Valorizan la actividad foresto-ganadera como alternativa productiva en el NEA

Aseguran que el sistema silvopastoril permite capitalización en forma significativa la tierra, un flujo de caja rápida y mayor renta en una misma unidad de superficie (carne y madera). En Tambo Nuevo obtuvieron un aumento en la producción de carne, ya sea por proliferación de especies forrajeras nativas de mejor calidad o por la praderizacion con pasturas implantadas. El establecimiento productivo se encuentra emplazado en el departamento San Martín, a pocos metros del Aguapí y a 15 kilómetros de los Esteros del Iberá. Y las actividades productivas se desempeñan en total armonía con el medio ambiente. Los propietarios cuentan con un total de 14.990 hectáreas y mantienen un área de reserva de 600 hectáreas.

Ante la creciente demanda de la tierra, desde hace unos años atrás en el Establecimiento Tambo Nuevo SA (ubicado en el Departamento San Martín, Corrientes) vieron la necesidad de obtener la mayor renta posible de una misma unidad de superficie mediante la intensificación y diversificación de los sistemas productivos, y con esta visión iniciaron la experiencia de incorporar al campo ganadero los sistemas silvopastoriles.

«Ante la demanda creciente de madera y carnes a nivel mundial y una disminución significativa de tierras disponibles para la ganadería, iniciamos esta experiencia combinada con forestación como alternativa para seguir creciendo con actividad forestal sin desplazar significativamente a la ganadería, obteniendo mejoras en los rendimientos y mayor productividad en el establecimiento», explicó el administrador de Tambo Nuevo, Marco Grisetti.

El propietario del campo correntino es Juan Carlos Mazza, un reconocido empresario de Misiones (Cambios Mazza y Majú SA) y quien promueve esta fuerte apuesta, donde asegura que se puede lograr capitalizar la tierra e incrementar la rentabilidad futura de la inversión, «sin perder de vista la gestión sustentable de los recursos naturales, ya que el cuidado del ambiente es un tema cada vez más vigente», remarcó.

Si bien la filosofía de la empresa es la búsqueda constante de nuevas oportunidades de negocios, surgió en el equipo de trabajo de Tambo Nuevo la idea de profundizar el proyecto forestal por medio de un sistema silvopastoril con un diseño único de plantación con especies de Pino elliotti (cada cuatro líneos de forestación hay 16 metros calle), que permite un bajo impacto en el medio ambiente donde se desempeñan.

La propiedad cuenta con una superficie total de 14.990 hectáreas, entre propias y arrendadas (Estancia Tambo Nuevo, Estancia Centinela, Estancia Santa Lucía, Estancia La Azucena), que están destinadas a la explotación ganadera y forestal; y además mantiene unas 600 hectáreas de reservas con un alto valor ambiental, dado que el establecimiento Tambo Nuevo se encuentra ubicado a unos 2000 metros del Aguape-í y pocos 15 kilómetros de los Esteros del Iberá.

Durante el recorrido de ArgentinaForestal.com se logró observar que el desempeño de las actividades productivas se realizan en total armonía con el medio ambiente, ante la inmensa variedad de aves, carpinchos, yacarés y otras especies que se encuentran en peligro de extinción, pero que sin embargo habitan en el lugar y conviven en el área entre forestaciones, ganaderías, pastizales y humedales.

Alternativa productiva

Marco Grisetti sostuvo que desde la empresa «creemos que el sistema puede llegar a ser muy importante a nivel regional y/o provincial. En Corrientes hay mas de 2,2 millones de hectáreas consideradas marginales para la explotación forestal y ganadera, y considerando que estos campos producen hoy menos de 30 kg de carne por ha/año, el impacto económico – productivo es muy grande al tener en cuenta sistemas silvopastoriles», indicó.

Corrientes produce sobre unas 8 millones de hectáreas de explotaciones agropecuarias unos 300 millones de kilos de carne al año, un promedio de 35 kg/ha/año. «Si tenemos en cuenta este dato, y las áreas consideradas marginales -que son 2.2 millones de hectáreas- pasaran a producir no mas de 80 kg de carne /ha/año, estaríamos elevando la producción total de este producto en 100 millones de kg, un 33% sobre lo actual», estimó el profesional.

