Desde el Consejo Profesional de Ingeniería señalaron que la demanda provincial ya supera la capacidad de interconexión con el sistema nacional. Afirmaron que la energía hidroeléctrica es indispensable para sustentar el desarrollo industrial y propusieron informar técnicamente para revisar la postura histórica sobre el proyecto binacional.
El sistema eléctrico de la provincia de Misiones se encuentra en un «punto crítico» de su capacidad operativa, según revelaron referentes del Consejo Profesional de Ingeniería de Misiones (CPIM).
A través de sus comisiones técnicas, la entidad viene analizando la infraestructura energética y advirtió que, si bien la demanda actual logra ser cubierta, la falta de planificación a mediano plazo y las limitaciones de transporte representan un freno para el desarrollo productivo e industrial de la región.
Martín Petruszynski, presidente del CPIM y Martín Rodríguez Paz, ingeniero electromecánico e integrante de la Comisión de Energía, Infraestructura, Recursos Hídricos y Ambiente (CEIRA), explicaron que la provincia enfrenta una doble problemática que combina la falta de generación local firme con un sistema de distribución lineal que carece de un anillado para garantizar la estabilidad del servicio en las zonas más alejadas de Posadas.
Límites de interconexión y dependencia de combustibles fósiles
Rodríguez Paz detalló la fragilidad del esquema actual al precisar que la vinculación con el Sistema Argentino de Interconexión (SADI) se realiza mediante dos transformadores ubicados en Rincón Santa María. “Estas dos máquinas en condición de operación de plena carga deben entregar alrededor de 540 o 550 megavatios. Y nuestra demanda ya está en 700”, sostuvo el especialista.
La diferencia restante debe ser cubierta por la represa de Urugua-í, aportes fotovoltaicos durante el día y una importante flota de grupos generadores diésel distribuidos en el interior.
Esta última alternativa, implementada como una solución de emergencia a partir del año 2015, terminó perpetuándose en el tiempo. Al respecto, Petruszynski remarcó el impacto económico que tiene la inestabilidad del suministro para el sector productivo, según una encuesta realizada en conjunto con la Confederación Económica de Misiones (CEM).
“Cuando ese servicio se ve afectado por algún corte de energía o por malos parámetros que pueda entregar el servicio de energía, repercute directamente en los costos de producción. Ahí vienen las energías complementarias, por ejemplo, un grupo generador diésel que va a entrar para suplir ese corte. Ese costo ya es muchísimo más elevado porque uno está gastando combustible para poder generarlo. Y en la matriz de los costos de producción se eleva. Según la encuesta, llega hasta un 20%”, afirmó el presidente del Consejo.
La opción de Corpus Christi como eje de desarrollo
Ante este escenario, los profesionales plantearon que la instalación de la represa de Corpus representa la alternativa más viable para dotar de infraestructura de base a la provincia. Lejos de rechazar las fuentes renovables como la biomasa o la solar, explicaron que estas tecnologías requieren de un soporte hidráulico para funcionar de manera estable en el tiempo.
“Pensando en tener una provincia realmente sustentable con una base renovable de energía, no podemos dejar de hablar de la represa de Corpus Christi en el emplazamiento Pindoí, que es el que menor impacto ambiental tiene, principalmente porque nos va a permitir crecer de verdad en las otras energías renovables y convertir a la provincia realmente en un polo exportador de energía”, aseguró Rodríguez Paz.
El ingeniero argumentó que una obra de esta magnitud permitiría justificar las millonarias inversiones necesarias para tender líneas de alta tensión de 500 kilovoltios, algo inviable para el sector privado bajo el esquema de consumo residencial actual de picos estacionales.
Asimismo, subrayó que la provincia tiene la oportunidad histórica de condicionar la obra pública asociada al proyecto hidroeléctrico para exigir la construcción de autovías, redes de agua potable y plantas de saneamiento cloacal en las localidades del norte y noreste provincial, que hoy se encuentran postergadas.
La necesidad de una nueva consulta popular
El principal obstáculo legal para avanzar con los estudios de factibilidad técnica de la represa de Corpus es el plebiscito vinculante realizado en el año 1996, en el cual la ciudadanía misionera rechazó el proyecto de manera mayoritaria. Sin embargo, desde el Consejo Profesional de Ingeniería señalaron que el contexto demográfico y energético de la provincia se modificó de forma drástica en las últimas tres décadas.
“El proyecto actualmente se encuentra con un plebiscito que no permite avanzar en los estudios y es en ese sentido que estamos trabajando, en informar, en divulgar con conocimientos técnicos y científicos la necesidad y la oportunidad que tenemos. No estamos imponiendo Corpus, sino que estamos pidiendo la oportunidad de informar y de llegar a un nuevo plebiscito. La provincia cambió, el padrón electoral más que se duplicó y estamos caminando hacia eso, hacia conseguir un nuevo plebiscito para que la población se manifieste”, concluyeron los estudiosos.
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