Vio los veleros desde un kayak a los ocho años, se animó a navegar y hoy representará a Misiones en Italia entre los mejores del mundo

Simona Moreno Pedrozo, joven promesa del deporte misionero, representará a la provincia en una competencia en el Lago de Garda, norte de Italia. Junto a su familia, que costea el viaje a pulmón, detalló los desafíos de la preparación y la necesidad de sponsors.

La pasión por el agua y el viento llevó a Simona Moreno Pedrozo, una navegante posadeña de apenas 13 años, a un escenario con el que sueñan deportistas de todo el planeta. El próximo jueves 30 de julio, la joven timonel partirá con destino a Italia para instalarse en el Lago de Garda, donde participará de una clínica de entrenamiento y dos campeonatos de la categoría Optimist.

La exigencia es máxima, ya que se medirá en una flota de 500 barcos con los mejores exponentes de la vela mundial.

La aventura de Simona comenzó en la costa de Posadas, según contó la propia deportista: “Empecé a los 8 años, más o menos. Fue porque más que nada siempre salíamos a andar en kayak y un día vi los barcos y dije: ¡Wow, qué copado! Y quería empezar y empecé y me re copé, me enganché y quedé ahí”.

Desde esos primeros pasos en la escuela de vela ligera Optinic, su crecimiento no se detuvo, bajo la tutela de entrenadores locales como Tobías Alcaraz, Tobías de Olivera y actualmente Nicolás Dasso, a quienes definió como “unos capos”.

A pesar de la intensidad que demanda la alta competencia y el cursado de sus estudios en el Bachillerato Humanista, la joven mantiene una frescura que asombra. Para Simona, la vela trascendió la mera disciplina física: “Para mí la vela ya no es tanto un deporte, es como si fuera un hobby pero realmente me hace divertirme muchísimo y expresarme, me encanta realmente”.

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Con esa misma soltura asimiló su reciente paso por el torneo Mercosur en Paraguay y ya palpita el desafío europeo: “Ahora volvimos de Paraguay que competí en la Mercosur y ahora en una semana me voy a Italia y estoy preparando todo. Aparte es un campeonato enorme y me voy superlejos. Pero realmente lo llevo bien, me encanta competir”.

El esfuerzo familiar detrás del sueño de la deportista

La clasificación a este certamen internacional se gestó en San Isidro, provincia de Buenos Aires, donde un entrenador de la delegación nacional detectó sus condiciones y le propuso la experiencia europea para sumar horas de navegación.

Simona explicó que en el Lago de Garda no competirá con su embarcación habitual, ya que las reglas de la categoría facilitan la logística: “No, nos dan allá. Van los mejores de todo el mundo, son 500 barcos que compiten y van los mejores, los que van a los mundiales, los que ganaron”.

Detrás de este logro deportivo se encuentra el sostén de su familia, que financia cada traslado de manera particular. Agustín Moreno, padre de Simona, describió las dificultades económicas que enfrentan los atletas del interior del país debido a la centralización de los torneos: “Es caro, sí. Al menos para nosotros es caro, lo financiamos la familia básicamente. Es caro principalmente porque estamos lejos. Todos los torneos, como todo en este país, pasan en Buenos Aires y alrededores”.

El traslado de los barcos por vía terrestre implica recorrer mil kilómetros con un tráiler, un desgaste que agota tanto los recursos como la energía de los padres.

Para abaratar costos en las competencias regionales, las familias de la escuela de Optimist de Posadas recurren a la organización comunitaria. Durante el último torneo en San Bernardino, Paraguay, viajó una delegación de 25 personas entre competidores y acompañantes.

Agustín relató la dinámica del grupo: “Cocinamos entre todos, entonces esa parte de los viajes se hace más llevadera y menos onerosa”.

Sin embargo, la travesía a Europa representa un salto de escala absoluto que la familia asume en soledad, por lo que esperan que el desempeño de Simona abra puertas a futuros patrocinios del sector público o privado.

Respecto a la proyección de la carrera de su hija, Agustín aclaró que evitan presionarla con metas de rendimiento a largo plazo y prefieren enfocarse en el acompañamiento afectivo: “No lo pensamos tanto de un lado, no proyectamos una cuestión profesional, al menos como padres. Sí vamos más en un tema de apoyo y de ir avanzando a ver qué quiere y todo el tiempo incentivando que puede lograr lo que se proponga”.

La delegación misionera ya tiene las valijas listas y Simona viajará con la ilusión de medirse de igual a igual en las aguas italianas, con el objetivo de traer a Posadas una experiencia invaluable para su futuro en el yachting.

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