La Justicia ordenó el arresto de Lucía Sosa por el delito de abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo. Los investigadores analizan el historial de la mujer, quien ya enfrentó un juicio por la muerte de otras dos hijas.
La investigación por la muerte de Isabella Aguirre, la nena de dos años que falleció el pasado 21 de julio en Villa Gesell, Buenos Aires, sumó un giro decisivo en las últimas horas. Los efectivos policiales detuvieron a su madre, Lucía Sosa, de 44 años, quien quedó imputada por el delito de abandono de persona seguido de muerte agravado por el vínculo.
La medida judicial se concretó tras las sospechas que despertó la versión inicial de la mujer sobre el fallecimiento de la menor.
El caso comenzó cuando Sosa trasladó a la nena al Hospital Municipal Arturo Illia y aseguró ante los médicos que su hija se había broncoaspirado mientras tomaba una mamadera. Sin embargo, el informe de la autopsia contradijo ese relato y determinó que la causa del deceso fue una asfixia obstructiva que derivó en un paro cardiorrespiratorio.
Ante este escenario, el fiscal Juan Pablo Calderón, a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada N° 6 de Dolores, direccionó la causa hacia la hipótesis de un posible homicidio y requirió la detención que avaló el juez de Garantías Leopoldo Mancinelli.
Un testimonio clave
Los investigadores policiales de la DDI de Dolores y de la Sub DDI de Villa Gesell trasladaron a la mujer a una dependencia de la zona, donde quedó alojada a disposición de la Justicia. En tanto, el personal judicial aguarda con expectativa la declaración testimonial de Lucas Ruiz, de 17 años, uno de los hijos biológicos de Sosa.
El adolescente complicó la situación de la imputada al responsabilizarla de forma pública por los fallecimientos anteriores de sus hermanas y solicitó que su madre permanezca “presa o en un psiquiátrico” por lo sucedido.
La situación procesal de Sosa reavivó los antecedentes de su entorno familiar. En el año 2018, la mujer enfrentó un juicio oral en Mar del Plata por la muerte de su hija de 11 meses, ocurrida en 2016, un proceso donde también se analizó el fallecimiento de otra de sus bebas de seis meses en 2013.
En aquella oportunidad, los jueces del tribunal resolvieron absolver a Sosa y a su pareja de entonces porque los informes médicos atribuyeron los decesos a complicaciones respiratorias y concluyeron que “no se pudo acreditar la existencia de maltrato infantil” ni agresiones físicas.
Tras ser absuelta en ese juicio, la mujer se radicó en Villa Gesell y formó una nueva pareja, con quien tuvo dos hijos, entre ellos la pequeña Isabella. Ahora, la Justicia penal busca determinar las responsabilidades en este nuevo caso, mientras que en el pasado la Justicia de Familia ya había dispuesto medidas de protección sobre los otros hijos de Sosa, quienes fueron derivados a hogares o entregados en adopción.




