A través de un decreto que unifica el régimen de importaciones, los envíos por Correo Argentino de hasta 400 dólares no pagarán aranceles. Además, las pequeñas empresas consiguieron la habilitación para vender al exterior por vía postal de manera simplificada.
El consumidor argentino y los pequeños exportadores enfrentan un nuevo escenario para el comercio internacional. El Gobierno nacional oficializó una reforma en el régimen de envíos postales con el objetivo de simplificar las compras en el exterior y facilitar las ventas de las pequeñas y medianas empresas. La medida, que se formalizó a través del decreto 604/2026 en el Boletín Oficial, unifica los criterios de los envíos postales con los de los prestadores privados, lo que equipara las condiciones de competencia.
A partir de esta normativa, el comprador que elija el Correo Argentino para sus operaciones de uso personal en plataformas internacionales tendrá exactamente los mismos beneficios que si utilizara un prestador privado. El cambio central radica en que las importaciones de hasta 400 dólares quedarán exentas del pago de derechos de importación y de la tasa estadística, un beneficio que hasta ahora era exclusivo del sistema de courier privado. En caso de que se supere ese monto de franquicia, las personas solo pagarán los impuestos sobre el excedente de la compra.
La distorsión previa generaba serias dificultades para los usuarios que buscaban ingresar mercadería al país. Según explicaron en los considerandos de la resolución: “Lo que genera incertidumbre en el consumidor al impedirle conocer ex ante el régimen tributario que será aplicable a una compra en el exterior”. Con la unificación de las reglas, el Gobierno busca terminar con la diferencia que existía entre el courier, que ya contemplaba la franquicia de 400 dólares, y los envíos postales tradicionales, que arrastraban un límite de apenas 50 dólares.
Facilidades para exportar y menos burocracia aduanera
El impacto de la medida no se limita al consumo individual, sino que alcanza de forma directa a la actividad de los emprendedores y las pequeñas empresas del país. La nueva normativa eliminó el tope de valor para las exportaciones comerciales que se realizan por vía postal. Hasta este momento, la falta de un marco regulatorio específico trababa el crecimiento de las pymes, ya que les impedía utilizar al operador postal oficial para vender sus productos bajo un esquema ágil y simplificado.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, destacó el alcance de la reforma para el sector productivo: “Desde hoy las pymes podrán exportar sus productos al exterior mediante el servicio courier, una herramienta que hasta ahora no tenían disponible”. Para el funcionario, este cambio representa “menos trabas para venderle al mundo” y una oportunidad clave para el desarrollo de los sectores que no cuentan con grandes estructuras de comercio exterior.
Respecto al funcionamiento cotidiano de las importaciones de uso personal, la norma también simplificó los trámites de control en la aduana. El operador postal ahora quedó autorizado de manera automática para representar al destinatario en el proceso aduanero, lo que evita que el comprador deba realizar gestiones presenciales. Ravier sintetizó el espíritu de la desregulación al señalar que la unificación de los sistemas traerá “más competencia, menos burocracia y más libertad para comerciar” en el mercado local.




