Residuos electrónicos: “Como docentes debemos instaurar la discusión y promover acciones concretas en espacios educativos y como formadores de técnicos”

 

Tras finalizar con éxito la 1ra Campaña Ambiental de Recolección de Residuos Electrónicos, profesores del Instituto Politécnico San Arnoldo Janssen expresaron que vivieron con emoción todo lo realizado y en forma personal realizaron un seguimiento de las acciones propuestas de junio a noviembre. Es que después de casi 10 años de llevar en silencio un trabajo diario profesional y educativo en su institución, los docentes de escuelas técnicas se encontraron este año con la “sorpresa” de una organización que había visualizado esta problemática en la provincia y finalmente se propició un espacio para exponer con una campaña ambiental una realidad que exige un cambio a futuro.

 

“Es nuestro deber como educadores instaurar la discusión sobre los residuos electrónicos y promover acciones concretas en nuestros espacios educativos técnicos”, dijo el jefe de Talleres de Electrónica del Janssen, Guillermo Noguera, quien junto a Hernando Amarilla, Maestro de Enseñanzas Prácticas, dialogaron en extenso con ArgentinaForestal.com sobre su visión de los resultados de la Campaña, la situación que enfrentan a diario con los RAEE (Residuos de Aparatos Electrónicos y Electrodomésticos) como docentes en la institución y analizaron en forma crítica el rol de la educación.

 

Ambos se encuentran trabajando, desde el ámbito educativo y la formación técnico-profesional, con esta temática que calificaron de “muy compleja”, sobre todo enfocándose en la reutilización didáctica de los aparatos eléctricos y electrónicos que llegan a sus manos y que otros descartan.

 

La realidad es que en la actualidad en las escuelas técnicas, sean públicas o privadas, tienen muchas necesidades para atender esta problemática y el desafío de institucionalizar los avances aún es mayor ante la falta de capacitación en el tratamiento seguro de dichos residuos, la generación de espacios de trabajo interdisciplinario con niveles educativos superiores, o desde contar con más recursos tanto de capital como espacios para desarrollar un mejor trabajo, etcétera.

 

Sobre la Campaña ambiental que cerró con éxito el fin de semana ante la masiva respuesta de la comunidad, exponiendo en las imágenes el volumen de residuos electrónicos entregados y que no tienen un lugar para darles un destino final adecuado en la provincia, el profesor Noguera opinó que “el sentido común expresa que, en general, el actual sistema de mercado de productos electrónicos que se ofertan a diario, llevan a un consumo muchas veces insostenible. Prueba de ello es el volumen creciente de basura que generamos. Estas iniciativas locales, como el Seminario sobre RAEE y la Campaña de recolección, ponen en evidencia esta situación y creo que aportan, no solo a la sensibilización, sino que permiten generar un espacio de reflexión y potencial acción para que, como misioneros, nos ocupemos de nuestro problema acerca de los RAEE”, dijo.

 

El profesional participó de las actividades propuestas en la Campaña como docente y junto a sus alumnos, asistiendo en principio al seminario. “También hice un aporte a la campaña el pasado viernes, acercando monitores TRC, junto a unos colegas del Janssen, ya que consideramos que no podíamos ser indiferentes ante esta cuestión. Nuestro deber como educadores, es instaurar la discusión y promover acciones concretas en nuestros espacios educativos, más teniendo en cuenta que formamos técnicos”, remarcó Noguera.

 

Por su parte, el docente Hernando Amarilla consideró que la iniciativa de Misiones Online con la campaña “es la actitud que muchas personas físicas o jurídicas deberían tener. Estuvo de moda hace algún tiempo la palabra proactivo, que muchos ocuparon sin tener la menor idea de su significado, sin embargo  en este caso el mensaje de Misiones Online fue claro en ese sentido, necesitábamos ponernos en marcha para encontrar las soluciones más creativas y viables a un problema que por ahora se mantiene oculto pero ahora salió a la luz. Si este problema es por naturaleza complejo de entender, lo es aún más para solucionarlo”, dijo.

