A 27 meses de la muerte de su hijo, el padre de Juan Cruz Martínez renovó el llamado a la donación de órganos: “Ese corazón tenía que seguir latiendo”

Jorge Martínez, cuyo hijo falleció tras un siniestro vial ocurrido en 2024 sobre la avenida Costanera de Posadas, recordó el proceso de donar sus órganos y sostuvo que esa decisión permitió "seguir dando vida". También expresó su deseo de conocer a la persona que recibió el corazón de su hijo.

A 27 meses del fallecimiento de Juan Cruz Martínez, el joven de 17 años que perdió la vida en un siniestro vial ocurrido en 2024 sobre la avenida Costanera de Posadas, su padre, Jorge Martínez, volvió a poner en agenda la importancia de la donación de órganos y aseguró que, pese al dolor, nunca dudó de la decisión tomada junto a la madre del adolescente.

 

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«Soy papá de Juan Cruz Martínez, uno de los chicos que tuvo el accidente en la Costanera de Santa María y que fue donante el día que falleció. Justamente hoy se cumplen 27 meses de ese episodio y se da la casualidad de que nos invitaron a este evento. Es muy fuerte estar acá, son muchos sentimientos encontrados, pero más que nada con la premisa siempre de donar órganos, de dar vida», expresó.

Durante la entrevista, Martínez relató que compartir estos encuentros con otros padres que atravesaron pérdidas similares resulta doloroso, aunque también representa un espacio de contención y de concientización.

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«La verdad que es muy fuerte, pero a su vez también es gratificante porque somos varias personas que tenemos el mismo sentimiento de decir que tenemos que seguir dando vida. La vida de nuestro ser querido no puede terminar ahí», afirmó.

En ese sentido, sostuvo que quienes atraviesan una pérdida también logran comprender la realidad de las familias que permanecen a la espera de un trasplante. «Hay que ponerse en el zapato de esa persona que está esperando un órgano para un familiar, para un hijo o para un hermano, y tener el alivio de recibir la noticia de que ese órgano está», señaló.

«Casi ni lo pensé»

Consultado sobre cómo fue tomar la decisión de autorizar la ablación de órganos de su hijo en medio del duelo, Martínez explicó que su postura estaba formada desde mucho antes de aquella situación.

«Realmente no es fácil, pero yo creo que uno siempre es producto de lo que mamó en su casa. Siempre fui un fiel creyente de la donación de órganos. Siempre dije que soy donante y, en ese momento, casi ni lo pensé. Solamente lo consulté con la mamá de Juan Cruz para tener su consentimiento, pero ya tenía la convicción de que los órganos de mi hijo tenían que dar más vida», recordó.

Para el padre del adolescente, la donación debería ser una práctica asumida con mayor naturalidad por la sociedad. «La donación tendría que ser algo más normal. No tener que salir a pedir por favor un órgano, sino que eso esté disponible», sostuvo.

El deseo de conocer al receptor del corazón

Martínez también contó que, debido a la normativa vigente, no pudo conocer quiénes recibieron los órganos donados por su hijo. «Lamentablemente no. Hace mucho tiempo que el INCUCAI cambió esa normativa. Los que donamos no tenemos acceso a esa información», explicó.

Sin embargo, reconoció que mantiene un deseo personal. «Alguna vez me encantaría saber dónde está latiendo el corazón de mi hijo y poder abrazar a esa persona, sentir un poquito esos latidos. Me encantaría, pero también respeto si la otra familia decide no divulgar esa información», expresó.

«La donación tiene que ser un camino de amor»

Sobre el final de la entrevista, Jorge Martínez dejó un mensaje dirigido a las familias que deben afrontar una decisión similar en circunstancias extremas. «Esto tiene que ser un camino de amor. La donación tiene que ser algo normal en nuestras vidas. No podemos ser egoístas ante una situación así», afirmó.

Y concluyó recordando a su hijo y el sentido que encontró en aquella decisión tomada en medio del dolor: «Mi hijo tenía 17 años y lo único que esperaba era que ese corazón siguiera latiendo en otro lado».

 

 

 

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