“La piedra basal de la distribución es la política impositiva”


El primer día después de jurar, llegó caminando a Casa de Gobierno para sorpresa de periodistas y empleados. No ha perdido esa práctica porque, asegura, esas cuadras le permiten tomar contacto directo con los misioneros que lo paran a cada paso. Sabe que está en el centro de la escena política provincial, pero no acelera definiciones que se conocerán a fines de diciembre.
Hugo Passalacqua habla pausado y resume el momento político en “los primeros pasos”.
“A escala humana diez años es un montón, pero a escala política, de momento histórico, es nada. Es la misma situación del radicalismo en 1900. Estamos recién gateando. La Renovación tiene “recién” once años. Podemos ganar o perder elecciones, esos son avatares, pero estamos recién en etapa iniciática”, asegura quien estuvo desde los momentos fundacionales e incluso antes, soñando con varios compañeros de ruta, “las cosas que haríamos si fuéramos Gobierno”.
“La Renovación es una especie de ser vivo. Apareció como una exigencia social porque los partidos tradicionales no alcanzaban a contener en la militancia ni en el ideario político, a la gente. Estaban porque estaban. En ese momento, después de la debacle del 2001, había un vacío que la Renovación vino a llenar. La gente lo pidió con una concepción distinta. No es de los dirigentes, es de la gente, que se apoderó de la acción. Si no, no hubiéramos pasado de la nada a ser gobierno en tres meses”, reflexiona.

¿Cómo ve a la dirigencia, sobre todo del interior, tras estos diez años?
Son los que más nutren, los jóvenes. Hay toda una generación que está emergiendo. Y no me refiero a cuestión etaria, sino gente que hace su primera experiencia política. Son los que más nos nutren. Estoy enamorado de la Renovación por esa concepción de corregirse, mejorarse, no estar anclado, no es que no tengamos historia, pero el anclaje es hacia el futuro.

 

¿Y la relación con la sociedad, con el vecino?

A la luz del contacto es muy buena, de las encuestas, de la epidermis, es muy buena. Nos señala cosas a corregir. No somos un movimiento perfecto. Nos dicen en qué hay que enfocar. Hay que profundizar algunas áreas. Claro que hay que profundizar algunas, pero no se puede hacer hincapié en todo. Las palabras tienen un acento. En política también. No se puede poner acento en todo porque deja de ser acento. El acento le da el espíritu a la palabra.

 

¿En qué hay que poner el acento?
En los gobiernos de la Renovación hubo la decisión de ponerlo en la carencia enorme de infraestructura, producto del desguace del Estado durante los 90. El Estado se fue y la población se triplicó en 20 años. Encima que estaba rezagado, la población creció. Son 30 mil niños nuevos por año. Había que retomar la tarea y nosotros arrancamos menos cien. Pero nunca e hicieron tantas escuelas como ahora. Es infraestructura de base, Caps en toda la provincia. La salud era un desastre y hoy es un ejemplo, que es mérito de todos los misioneros y el recurso humano que tenemos. Pero la pusimos al tope de la agenda, al igual que la educación. Paraguay vino a buscar el modelo de salud misionero.
¿Y en dónde hay que poner el acento futuro?
En lo social. En lo humano. Obviamente, hay que seguir la infraestructura, no cortarla, pero sí quizás direccionarla, más a lo humano. La política está pasando por un proceso, como lo dijo el Papa Francisco, de trabajar en la cercanía. En la política, y a todos nos incluyen las generales de la ley, hemos cometido el pecado de la arrogancia, de la soberbia, y eso le hace mal a la política. A veces un abrazo soluciona muchas cosas. Además de distribuir escuelas, o salud, el Estado debe distribuir afecto.

 

¿Cómo debe pensarse a Misiones con una población joven tan abundante, para generar trabajo, viviendas?

Nunca se hicieron tantas viviendas como con la Renovación. El tema es el crecimiento y la rémora que todavía padecemos. Seguimos a gran distancia, hay que seguir invirtiendo. Pero para generar trabajo, tenemos dos parques industriales en desarrollo. Un parque tecnológico, la incubadora de empresas que ahora firmó un acuerdo con la universidad de Pato Branco, en Brasil. La Biofábrica cuenta con material humano reconocido. La Universidad Nacional de Misiones también. Yo estoy muy esperanzado con el futuro de la Provincia. El desafío punto uno es el trabajo. El primer empleo es un drama universal. Hay que poner un esfuerzo muy grande para generarlo, sobre todo en las grandes ciudades.

 

En estos años se ha potenciado con mucho énfasis a las chacras. ¿Cómo se fortalece ese rumbo?

La sociedad es como un músculo, si no lo ejercitás, se atrofia. No se le puede sacar energía a ningún proyecto. Con la ganadería arrancamos casi de cero y hoy tenemos 550 mil cabezas, con la intención de llegar a 900 mil. Es una enorme cantidad de divisas que se quedan en Misiones, porque hasta hace poco, la carne se compraba en otras provincias.
Pese al crecimiento, todavía persiste una brecha de desigualdad…
Por eso hablaba de la necesidad de fortalecer lo social, el contacto, lo humano. Claro que sigue habiendo, menos, mucho pero sigue habiendo desigualdad. Mucho menos que en los 90. Esto es incomparable. Hay que enfrentarlo con decisión política. Por suerte los misioneros tenemos la cultura de producir, producir, producir.
¿Cómo se revierte esa desigualdad?
Con recursos. Misiones tenía una recaudación de apenas el 7 por ciento en comparación con sus gastos. Hoy la recaudación es del cerca del 50 por ciento. La piedra basal en la cuestión impositiva. Misiones crecerá en cuanto siga teniendo política fiscal, que no es simpática, que la podemos corregir, revisar, pero los resultados son que Misiones creció muchísimo, eso no lo puede negar nadie. Misiones no es la misma, que hay cosas que corregir, seguro, pero es mejor que hace diez años. La redistribución pasa por la cuestión impositiva. No existe la teoría del derrame, ni la creación de empleo desde el mercado. Por una cuestión natural, está el conflicto de la codicia y ahí debe intervenir el Estado.
Hay que asumir que hay que pagar costos, sin dudas. Sin estar en contra del empresario, que tiene que ganar. Pero nuestra coparticipación es un espanto.

