¿Terminó el invierno? El lapacho blanco volvió a florecer en Posadas y reavivó una de las creencias más populares

El emblemático ejemplar ubicado sobre la avenida Martín Fierro, casi Aguado, ya luce cubierto de flores y volvió a convertirse en una de las postales más buscadas de la ciudad. Su floración, poco habitual por el color blanco de sus pétalos, alimenta una antigua creencia popular que asocia este fenómeno con el final del invierno.

Cada año, cuando los primeros lapachos comienzan a florecer, una frase vuelve a repetirse entre los misioneros: «si florecieron los lapachos, se terminó el invierno». Aunque la ciencia aclara que no se trata de un pronóstico climático, la tradición popular sostiene que la aparición de sus flores marca el inicio de la transición hacia la primavera, coincidiendo con el aumento de las horas de luz y el ascenso gradual de las temperaturas.

En Posadas, el protagonista por estos días es el lapacho blanco ubicado en la intersección de las avenidas Martín Fierro y Aguado. Declarado Patrimonio Natural de la ciudad por el Concejo Deliberante, este ejemplar se distingue por una característica poco frecuente: sus flores son completamente blancas, una rareza dentro de una especie cuyos ejemplares más comunes presentan flores rosadas o amarillas.

Si bien los lapachos rosados y amarillos forman parte del paisaje urbano de Posadas y son abundantes en avenidas, plazas y bulevares, los de flores blancas son excepcionales. De acuerdo con especialistas y relevamientos realizados en la ciudad, existen apenas unos pocos ejemplares identificados, lo que explica por qué cada temporada su floración despierta tanta expectativa entre vecinos, fotógrafos y amantes de la naturaleza.

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Además del árbol de Martín Fierro, se conocen otros lapachos blancos distribuidos en distintos sectores de la capital provincial. Uno se encuentra sobre calle 35, entre avenida Tierra del Fuego y Balcarce, en inmediaciones del Jardín Botánico; otro sobre calle 111, en el barrio Motem; y también hay ejemplares sobre avenida Corrientes, donde uno blanco comparte el paisaje con otro rosado, generando un llamativo contraste.

¿Por qué este lapacho es blanco?

El ejemplar de avenida Martín Fierro no es un árbol albino. Botánicos explican que corresponde a una forma alba del lapacho rosado (Handroanthus impetiginosus), una variante genética poco frecuente que desarrolla flores blancas con una garganta de tonalidad amarilla. Precisamente esa condición hace que sea una rareza botánica en la región.

Otra de sus particularidades es que si se siembra una de sus semillas, lo más probable es que el nuevo árbol florezca de color rosado, ya que el color blanco no suele heredarse por semilla. Para obtener nuevos ejemplares blancos es necesario recurrir a métodos de reproducción vegetativa, como esquejes o acodos.

Como ocurre con todos los lapachos, antes de florecer el árbol pierde casi todas sus hojas. Esa estrategia natural permite que la copa se cubra completamente de flores durante algunos días, ofreciendo una de las imágenes más características del invierno misionero.

Mientras el lapacho blanco de Martín Fierro continúa atrayendo cámaras y visitantes, los ejemplares rosados y amarillos también comienzan a colorear distintos sectores de Posadas. Una postal que, año tras año, renueva una de las estampas más emblemáticas de la ciudad y mantiene viva la creencia de que, cuando florecen los lapachos, la primavera ya empieza a asomarse.

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