Cada 16 de julio se conmemora esta fecha que busca derribar mitos y concientizar sobre el rol ecológico de estos reptiles. En la Argentina habitan más de 130 especies, de las cuales la gran mayoría no representa un peligro para los seres humanos.
Cada 16 de julio se conmemora el Día Mundial de la Serpiente, una fecha dedicada a promover el conocimiento sobre uno de los grupos de animales más incomprendidos del planeta. La jornada invita a reflexionar sobre la importancia ecológica de estos reptiles, combatir los prejuicios que los rodean y fomentar su conservación frente a las crecientes amenazas que afectan a sus hábitats.
Las serpientes forman parte de los ecosistemas desde hace millones de años y cumplen funciones esenciales para mantener el equilibrio de la biodiversidad. Sin embargo, el miedo, la desinformación y las creencias populares provocan que muchas sean perseguidas o eliminadas, incluso cuando no representan un riesgo para las personas.
Actualmente se conocen más de 4.000 especies de serpientes distribuidas en casi todos los continentes, con excepción de la Antártida y algunas islas. Habitan ambientes muy diversos, desde selvas tropicales y bosques hasta desiertos, montañas, humedales e incluso zonas marinas. Aunque existe una enorme variedad de tamaños, colores y comportamientos, la gran mayoría de las serpientes no es venenosa. De hecho, solo una pequeña proporción posee venenos capaces de representar un peligro significativo para los seres humanos, y aun esas especies suelen evitar el contacto con las personas.
En Argentina habitan más de 130 especies de serpientes, de las cuales solo unas pocas poseen venenos de importancia médica. Entre ellas se encuentran las yararás, las cascabeles y las corales verdaderas, mientras que la mayoría cumple funciones ecológicas sin representar una amenaza.
Un papel clave en el equilibrio de la naturaleza
Las serpientes son depredadoras que ayudan a controlar poblaciones de roedores, aves, anfibios y otros pequeños animales. Gracias a esta función contribuyen al equilibrio de los ecosistemas y, en muchos casos, colaboran indirectamente con la agricultura al reducir especies que pueden convertirse en plagas. Al mismo tiempo, también forman parte de la cadena alimentaria y sirven de alimento para aves rapaces, mamíferos y otros reptiles, por lo que su desaparición tendría consecuencias sobre numerosas especies.
Los especialistas destacan que la presencia de serpientes suele ser un indicador de ambientes saludables y biodiversos. A lo largo de la historia, las serpientes estuvieron rodeadas de simbolismos, leyendas y creencias que alimentaron su mala reputación. En distintas culturas fueron asociadas con el peligro, el engaño o el mal, mientras que en otras simbolizaron la sabiduría, la renovación y la medicina.
Muchos de los temores actuales se basan en información incorrecta. Las serpientes no atacan a las personas de manera deliberada y, en la mayoría de los casos, las mordeduras ocurren cuando el animal se siente amenazado o intenta defenderse. Los expertos recomiendan no manipular ejemplares silvestres, mantener la distancia y contactar a las autoridades ambientales o de fauna si aparece una serpiente en un área poblada.
Como ocurre con muchas otras especies, las serpientes enfrentan importantes desafíos para su supervivencia. La destrucción de los hábitats naturales, los incendios forestales, la expansión urbana, la contaminación y el cambio climático afectan sus poblaciones en diferentes regiones del mundo. A esto se suma la persecución directa por parte de las personas y el tráfico ilegal de fauna, que pone en riesgo especialmente a las especies más llamativas o exóticas.
Además de su importancia ambiental, las serpientes han realizado un valioso aporte a la medicina y la investigación científica. Algunos componentes presentes en sus venenos permitieron desarrollar medicamentos utilizados para tratar enfermedades cardiovasculares, trastornos de la coagulación y otras afecciones. El estudio de estos animales continúa ofreciendo información de gran interés para la biología, la farmacología y la conservación de la fauna silvestre.
Cada 16 de julio, el Día Mundial de la Serpiente recuerda que el conocimiento es una herramienta fundamental para superar prejuicios y comprender el verdadero papel que estos reptiles desempeñan en la naturaleza. La efeméride invita a valorar la biodiversidad y a promover una convivencia responsable con la fauna silvestre. Proteger a las serpientes significa también cuidar los ecosistemas de los que depende la vida de innumerables especies, incluida la del ser humano. Conocerlas, respetarlas y preservar sus hábitats es una forma de contribuir a un ambiente más sano y equilibrado para todos.

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