Insisten en “la aceptación social” del alcoholismo como enfermedad

Alcohólicos en recuperación cuentan su experiencia para que las personas refelxionen sobre este flagelo. La comunidad de hombres y mujeres que comparten su batalla diaria para vencer a la adicción celebrará un nuevo aniversario el 18 de diciembre y realizará una jornada abierta a la comunidad.

No a la primera copa. El objetivo primordial de los alchólicos en recuperación.

No a la primera copa. El objetivo primordial de los alchólicos en recuperación.

[su_note note_color=”#cdcdcd”]El grupo de A.A se reúne todos los días de 20 a 22 en la casita de Estado de Israel 4.948[/su_note]La reunión del viernes por la noche en la casita de la calle Estado de Israel comenzó con una noticia triste: una integrante del grupo de Alcohólicos Anónimos (A.A.) que había abandonado las reuniones hace unos meses, tuvo una decaída y tras sufrir un trastorno hepático dejó de existir. La cruel cara de una enfermedad silenciosa y fatal se cobraba una vez más una nueva víctima. Si bien para muchas personas es común levantar una copa en algún momento del día, para los alcohólicos en recuperación poder no hacerlo significa haber logrado mantenerse otras 24 horas en estado de sobriedad. En la capital misionera un grupo numeroso de personas se reúne a diario a compartir su experiencia y tratar de “no volver a caer”. El 18 de diciembre cumplen 33 años de vida y por ese motivo realizarán una jornada abierta con el objetivo de que todos aquellos que deseen puedan interiorizarse sobre el tema.

Sólo voluntad

El alcoholismo está reconocido como un gran problema de salud. En Argentina es una de las principales causas de muerte que no perjudica solamente a los alcohólicos sino a todo su entorno.

Si bien no hay una explicación científica sobre cómo una persona se vuelve adicta al alcohol, lo que se hace desde A.A. es ayudar a los que ya lo son para que puedan dejar la bebida y aprender a llevar una vida normal y feliz.

El anonimato es una de las reglas inquebrantables de los grupos en recuperación porque la “condena social es dura y no distingue sexo ni clase social”.

“Acá nadie le obliga a nadie a hacer lo que no quiera. Al contrario, como sabemos por la propia experiencia lo dañino que resulta la descontrolada ingesta de alcohol, tratamos de mostrarle que es posible cambiar de estilo de vida. No cobramos nada, ni prometemos cosas fuera de la voluntad de la persona pero podemos escuchar y comprender porque en algún momento pasamos por lo mismo”, dijo el coordinador de la reunión.

Uno de sus compañeros le pidió la palabra y después de haber agradecido a Dios no ingerir alcohol ese día, quizo compartir su experiencia con los demás.

“A veces la gente ve al alcoholismo como una adicción pero en realidad es una enfermedad. Nosotros sabemos que es una enfermedad letar y destructiva, progresiva y silenciosa que puede llegar a matarte y matar a todos los que te rodean. Yo sé que no puedo con el alcohol y que cuando me siento tentado llamo a uno de mis compañeros y compartimos un mate o lo que sea y el momento pasa. En el grupo uno encuentra contención y la voluntad es poder vivir el presente. Yo no quiero sufrir más y cada día me levanto con ese objetivo”, subrayó.

La frase tan corriente de que el alcohol es la puerta de ingreso para la ingesta de otras sustancias tóxicas para el organismo, la vivió en carne propia otro de los integrantes de la comunidad, quien confesó haber comenzado con la bebida a los 12 años y que al poco tiempo sumó pastillas hasta quedar al borde de la muerte.

Otra de las distinciones que se remarca en las reuniones es describir a la enfermedad como un mal que no distingue sexo, edad ni clase social.

