Derogación de la Ley del Libro: “Se perjudican las librerías, las editoriales, los autores y el lector” afirmó el propietario de Tras los Pasos

Matías Scarabotti cuestionó la iniciativa del Gobierno nacional para eliminar el precio uniforme de los libros. Sostuvo que la medida favorecería a grandes cadenas y plataformas, reduciría la diversidad editorial y agravaría la situación de un sector afectado por la caída del consumo.

El propietario de la mayor cadena de librerías de Misiones y el NEA, «Tras los Pasos», Matías Scarabotti, expresó su rechazo al proyecto impulsado por el Gobierno de Javier Milei para derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera, conocida como Ley del Libro, y advirtió que la desregulación podría afectar principalmente a las librerías independientes y de menor tamaño.

La norma fue sancionada el 27 de noviembre de 2001 y establece que los editores, importadores o representantes deben fijar un precio uniforme de venta al público para cada libro. También contempla descuentos específicos durante ferias, actividades dedicadas al libro y compras realizadas por bibliotecas, instituciones culturales u organismos públicos.

El Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, encabezado por Federico Sturzenegger, trabaja en un anteproyecto para eliminar ese régimen. La propuesta todavía no fue cerrada y busca permitir que cada comercio aplique libremente precios, promociones y descuentos. Desde el Gobierno sostienen que la modificación favorecería la competencia y facilitaría el acceso a ejemplares más económicos.

Scarabotti explicó que la legislación surgió después de una crisis provocada, entre otros factores, por la decisión de supermercados y grandes superficies comerciales de ofrecer libros al costo o por debajo de ese valor para atraer consumidores.

“Las grandes superficies de supermercados empezaron a vender al costo o por debajo del costo libros, producto que no les interesa, que lo utilizan como gancho”, señaló. Según explicó, esas empresas podían resignar rentabilidad en la venta del ejemplar porque buscaban que el comprador también adquiriera otros productos.

El librero también sostuvo que el precio uniforme facilita la identificación de ejemplares ilegales o copias no autorizadas. Recordó que, antes de la sanción de la norma, la ausencia de referencias claras permitía comercializar publicaciones apócrifas a valores considerablemente menores.

“Fue una ley consensuada y funcionó muy bien durante 25 años. No hay ningún sector de la industria cultural que esté reclamando abolirla”, afirmó. Scarabotti aseguró que editoriales, librerías, autores y grandes cadenas acompañaron originalmente la regulación.

Como antecedente internacional, mencionó el caso de Inglaterra, donde —según indicó— la eliminación de un régimen similar derivó en el cierre de numerosos comercios y en una mayor concentración del mercado.

“Primero bajaron los precios estrepitosamente, aniquilaron al 40% de las librerías y después subieron, mucho más de lo que valían antes los libros”, expresó. Añadió que la concentración en pocos operadores también puede reducir la cantidad de títulos disponibles, debido a que las grandes compañías priorizan las publicaciones con mayor nivel de ventas.

Scarabotti señaló que las librerías no solamente funcionan como puntos de comercialización, sino también como espacios culturales que recomiendan autores, incorporan materiales regionales y sostienen publicaciones destinadas a públicos más reducidos.

En ese sentido, afirmó que después de la sanción de la Ley 25.542 aumentaron la cantidad de editoriales y la diversidad de libros publicados en el país. También consideró que la protección permitió la aparición y consolidación de pequeñas librerías en ciudades del interior.

El propietario de Tras los Pasos reconoció que existen regulaciones que pueden obstaculizar la actividad económica, pero sostuvo que el mercado editorial necesita mecanismos específicos de protección.

“Hay cosas que funcionan bien y que necesitan estar reguladas, porque necesitan protección, ni más ni menos que la cultura, que es muy importante”, manifestó. También consideró que la propuesta oficial podría responder a la falta de un análisis integral sobre las consecuencias para las librerías, las editoriales y los autores.

Al referirse al impacto local, Scarabotti recordó que Tras los Pasos comenzó como un emprendimiento familiar y afirmó que no habría podido competir en sus primeros años contra empresas con capacidad para vender ejemplares al costo.

“Un montón de librerías chiquitas no podrían existir”, advirtió. Aunque consideró que una empresa con trayectoria y estructura podría resistir mejor una eventual desregulación, remarcó que los comercios pequeños serían los primeros afectados.

Frente al argumento oficial de que el precio libre estimularía la competencia, respondió que las librerías ya compiten mediante la atención, la capacitación del personal, la variedad disponible y la posibilidad de conseguir títulos por pedido.

“El precio es la manera más tonta de competir, es lo más fácil: bajo el precio, vendo más. ¿Y quién puede hacer eso? Solamente el más grande”, afirmó. Para Scarabotti, el precio uniforme obliga a los establecimientos a diferenciarse mediante la calidad del servicio y evita que los actores con mayor capacidad financiera eliminen a sus competidores con descuentos difíciles de sostener.

El empresario también advirtió que la eventual desaparición de librerías y editoriales pequeñas perjudicaría a escritores regionales o emergentes, quienes suelen encontrar en esos espacios sus primeras oportunidades de publicación y difusión.

“Se perjudican las librerías, se perjudican las editoriales más chicas, se perjudican los autores y se perjudica el lector”, sostuvo.

La discusión se produce en un contexto de retracción del consumo. Scarabotti aseguró que las ventas de libros acompañan la caída general de la actividad comercial y que numerosos establecimientos enfrentan aumentos de alquileres, tarifas y otros costos operativos.

“El consumo de libros va de la mano del consumo general, está deprimido, al igual que indumentaria, que todo. Estamos pasando un momento difícil, por eso esta desregulación ahora es peor que nunca”, afirmó. Para el librero, avanzar con la eliminación del precio uniforme en este escenario podría representar “la estocada final” para comercios que actualmente operan con márgenes reducidos.

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