Experiencia en campo

La experiencia desarrollada en el establecimiento fue expuesta el pasado viernes 7 de diciembre del corriente año, oportunidad en la Juan Carlos Mazza y los administradores del campo organizaron una jornada de intercambio con un grupo de profesionales, técnicos forestales y agrónomos de la zona correntina.

De esta manera, y en el marco de una política de puertas abiertas, con el fin de transferir conocimientos e intercambiar experiencias, los organizadores expusieron los orígenes del proyecto y los resultados técnicos obtenidos, cerrando las actividades con una visita en cuatro paradas distintas para conocer «in situ» las actividades productivas que desempeñan en ganadería –logrando en una hacienda tipo Braford y Brangus actual- y, finalmente, una reunión para escuchar las sugerencias y críticas de los profesionales, productores y técnicos invitados, de manera de incorporar mejoras al sistema de gestión iniciado.

De la jornada participaron alrededor de 30 personas, entre empresarios ganaderos, técnicos del Inta, veterinarios, profesionales forestales y agrónomos independientes, empresas de servicios forestales de la región y especialistas en economía y finanzas.

«Hemos implementado con muy buenos resultados el SSP, y consideramos que se presenta como una alternativa muy interesante, particularmente para todas aquellas empresas, familiares o no, que quieran crecer patrimonialmente; pero que necesiten el flujo de caja más rápido de una actividad a más corto plazo como la ganadería, ya que esta última permite solventar los costos que demanda el día a día en el sistema productivo», remarcó Grisetti en su exposición.

Sistema silvopastoril

El proyecto forestal de Tambo Nuevo apunta a obtener en el futuro madera de alta calidad, por lo tanto, realizan programas de poda y raleo correspondientes para lograr un producto final de alto valor comercial, con una mayor proporción de laminables.

«Las forestaciones más antiguas fueron plantadas en bloques, con espacios entre líneos de 4 a 5 metros, con una distancia de calle de 16 metros, y siempre con el objetivo de mantener la ganadería debajo», remarcó Grisetti.

Las áreas plantadas fueron con la especie de pino elliotti a raiz libre.

«A partir del año 2006 fueron ya diseñadas con un sentido silvopastoril puro. Las primeras plantaciones se iniciaron en 1998 con 200 hectáreas forestadas, que fueron realizadas en macizos hasta el año 2003 donde alcanzaron unas 800 hectáreas.

«En 2006 fue cuando decidimos cambiar el esquema, realizando un plan de

500 hectáreas de cuatro líneos separados por tres metros, por cada 16 metros de calle», detalló el administrador. «En 2007 ejecutamos un plan forestal de 400 hectáreas», agregó.

Todo el proyecto se realiza bajo el régimen de la ley 25.080 de Inversiones para Bosques Cultivados. En la actualidad ya están ejecutando un programa de manejo de poda y raleo.

«Con la forestación obtenemos el 100% de la renta futura, y de pastura obtengo el 100% de carne. Entonces, integrando los dos sistemas estaríamos obteniendo un 60% de la obtención de madera, con respecto a una forestación pura; y un 60% de la producción de carne, en relación a lo que se obtiene de una pastura pura», detalló Grisetti.

El sistema permite entonces obtener:

•Aprovechamiento optimo de los recursos naturales únicos (tierra, agua, aire y sol).

•Mejora significativa de campos bajos, (Malezales y Fofadales) mediante: laboreo de la tierra; drenajes; caminos; proliferación de especies con mejores aptitudes forrajeras; implantación de pasturas perennes.

•Un sistema más amigable con el medio ambiente ya que permite la convivencia de la flora y la fauna autóctona con especies exóticas en comparación con sistemas netamente forestales.

•Valorización significativa del capital tierra.

•Mayor renta en una misma unidad de superficie (Carne + Madera).

•Aumento en la producción de carne, sobre todo en campos bajos, ya sea por proliferación de especies forrajeras nativas de mejor calidad o por la praderizacion con pasturas implantadas.

•Menor riesgo ambiental, tema a tener muy en cuenta actualmente y en años venideros