 

En este sentido, consideró que “la Escuela como un perfecto espejo de la sociedad muestra múltiples inconvenientes a la hora de hablar de reciclado, residuos electrónicos, proyectos tecnológicos, proyectos educativos institucionales, entre otros temas. La realidad que nos toca vivir es la poca a casi nula información que se transmite en el aula sobre la problemática que estamos abordando, no hay conciencia individual ni colectiva de la seriedad con la que hay que abordar la problemática de la basura en general y los RAEE en particular. No se transmite ni se incita a los alumnos a tomar conciencia que todos somos responsables en este punto. Hay y seguirán habiendo esfuerzos individuales de algunos docentes que tomaron en serio la necesidad de trabajar en estos temas para dejar a las futuras generaciones un mundo un poco mejor que la que heredamos de nuestros padres o abuelos”, aseveró Amarilla.

 

Desde la organización de la Campaña, se frustró la intención inicial de dar participación a estudiantes de avanzada de escuelas técnicas y estudiantes universitarios para la toma de conciencia y voluntariado en la recolección. En esta primera experiencia, lo que se aprendió es que no se podía involucrar a los alumnos por las normativas vigentes y aspectos de seguridad, ya que en la actualidad los RAEE se rigen bajo la ley de Residuos Peligrosos.

 

La pregunta que surgió entonces fue ¿cómo trabajan en el colegio este aspecto con los alumnos para la manipulación de los RAEE durante sus prácticas? ¿Con qué realidad se encuentran como docentes y responsables de talleres?.

 

Al interrogante Noguera respondió que “al parecer existe una negación de la realidad, si analizamos esta problemática desde un punto de vista normativo”, dijo. “En lo que respecta al día a día, me encuentro continuamente con personas que acuden a mí, dado que hace 10 años me desempeño en parte en el Janssen, dentro del ámbito de la formación técnico-profesional, en el área de electrónica; es frecuente como decía, encontrarme con quienes nos alcanzan equipos obsoletos, porque no saben qué hacer con ellos, no tienen lugar en sus casas, por otro lado, buscan reparar cosas que ya no tienen reparación, sea por la falta de repuestos o bien por los costos asociados”, explico el docente.

 

Una de las tareas más frecuentes en el ámbito técnico escolar es el montaje y desmontaje de equipamiento, por ejemplo, para la realización de diversos tipos de mantenimiento. “Teniendo en cuenta esto, trabajar sobre equipos nuevos (es casi utópico), por ello en muchos casos reutilizan equipamiento que para otros se constituyó en material de descarte. Analizar y estudiar las partes que componen determinados aparatos, mecanismos, la manera en que lo diseñaron, ponerlos parcialmente en funcionamiento, y demás,  se constituye en un insumo de muchas prácticas, obviamente respetando siempre aquello que consideramos, en el ámbito técnico, como buenas prácticas”, explicó Noguera.

 

“La regla práctica en el taller es: no romperlos, ni triturarlos, ni mucho menos someterlos a procesos con aporte de grandes cantidades de calor, que puedan producir emanaciones peligrosas en placas electrónicas, etcétera. Por otro lado siempre se supervisa las prácticas, y el uso que hacemos, en general, no difiere de la manipulación de equipos nuevos o en uso, o componentes electrónicos nuevos, en lo que refiere al uso técnico”, relató el docente.

 

De esta manera, explicaron que en las Escuelas Técnicas se trabaja habitualmente con prácticas en taller de desguaces de equipos, identificación de partes, eventual reparación de algunos equipos, recuperación de partes o piezas para elaboración de kits didácticos, y por último el desmantelado total, tornillo por tornillo, pieza por pieza de un equipo electrónico-eléctrico, donde cada partes es clasificada y almacenada para su posterior utilización en distintos prototipos.

