El Dr. Horacio Vogelfang, eminencia de la cirugía cardiovascular infantil visitó Misiones y destacó el “nivel óptimo” del Parque de la Salud para tratar patologías cardíacas pediátricas

El Dr. Horacio Vogelfang, pionero en trasplantes cardíacos infantiles del Hospital Garrahan, presentó su libro “El corazón en la mano” en Posadas con un capítulo dedicado a la misionera Stefy Vier. Destacó la infraestructura médica del Parque de la Salud, remarcó la importancia de los diagnósticos prenatales y recordó hitos históricos de su extensa carrera profesional como el caso de Abril y el uso de corazones artificiales.

Vogelfang arribó a la ciudad de Posadas para presentar su obra “El corazón en la mano”. Durante su estadía, el especialista que lideró la creación del programa de trasplantes en el Hospital Garrahan elogió la infraestructura sanitaria local, participó de coloquios junto a autoridades y conmemoró el 30° aniversario de la primera donación de órganos registrada en la provincia de Misiones, ocurrida en Eldorado.

El profesional relató su vasta experiencia en el quirófano y detalló el origen de su vocación por transformar la realidad de miles de niños con malformaciones congénitas.

“He trabajado más de 34 años en el Hospital Garrahan haciendo cirugía cardíaca pediátrica. Es decir, reparando esos corazoncitos que nacen con malformaciones, que se forman mal durante la vida intrauterina y que gracias a la medicina, a la cirugía, gracias a Dios, tienen cirugías que los reparan y que permiten que esos chiquitos puedan hacer una vida prácticamente normal. Y también, como un recurso más para estos niños, niñas que tienen un corazón muy enfermo y que ya no pueden ser corregidos, también desarrollé en el Hospital Garrahan el programa de trasplante cardíaco”, recordó.

Innovación en el quirófano: homoinjertos y corazón artificial

Más allá de los más de 90 trasplantes que ejecutó de forma directa, Vogelfang repasó otros hitos técnicos que cambiaron la historia de la medicina pública en el país. Antes del programa de trasplantes, implementó un banco de homoinjertos para recuperar válvulas y arterias de corazones no aptos para trasplante, procesándolas como prótesis criopreservadas.

Posteriormente, introdujo el corazón artificial como asistencia circulatoria mecánica. “Hay niños que están esperando por un donante de corazón, pero ese donante no llega y pasan meses y meses, y muchos quedaban en el camino esperando un donante que no llegaba. Pudimos implementar el uso de un corazón artificial como un puente para el trasplante. Es decir, esos niños que estaban en muy mal condición se implantaba el corazón artificial y, con ese corazón artificial, ya podían esperar los meses necesarios hasta poder recibir un donante. Ese también fue un avance importante”, precisó.

A pesar de que en el ambiente médico se lo apoda como «el Favaloro de la cirugía infantil», el cirujano rechazó con humildad la comparación y calificó a René Favaloro como un prócer único. En sus más de tres décadas en el Garrahan, donde se operan entre 450 y 500 pacientes al año, Vogelfang intervino en miles de casos y procedimientos de alta complejidad.

El milagro del primer latido

El especialista revivió con nitidez las sensaciones de su primer trasplante y la mística que rodea al equipo médico dentro del quirófano. Explicó que ver latir un órgano implantado genera una emoción enorme que no se pierde con el tiempo:

 “Recibir un corazón inerme, frío, ponerlo en el pecho de un paciente al que uno le extrajo el corazón enfermo, hacer las suturas, las uniones correspondientes de las estructuras, y, en un momento determinado, ver cuando ese corazón comienza a recibir el flujo de sangre de las arterias coronarias, que uno libera para que empiece a correr la sangre a través de ellas, y ese corazón recibe esa sangre con oxígeno y empieza de a poquito a latir, es una sensación que emoción”, confesó.

“Y de hecho, toda el equipo de quirófano, en ese primer trasplante, cuando salió la paciente de quirófano, cuando ya la sacamos de la mesa de operaciones, la pusimos en la cama en la cual se iba a trasladar a la terapia intensiva, con todos los monitores, con todo, y empezó a salir de quirófano, la gente irrumpió en un aplauso, lágrimas, y eso se repite hoy en día en cada trasplante”, agregó.