“Yo vivía tomando y me costó mucho venir, hasta que un día me desperté tan mal que accedí a la invitación de una vecina. Estaba en un punto donde ni siquiera era capáz de contener a mis hijos que al verme en estado de ebriedad se alejaban de mi. Sé que no era un ejemplo para ellos pero estoy contenta de estar acá intentando cambiar un estilo de vida que casi me lleva a la muerte”, contó una de las integrantes de A.A.

Por otro lado, uno de sus compañeros simplificó su pensamiento en una frase: “Después del alcohol terminás en la cárcel, en el loquero o en el cementerio”. Y añadió que ninguno de esos sitios le resultaba agradable por lo que “gracias a Dios desperté de una pesadilla que en su camino dañó a mucha gente”.

La coincidencia de los testimonios fue contundente, el grupo contiene a cada uno de sus miembros para la lucha diaria. Además cada uno de ellos consideró que poder expresar sus sentimientos fue de gran ayuda dado que en muchos casos una persona que padece de esta enfermedad termina en soledad, deprimido y poniendo en riesgo su vida.

“Cuando estaba en carrera – temporada de ingesta de alcohol- tenía muchos amigos pero todo terminaba cuando llegaba la mañana, quizá hasta el otro fin de semana que volvíamos a vernos. Pero luego me di cuenta que mis verdaderos afectos, mi familia y mis seres queridos, eran los que estaban en los momentos más duros. Uno a veces confunde las cosas producto de la ceguera propia del borracho que no escucha y que cree que puede controlarlo. Hoy tengo otra oportunidad de ser feliz, sé que el daño está hecho y no puedo volver atrás pero también tengo la certeza de que todos nos merecemos otra oportunidad y día a día peleo por eso”, añadió uno de los miembros de A.A.

Sobre AA

Alcohólicos Anónimos se puede definir como una sociedad compuesta por varios millones de alcohólicos recuperados en todo el mundo. Estos hombres y mujeres se reúnen en grupos locales que cuentan con un puñado de miembros en algunos lugares y con centenares de personas en las ciudades más grandes.

Las reuniones de estos grupos fueron tomadas como ejemplos para trabajar sobre otras adicciones basándose en los 12 pasos.

En este listado de consignas se propone admitir el padecimiento de la enfermedad conociendo los riesgos que conlleva, además de un profundo proceso de introspección donde se reconocen las limitaciones y consecuencias de la ingesta excesiva de alcohol.

En Posadas, la sede de A.A. se ubica en calle Estado de Israel 4.948 y también se realizan encuentros diarios en el Salón Estrada, al costado de la Catedral de Posadas de 20 a 22.

Los que deseen obtener más información sobre la enfermedad o realizar consultan pueden comunicase al teléfono 03752 – 430488.

El consumo y la necesidad de reflexión

El último informe publicado en Misiones On Line con datos del Centro Manantial de Posadas reveló que de un promedio de 111 pacientes admitidos, el 1,72 por ciento se había iniciado a los 8 años en el alcoholismo. El 5 por ciento bebe desde los 10 años y el 22,41 por ciento comenzó a los 14. De allí se desprendieron otras investigaciones que analizaron al hábito de los jóvenes y se concluyó en que pese a la restricción horaria para la venta de alcohol y las clausuras a los comercios en el marco del denominado Código de Nocturnidad provocaron un fenómeno migratorio: dado que se descubrió que los chicos dejaron de beber en las calles para hacerlo en los propios hogares. Si bien desde el Gobierno de la Provincia se desarrollan diversos programas para la prevención de las adicciones, el dilema también involucra a los padres que en muchos casos no encuentran la manera de dialogar con sus hijos sobre la problemática. A esto se le suma la tarea que se realiza en el ámbito educativo pero la reflexión final recae una vez más en la carencia de valores, el respeto a la vida. O concretamente el hecho de que este año varias empresas de servicios de catering desistieron de trabajar en las recepciones de fin de año con la opción de “canilla libre” por el “descontrol” que se genera en los chicos porque muchos padres no se hacen cargo de la situación.



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