión del sector, las que incluyen la reconversión del sistema de blanqueo a libre de cloro elemental (EFC), optimización del uso de agua, minimización de la carga contaminante de los efluentes líquidos y gaseosos.

El trabajo iniciado contribuirá en el mediano y largo plazo, a la reconversión del total de las empresas de celulosa y papel del país.

La empresa Alto Paraná SA, instalada en Puerto Esperanza, fue la primera en firmar este convenio y en 2008 culminará el plan de inversión por 30 millones de dólares que permitirá significativas mejoras en la gestión ambiental de la planta, posicionándose entre las fábricas más modernas del país. También Papel Misionero presentó un proyecto en el marco del Pricepa, que está en etapa de revisión.

No así, Benfide SA, la planta que funciona en Puerto Piray (ex PCP) que es la única en Argentina que utiliza la tecnología al sulfito y sobre la cual pesan multas, intimaciones y hasta clausuras, por el retraso en la inversión de una planta de tratamiento de efluentes tóxicos, arrojando los desechos a las aguas del Río Paraná.



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