Entre las miles de historias que lo acompañan, destacó el caso emblemático de Abril, una niña trasplantada en enero de 2004 mediante un procedimiento disruptivo a nivel internacional: “Las características especiales de ese trasplante fueron que utilizamos un protocolo que se había usado en el mundo en muy pocos pacientes, en un puñadito de pacientes no más, que todavía no estaba bien establecido, que era un protocolo que intentaba evitar el rechazo usando un corazón incompatible”.

“O sea, los corazones tienen que tener compatibilidad por grupo sanguíneo, en principio, de entre donante y receptor. Pero esta niña se trasplantó con un corazón incompatible, se aplicó un protocolo para evitar el rechazo. Eso, afortunadamente, salió bien y hoy nos seguimos viendo”, celebró el doctor.

El nivel óptimo del Parque de la Salud en Misiones

El cirujano reflexionó sobre el impacto social de la enfermedad y el severo sufrimiento que causa el desarraigo de las familias del interior que viajan a Buenos Aires, quienes a menudo abandonan empleos y dejan otros hijos desatendidos.

Frente a este escenario, Vogelfang analizó el sistema sanitario de la provincia tras recorrer el Parque de la Salud en Posadas. A su criterio, la jurisdicción posee la infraestructura necesaria para contener estas patologías sin necesidad de derivaciones masivas.

“Me sorprendió, me pareció muy importante y de un nivel óptimo, a nivel de los mejores establecimientos que conozco. Yo me encontré en Posadas con un sistema de salud muy fuerte con altísima complejidad, que me parece que está al nivel de poder resolver, en lo que a mí respecta, lo que yo conozco, cirugías cardíacas pediátricas. Creo que el sistema de salud de esta ciudad puede soportarlo, puede hacerlo tranquilo”, aseveró.

En consonancia con las políticas de prevención locales, el médico remarcó que el diagnóstico precoz es la herramienta fundamental para cambiar el pronóstico de las cardiopatías congénitas. Instó a las familias a exigir los controles correspondientes desde la gestación mediante ecografías de rutina realizadas por el obstetra, quien al notar anomalías debe derivar inmediatamente a un ecocardiograma fetal. Esta detección temprana activa una logística que garantiza partos en centros de neonatología de alta complejidad, permitiendo intervenciones exitosas a los dos o tres días de vida.

Un lazo afectivo con Misiones

La llegada del prestigioso cirujano a la capital misionera se concretó gracias a Claudia, madre de la misionera Stefy Vier, una de sus pacientes más queridas cuya historia ocupa un capítulo central del libro y quedó inmortalizada en un mural del Cuarto Tramo de la costanera.

Vogelfang participó activamente de los homenajes junto al Dr. Lisandro Benmaor y al Dr. Luis Esquivel, titular del Centro Único Coordinador de Ablaciones e Implantes de Misiones (CUCAIMIS), además de ateneos profesionales en el Hospital de Pediatría.

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El profesional confesó que el paso del tiempo vuelve más difícil el manejo del dolor ante las pérdidas en el quirófano, pero ratificó su voluntad de continuar en actividad.

Al respecto, y con total franqueza sobre su edad y su situación previsional, el especialista desmitificó los motivos de su vigencia y expuso la realidad material que afecta a los trabajadores pasivos:

“A veces quisiera, pero por ahí es algo no debería decirlo, pero la situación económica exige que uno siga. La jubilación muchas veces no alcanza, pero, además de eso, es también el beneficio que da seguir en actividad, saber que uno todavía puede seguir dando cosas, estar ocupado, trabajar. Ver esos niños, sentir el afecto de la familia, en fin, eso, sí, mientras pueda lo voy a seguir haciendo”, reveló.

“A las familias de mis pacientes, lo primero que me sale decirle es gracias. Primero por la enorme por la confianza que depositan. Están entregando a su hijo a alguien que no conocen, que por determinadas circunstancias, llegaron a ese especialista, en mi caso. Y se establece una relación de empatía, de comunicación, y que yo agradezco eso siempre”, manifestó.

“Agradezco lo que me enseñan, porque es gente que lucha y pelea por la salud de un hijo que está enfermo. Eso es fundamental, la fuerza que ponen, la alegría con la que enfrentan circunstancias tan difíciles. A quien está atravesando esto, que nunca baje los brazos, porque siempre hay algo por hacer”, cerró.

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