 

“Los alumnos con estas prácticas van adquiriendo destrezas y hábitos sanos como es desarmar un equipo sin romper, identificar bloques electrónicos, componentes especiales y en caso de hacer un desguace la utilización de herramientas adecuadas, ser ordenados en la recolección de los componentes y por sobre todas las cuestiones van tomando conciencia de que los equipos que están manipulando forman parte de una gran montaña de residuos que es necesario reciclar”, explicó el docente.

 

Durante este tipo de actividades los docentes aprovechan para poner en consideración de los  alumnos la problemática de la basura electrónica y lo importante de cambiar las conductas consumistas por otra más “saludables” hacia el medio ambiente. “Realizamos charlas mientras realizamos los trabajos de reciclado,  en el taller vamos formando una idea en nuestros alumnos para que el día de mañana sean individuos con plena conciencia de que sus actos impactan directamente en la calidad de vida de todos los seres vivos, no solo de ellos mismos”, reflexionó  Amarilla.

 

Limitaciones y propuestas  

 

En materia curricular, Noguera admitió que existen en la actualidad muchas limitaciones, dado que no está instaurado el tema como contenido educativo. “Los trabajos que podemos, y venimos desarrollando, son iniciativas por el momento individuales, desde lo extracurricular, no siempre valoradas y menos aún, cuentan con apoyo en materia de recursos tales como espacios, horas disponibles, etcétera”, precisó.

“En ese sentido las escuelas y en virtud de la complejidad de sus realidades actuales, cuentan con muchas limitaciones, pero la inventiva de aquellos educadores que quieren una sociedad mejor, sin duda, es un plus que es difícil conseguir en otros ámbitos, de allí que se constituya en fortaleza, contar con recursos humanos así. Las escuelas técnicas tienen además el valor agregado de contar con talleres y maestros (la mayoría técnicos)”, rescató el profesional.

 

En este contexto, Noguera y Amarilla tienen desde hace tiempo una propuesta educativa  de RAEE para implementarla en su institución. “Sería un primer paso concreto en la provincia en el ámbito educativo técnico, de concretarse. La propuesta es de reutilizar y reducir, es decir, a partir de los RAEE que disponemos, se busca incorporar el equipamiento que no funciona como parte de prácticas de reparación, análisis de circuitos y localización de fallas, análisis del funcionamiento vinculado a diversos contenidos específicos que desarrollamos en materias del campo específico de nuestra especialidad”, indicó.

 

El potencial didáctico que tienen los RAEE, bien usados y considerando que son la aplicación concreta de muchas tecnologías, son también un insumo interesante para los estudios y prácticas, teniendo en cuenta que se forman futuros técnicos, en parte, para saber cómo funcionan las cosas y con ello brindar soluciones.

 

“Por otro lado, con muchos componentes (aún operativos) logramos ir construyendo diversas maquetas como recursos didácticos, algo así como mecanos que entremezclan electrónica, electricidad y mecánica buscando incorporar recursos didácticos adecuados para el desarrollo de competencias tecnológicas. La interacción que logran los alumnos, con el diseño, análisis, montaje y desmontaje, de objetos concretos, a partir de “insumos” logrados de “material de descarte” permite despertar en ellos la inventiva, la curiosidad por lo tecnológico. Por lo tanto, como docentes consideramos muy propicio el trabajo, desde el ámbito educativo y técnico con dichos aparatos”, fundamentó Noguera.

 

Por ello, para poder implementar un proyecto educativo formal en la institución, en este sentido, surge la necesidad de contar con mayor capacitación, una mayor vinculación con organismos y universidades (que pudieran aportar en investigación) y un mayor compromiso por parte de todos, entendiendo que el problema de los RAEE es complejo.

