Los operadores financieros y los inversores locales enfrentaron una jornada marcada por el pesimismo global. La suba del petróleo y los datos de la actividad económica interna, que resultaron peores a los esperados por el mercado, profundizaron la tendencia negativa.
Los inversores y operadores del mercado financiero local vivieron una rueda de alta tensión ante el severo deterioro de las condiciones externas. En una jornada dominada por el mal humor internacional, el riesgo país trepó hasta casi los 430 puntos básicos, lo que reflejó la desconfianza global que afecta a los activos emergentes. Al mismo tiempo, las acciones de empresas argentinas que cotizan en Nueva York sufrieron el impacto directo del escenario externo y registraron caídas generalizadas.
La tendencia negativa en Wall Street golpeó con fuerza a los denominados ADRs, que llegaron a hundirse hasta un 5% en sus cotizaciones. Este retroceso interrumpió el optimismo de las jornadas previas, cuando el mercado celebró la mejora en la nota de la deuda soberana con subas importantes. Los analistas locales explicaron que la fuerte suba del precio internacional del petróleo arrastró a los mercados globales, lo que terminó por debilitar la demanda de los bonos en dólares que cotizan en el exterior.
A la par del frente externo, los operadores locales digirieron con preocupación las últimas estadísticas de la economía doméstica. Los datos de la actividad económica local, peores a los esperados por las consultoras y los agentes financieros, no trajeron datos alentadores para revertir la tendencia bajista. Este combo de recesión interna y volatilidad internacional aceleró la salida de fondos de los activos argentinos, lo que presionó al alza la tasa de retorno de los títulos públicos.
El S&P Merval, que venía de registrar un repunte apuntalado por el sector energético, sintió el impacto del cambio de clima global. De esta manera, el mercado de bonos y acciones experimentó una toma de ganancias generalizada que barrió con las mejoras logradas a comienzos de la semana, cuando el riesgo país había logrado perforar la barrera de los 416 puntos básicos.




