Lula rechazó los aranceles de Trump y anunció represalias comerciales contra Estados Unidos

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió con dureza a la decisión del Gobierno de Donald Trump de imponer nuevos aranceles del 25% a una amplia variedad de productos brasileños. El mandatario calificó la medida como ilegal, arbitraria e injustificada y anunció que su país avanzará con acciones de reciprocidad comercial.

Los gravámenes, fundamentados por Washington en la Sección 301 de la Ley de Comercio estadounidense de 1974, comenzarán a aplicarse el próximo 22 de julio. La administración norteamericana sostiene que Brasil mantiene prácticas perjudiciales para empresas estadounidenses en áreas como los servicios digitales, los medios de pago, las regulaciones tecnológicas y la protección ambiental.

En un comunicado, Lula consideró que el 15 de julio de 2026 quedará registrado como un “hito lamentable” en las relaciones entre ambos países. Además, cuestionó los argumentos utilizados por Estados Unidos para justificar la medida y sostuvo que no existen motivos comerciales que respalden una sanción unilateral contra Brasil.

El mandatario destacó que, según estadísticas estadounidenses, Estados Unidos acumuló durante los últimos 15 años un superávit de USD 424.500 millones en su intercambio de bienes y servicios con Brasil. También señaló que el 76% de los productos norteamericanos importados por el mercado brasileño durante 2025 ingresaron sin pagar derechos de importación.

Según los datos difundidos por el Gobierno brasileño, la alícuota efectiva promedio aplicada a los productos procedentes de Estados Unidos fue de apenas el 3,1%. Para Lula, esas cifras contradicen la acusación de que Brasil establece barreras comerciales excesivas contra las compañías estadounidenses.

Brasil cuestionó las acusaciones sobre Pix y deforestación

Lula aseguró que su administración mantuvo durante el último año negociaciones con la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y presentó documentación para responder a las investigaciones abiertas bajo la Sección 301.

El presidente afirmó que Brasil demostró que las objeciones estadounidenses contra el sistema de pagos instantáneos Pix y la regulación de las plataformas digitales carecen de fundamentos. También rechazó las acusaciones vinculadas con la deforestación y remarcó que su Gobierno intensificó desde 2023 las acciones contra los delitos ambientales.

Lula defendió especialmente al Pix, al que definió como un patrimonio de la población brasileña y una infraestructura pública digital reconocida internacionalmente. Estados Unidos considera que el sistema podría colocar en desventaja a empresas privadas norteamericanas que ofrecen servicios financieros y de pago.

El mandatario también ratificó que Brasil mantendrá sus regulaciones sobre las plataformas digitales. Señaló que la defensa de la libertad de expresión no impide al Estado actuar frente a delitos o proteger a niños y familias de los riesgos asociados con las grandes empresas tecnológicas.

Brasil activará la Ley de Reciprocidad

El Gobierno brasileño iniciará los procedimientos previstos en la Ley de Reciprocidad Económica, aprobada por el Congreso de ese país. La norma permite adoptar contramedidas equivalentes frente a decisiones comerciales extranjeras que las autoridades consideren unilaterales, ilegales o arbitrarias.

La administración de Lula también llevará nuevamente el conflicto ante el mecanismo de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio. Brasil podría cuestionar allí la compatibilidad de los aranceles estadounidenses con las reglas internacionales.

Lula adelantó que el denominado Plan Brasil Soberano continuará brindando asistencia a los sectores afectados por las medidas de Washington. El objetivo será preservar los puestos de trabajo, los ingresos de los productores y la capacidad industrial del país.

Al mismo tiempo, Brasil buscará reducir su dependencia del mercado estadounidense mediante la apertura de nuevos destinos para sus exportaciones. El presidente mencionó como parte de esa estrategia los acuerdos negociados por el Mercosur con la Unión Europea, la Asociación Europea de Libre Comercio y Singapur.

Lula apuntó contra la familia Bolsonaro

En el tramo más político de su declaración, Lula vinculó el endurecimiento de la política comercial estadounidense con las gestiones realizadas en Washington por integrantes de la familia del expresidente Jair Bolsonaro.

El mandatario acusó a ese sector de colaborar con acciones externas contra Brasil por razones electorales. Además, sostuvo que la defensa de la soberanía nacional debe ubicarse por encima de las diferencias partidarias.

La decisión estadounidense profundiza una disputa comercial que ya había registrado fuertes tensiones durante 2025. Aunque los nuevos aranceles alcanzarán numerosos productos, Washington exceptuó bienes considerados sensibles para sus cadenas de abastecimiento, entre ellos café, carne vacuna, jugo de naranja, determinados productos energéticos y componentes aeronáuticos.

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