La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, llegó al país y descartó la necesidad de un nuevo programa financiero. Aunque elogió las metas alcanzadas por el equipo económico, reclamó medidas para que el crecimiento llegue a las familias y pymes.
La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, desembarcó en el país con un mensaje de fuerte apoyo a la gestión macroeconómica, aunque marcó límites respecto a la economía real. Tras ser recibida por el ministro de Economía, Luis Caputo, en la explanada del Palacio de Hacienda, la funcionaria despejó las dudas de los operadores financieros y descartó de plano la búsqueda de fondos frescos al asegurar que desde el organismo no ven “la necesidad de un financiamiento adicional para la Argentina”.
La visita oficial, que contempla una conferencia de prensa y un encuentro clave con el presidente Javier Milei, se da en un escenario de extrema tensión política, donde la oposición busca marcar la cancha. En sintonía con la llegada de la comitiva, el kirchnerismo presentó un proyecto de ley en el Congreso para regular de manera estricta las futuras relaciones y acuerdos con el organismo de crédito.
Durante sus primeras declaraciones, la titular del Fondo repasó las metas fiscales y financieras que logró consolidar el equipo económico en los últimos meses. Sin embargo, Georgieva matizó los elogios con una advertencia sobre el impacto del ajuste en la calle y la necesidad de dotar de sustentabilidad social al programa vigente.
Para la directiva de la entidad multilateral, el gran desafío de la gestión pasa ahora por la distribución del esfuerzo. Georgieva remarcó que en esta nueva etapa resultará indispensable “lograr que el crecimiento se pueda compartir más ampliamente” entre los distintos sectores de la sociedad.
En ese sentido, la funcionaria puso el foco sobre la situación de los sectores productivos más postergados y la clase media. Según explicó, para consolidar la reactivación hay que mejorar de manera urgente las condiciones financieras de los actores locales para que puedan tomar préstamos las “pequeñas empresas y familias”.
Hacia el final de su primera intervención en suelo porteño, la economista búlgara insistió en que el éxito de las reformas estructurales dependerá de la recuperación de las variables básicas del día a día de los argentinos, ya que consideró que es necesario “crear puestos de trabajo y elevar el consumo”.

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