¿Por qué se da esta situación de cobrar impuestos? Porque en 1988 se entregó el 30 por ciento de nuestra coparticipación. Si uno suma, son decenas de miles de millones de pesos. Y la entregamos a Buenos Aires. Más los pactos fiscales posteriores durante los 90. Eso es algo incorregible.

Por eso esta postura de la oposición de bajar los impuestos y subir salarios, es insostenible. Salvo que te endeudes. Misiones, ni con Rovira ni Maurice Closs, jamás tomaron deuda. Y no vamos a hacerlo. Es suicida. Todavía tenemos la mochila de los 90 que vamos a terminar de pagar en 2025. Pero vamos a hacernos cargo y esa es plata que sale del bolsillo del misionero.

 

¿Le preocupa la posibilidad de que haya un fin del modelo? ¿Qué se impongan candidatos opositores como Massa o Macri?
No está claro lo que plantean Massa, o Macri. Es un cúmulo de frases hechas. No creo que haya un fin de ciclo. Yo creo que el candidato kirchnerista va a ser Daniel Scioli, además creo que va a ser presidente de la República y buen presidente. Dentro de este modelo hay que recordar que nosotros somos un proyecto provincial. Renovador misionerista. La diferencia con el actual modelo, será mejor, corregido y aumentado. Soy muy optimista.
¿Cómo analiza la eventual alianza opositora en Misiones?
Digo esto con absoluta humildad: “La oposición hará su trabajo, pero sinceramente me tiene su cuidado, prefiero ocuparme de lo nuestro, discutir lo nuestro. No me sorprende que hagan una alianza, hace unos años que el radicalismo comenzó a girar al conservadurismo, y si termina con Macri me parece hasta razonable.

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Mencionó a Scioli como futuro presidente ¿Cómo cree que debería ser la relación con Misiones?

Le pediría respeto a nuestra identidad propia. Eso es fundamental y tengo la sensación de que sí somos respetados. Nosotros aspiramos a una provincia en variable creciente y para eso necesitamos una dosis de infraestructura muy poderosa, que a veces excede las posibilidades económicas, técnica de Misiones. La Nación nos va a tener que cumplir y le vamos a exigir.

 

¿Cómo analiza el escenario actual del país?
Creo que uno puede discutir sin tanta fricción, pero peleas hubo siempre, estas peleas que son sanas, son parte de la democracia. Lo que hay que hacerlas es en un marco de respeto y sin friccionar. Se puede sostener posiciones y hacerlo usando la palabra, la acción o usando la ley. El Estado debe actuar más y no tanto en lo discursivo.
Se avecina el año electoral ¿Cómo va el armado en municipios?
En este tiempo pasamos de tener 72 candidatos a Intendentes en Posadas a uno. Es una locura, creo que ninguno de los dos extremos es bueno. Deberían ser en relación a la cantidad de habitantes, la cantidad de sublemas. En Posadas que tiene el casi el 30 por ciento de los votantes, entre 5, 6, 7, 8 sublemas, las de segunda línea, en 4 o 5.

 

¿Hay un trabajo distinto en Posadas a la luz de resultados electorales que no fueron los esperados?
En las últimas elecciones ganamos solo por 100 mil votos y perdimos en Posadas. Pero lo dije esa misma noche: “Esta derrota del 2013 nos permitirá ganar en el 2015”. Hubo una arrogancia por parte nuestra y esa derrota nos permitió corregir cosas y creo que la sociedad entiende que somos el equipo preparado para gobernar, con equipo, con experiencia y con capacidad.

 

¿Cuando comienza el tiempo de definiciones?
No está tomada la decisión de las fechas de elecciones. Se suele tomar a fines de diciembre, o la primera semana de enero. Hay una situación compleja para decidir a dónde vas. Se verá si el trayecto electoral se comprime o se expande. De la misma manera en ese momento se decidirá quien va a encabezar la fórmula.

 

“Tirar todo atrás sería penoso”

Passalacqua se refirió a las elecciones de hoy en Brasil y Uruguay. Dilma Rousseff enfrenta una segunda vuelta con Aecio Neves con grandes chances de imponerse.
“Hay que esperar, pero Dilma creo que sería lo mejor para Misiones. El proyecto de Dilma está más adentrado en el Mercosur, y sería una debilidad que después de tanto esfuerzo, desarmar esa épica del Mercosur, que cuesta mucho, pero que está dando sus frutos sobre todo en el área industrial. Tirar todo eso para atrás sería penoso”, explicó.
“Lo mismo en Uruguay. El Frente Amplio apuesta al Mercosur y la oposición no. Son las decisiones de agua en la política latinoamericana. En la Argentina pasa lo mismo. Hablo de proyecto continental. Desarmar lo que tanto costó, desmontar el Mercosur ampliado, sería penoso. Lo ideal sería seguir apostando a la unión”, opinó.



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