 

“La responsabilidad desde el ámbito educativo es sensibilizar, educar, y desde el ámbito de la educación técnico-profesional podemos aportar mucho, pero necesitamos aprender a trabajar interdisciplinariamente, a formar redes de trabajo y sobre todo contar con recursos tales como: espacios, maquinaria, instrumental. Para lograr un trabajo serio, nosotros hemos comenzado a trabajar en forma individual hace unos 6 0 7 años años, desde un humilde taller, pero hoy sentimos la necesidad de especializarnos y seguir trabajando lo potencialmente educativo de esta problemática tan real”, concluyó el profesor.

 

Por su parte, Amarilla agregó que este trabajo que llevan adelante “al comienzo fue de un esfuerzo individual, luego fuimos sumando colaboradores, en este caso alumnos que encontraron en el trabajo del docente una tarea que ayuda al bienestar de todos, que aporta elementos para realizar proyectos y ocupar productivamente tiempo, que de otra manera sería desperdiciado”, explicó.

 

En referencia al marco normativo vigente, dijo que “en primer instancia al no conocer la problemática legislativa, por ser docentes siempre estamos atento a la salud e integridad de nuestros alumnos, nunca haríamos nada que pusiera en riesgo a nuestros educandos, más allá de los propios riesgos a los que están expuestos por ser alumnos de escuelas técnicas, donde desde su 1º año están en contacto con herramientas y maquinaria industrial. El manejo de residuos electrónico y eléctricos no suponía mayor cuidado que el que naturalmente estamos acostumbrados a manejar, tanto en lo personal como en el mensaje que se le da al alumno permanentemente”, detalló.

 

Pero expresó que en la actualidad se encuentran con varias trabas, desde las propias por falta de presupuesto, infraestructura, apoyo institucional, sumamos en este momento el problema legal de no tener un marco regulatorio apropiado al trabajo dentro de una institución educativa. “Peligra de seguir en este contexto, de mucho tiempo y esfuerzo sostenido por parte de nosotros los docentes, si en el corto plazo no encontramos respuestas a los pedidos formales de regulación de esta actividad. Proyectos tecnológicos de 4º, 5º y 6º año de varias especialidades encuentran en los elementos reciclados piezas, motores y componentes, muchos de ellos inexistentes de ser adquiridos en el mercado. Toda esta fuente de recursos se ve seriamente amenazada si no podemos continuar con nuestro trabajo”, advirtió el docente.

“Somos profesores, maestros de taller, docentes que, además de entender la realidad de nuestra provincia, enseñamos con el ejemplo y por ninguna razón vamos a seguir con una práctica que aunque no sea “ilegal” ahora estamos en conocimiento que necesitamos de los andamiajes legales para poder estar tranquilos con nuestra conciencia. La disyuntiva es lo que más nos molesta y desgasta, si hacemos algo estamos infringiendo la ley, si no hacemos nada estamos asesinando al planeta. ¿Qué hacemos entonces? ¿Elegir entre dos males buscamos el que menos daño hace? Incertidumbre”, se planteó el docente.

 

En este contexto, Amarilla  expresó que “habrá que buscar mayor asesoramiento técnico, contactarse con referentes en Latinoamérica y la Unión Europea, o mejor exijamos que se debata en el Congreso Nacional, en la Cámara de Diputados de Misiones la problemática de los RAEE. Tenemos que hacernos escuchar de alguna manera frente a esta realidad, no podemos quedarnos ahora sin hacer nada. La inacción no es una solución ni una propuesta válida. Hay que actuar, conforme las leyes nos dicten y hacerlo lo antes posible. Desde nuestro espacio educativo  y formativo tenemos las herramientas y las ganas de hacer, nos faltan recursos económicos, edilicios, reconocimiento de parte del Consejo de Educación y Ministerio de Educación de la tarea hecha y por hacer, mayor reconocimiento de las horas cátedras o cargos para solventar el trabajo docente y un nuevo marco regulatorios del Estado Provincial y Nacional para trabajar bajo el amparo de la Ley dentro de los establecimientos educativos”, exhortó finalmente el profesional.

 

 

Por Patricia Escobar 



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