Elecciones en Chile: Michelle Bachelet votó con una advertencia sobre la abstención

Elecciones en Chile: Michelle Bachelet votó con una advertencia sobre la abstención

La mandataria sufragó en un colegio de la comuna La Reina en Santiago y fue aplaudida por sus seguidores. “Creo que va a haber una segunda vuelta”, adelantó, al igual que su contrincante, Sebatián Piñera.

La presidente de Chile, Michelle Bachelet, fue una de las primeras figuras políticas que votó este domingo para definir quién gobernará el país entre 2018 y 2022.

A través de un mensaje publicado en las redes sociales, la mandataria hizo una advertencia a los indecisos: “La invitación es a sumarse hoy, a escoger a través de nuestro voto el Chile que soñamos. Si no votas, otros decidirán por ti”.

Y agregó: “Si hay una segunda vuelta, que creo que va a haber, espero que podamos efectivamente escuchar, ideas, propuestas y modelos de país de cada candidato”.

Unos 14 millones de chilenos están convocados este domingo para elegir un nuevo presidente, 23 senadores, 155 diputados y 278 consejeros regionales, pero los cálculos más optimistas estiman que los que acudan a las urnas no llegarán a la mitad de esa cifra.

De acuerdo con las proyecciones de expertos electorales y analistas sociales, los votantes fluctuarán entre un 47 y un 48 % del padrón, en el marco de estudios que presentan a Chile como el país con la menor participación electoral de América Latina.

En las elecciones municipales celebradas en octubre de 2016, la abstención fue la gran ganadora, con un 65%, y ahora se calcula que será menor, pero sin que los votantes sobrepasen la mitad del padrón total.

La abstención aumentó de forma exponencial tras la aprobación de una nueva ley electoral en 2012 que estableció la inscripción automática en el registro al cumplir 18 años, pero también determinó el voto voluntario.

La norma anterior establecía lo contrario: inscripción voluntaria en el registro, pero el voto era obligatorio, lo que significaba moderadas cifras de abstención que se mantuvieron durante años.

Sebastián Piñera desayunó con sus nietos, convencido de su triunfo

El ex presidente inició el día rodeado por seis de sus nueve nietos, que se levantaron temprano para ir a desayunar con él a su casa en el distinguido sector de Las Condes, en Santiago de Chile. Se lo veía optimista, convencido de que será el ganador de las elecciones presidenciales de hoy en este país.

“¿Quién ganará esta noche?”, preguntó el ex presidente con voz de maestro. “¡El Tata!”, exclamaron a coro los pequeños, en medio de risas y bromas sobre quién prepararía luego el almuerzo.

Allí, sentado a la cabecera de la mesa de la cocina, entre café, leche, jugo y panes, el candidato conservador que encabeza las encuestas para las elecciones de hoy recibió durante unos minutos a la prensa, a las 9 de la mañana en punto. Como un ritual, cada domingo de elecciones desde que se presentó como candidato a senador en 1989, el empresario y líder de la derecha política desayuna con su esposa, Cecilia Morel, y sus cuatro hijos -los nietos se han ido incorporando en los últimos años- antes de ir a votar. Y así lo hizo hoy, confiado en que esta noche, como anticipan los sondeos, será el ganador de las presidenciales. Aunque tiene claro que seguramente deberá ir a una segunda vuelta, el 17 de diciembre.

“Creo que los chilenos van a elegir hoy los tiempos mejores”, afirmó ante los micrófonos, usando su eslogan de campaña. “Lo importante es que se escuche fuerte la voz de los chilenos. Estaremos felices de ganar y, si la ventaja es mayor a los diez puntos, mucho mejor”, declaró. “La primera vuelta es muy importante, porque la ventaja que le saquemos hoy al que quede en segundo lugar será muy importante para una segunda vuelta”, agregó.

Distendido, verborrágico como ha sido durante toda la campaña, Piñera aclaró que no está pensando sólo en las elecciones de hoy. “Gobernar es muy difícil. Sacar a Chile de esta situación será difícil, por eso les pido a todos los chilenos que salgan a votar. Voy a escuchar con mucha humildad qué dicen los chilenos”, prometió.

Luego de despedirse de los periodistas y de terminar su café, Piñera salió para ir a votar, en la Escuela Alemania, en pleno centro de Santiago.

Allí, bajo el sol que ya golpeaba con fuerza a las 10 de la mañana, y en medio de un férreo operativo de seguridad con decenas de carabineros, lo esperaba un grupo de vecinos que coreaban “se siente, se siente, Piñera presidente”.

Pero también se encontró, en la calle Libertad y Castillo, con un puñado de personas furiosas con su presencia, que le gritaban “ladrón” y le silbaban.

“¿Por qué viene a votar acá, que es el barrio del pueblo? ¿Por qué no vota en Las Condes, con los ricos?”, se preguntaban y decían: “Nosotros somos el pueblo, y nos cobran hasta por caminar, este hombre es un millonario, ¿cómo puede ser que otra vez se presente para ser candidato?”.

Minutos después, Piñera salió de votar y se preparaba para ir a acompañar a votar a su esposa. Luego tenía previsto un almuerzo familiar y por la tarde irá a esperar los resultados al comando montado para esta noche en un hotel del centro de Santiago.



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