El desafío de los ingenieros forestales de ocupar un rol de liderazgo

 

“Este liderazgo deberá  ser acompañado  de un fortalecimiento institucional con recursos económicos  y con un staff de profesionales del ámbito público ubicados estratégicamente en las distintas regiones boscosas y actuando con los profesionales privados,  para lograr una co-gestión eficiente, constituyéndose así  en los regentes y garantes de este bien público, que son los recursos forestales”, reflexiona el consultor Juan Emilio Bragado, de JEB Ingeniería Forestal, en el Día del Ingeniero Forestal Argentino.

 

Si bien a nivel mundial, la ingeniería forestal nace en el siglo XVIII, fue recién en el año 1958 que se crea la carrera de Ingeniería Forestal en la Argentina, las cuales empezaron a funcionar en Santiago del Estero como un anexo de la Universidad Nacional de Córdoba para luego pasar a depender de la Universidad Nacional de Santiago del Estero y en la ciudad de La Plata -dependiente de la Universidad homónima-  teniendo sus primeros egresados a principio de los años 60.

 

La importancia de esta noble profesión se refleja en la resolución 436/09 del Ministerio de Educación de la Nación que la declara de “interés público”. Es una ingeniería en constante evolución que conjuga los aspectos técnicos y biológicos tendientes a la gestión forestal sostenible de los ecosistemas boscosos naturales, independientemente de su localización y naturaleza, como así también articula los conocimientos de la silvicultura y la dasonomía para maximizar la productividad de los suelos con la elección de los tipos de bosques de cultivo a forestar, diseñando la arquitectura del manejo que permitirá alcanzar dicho fin.

 

Es también la ingeniería forestal quien pone la ciencia y la tecnología en pos de la mitigación del cambio climático a través del manejo tendiente a la captura del CO2 atmosférico, de la conservación de la biodiversidad, de la protección de las cuencas hidrológicas, del cuidado y conservación de la belleza escénica, poniendo también en valor las bases culturales y religiosas que los circundan.

 

Y es la ingeniería forestal la que da respuesta al desarrollo sostenible, un desarrollo que hace viable lo económico con lo ambiental, soportable lo social con lo ecológico, y equitativo lo económico con lo social, para garantizar la provisión de bienes y servicios de los bosques a las actuales generaciones, sin poner en peligro la provisión de estos a la generaciones futuras.

 

Es decir, las dos ramas más importantes de la ingeniería forestal  la encontramos en los bosques de cultivos y en los bosques nativos. En los primeros, el aporte lo hace para maximizar la renta planificando las operaciones y la logística necesaria para la instalación, el manejo y la cosecha de los productos maderables que estos producen y que sirven de materia prima en el abastecimiento de las industrias de transformación química, mecánica y de  generación de bioenergía.

 

La segunda rama, la de los bosques nativos, lo hace analizando sus estructuras y su dinámica de manera de concluir en las mejores técnicas que permitan a estos valiosos recursos una producción sostenida de bienes y servicios no maderables,  garantizando que las alteraciones producidas no pongan en peligro  la biodiversidad y la producción de los servicios ecosistémicos.

 

No obstante, para que se dé la tan anhelada gestión sostenible de los bosques no basta con la intervención profesional solamente,  es necesaria una  alianza estratégica entre los actores involucrados en la cadena de producción, sea público o privado. Y es ésta alianza la que debe estar bajo el liderazgo de la ingeniería forestal para garantizar que las decisiones que se tomen se hagan sustentadas en el conocimiento científico emanadas de la ordenación forestal, la silvicultura y la dasonomía, sin desatender los aspectos sociales y culturales.  Este liderazgo debe venir acompañado  de un fortalecimiento institucional con recursos económicos  y con un staff de profesionales del ámbito público ubicados estratégicamente en las distintas regiones boscosas actuando con los profesionales privados,  para lograr una co-gestión eficiente, constituyéndose así  en los regentes y garantes de este bien público, que son los recursos forestales.

La mirada del mundo puesta en los bosques

A partir de las evidencias científicas del cambio climático que  está experimentando  nuestro planeta, producto del calentamiento global por la acumulación de gases de efectos invernadero y consecuencia de las fuertes emisiones generadas a partir de la revolución industrial, el CO2 el gas que más incide. Esto coloca a los bosques en un escenario de privilegio donde toda la comunidad internacional pone su mirada ya que son los bosques los mejores aliados por su  capacidad de captación de este gas de la atmosfera y stockearlo.

 

En este sentido, la ingeniería forestal es la profesión por excelencia, ya que es  la que ofrece las herramientas necesarias para eficientizar este proceso de absorción del carbono atmosférico en los bosques constituyéndolos  en los sumideros más valiosos, pero no se eficientiza cerrándolos y no permitiendo su aprovechamiento, sino todo lo contrario,  aprovechándolos de forma  sostenible, logrando  que los productos maderables que son convertidos en muebles, pisos, aberturas, techos, paredes, etc.,  sean las fuentes de stock de carbono,  generando a su vez una reacción dinámica en los  bosque que permitirá seguir captando el carbono atmosférico en los ejemplares que estén creciendo en los bosques contribuyendo con el ciclo del carbono.

 

 

 

(*) Ingeniero Forestal

Director de la Consultora JEB Ingeniería Forestal

Presidente de la Fundación Cámbium



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