Habló el yerbatero de Misiones que se hizo viral con una llamativa convocatoria para tareferos: “No se consigue personal”

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Matías Stucan, productor yerbatero de la zona de Colonia Saltito 1 de Dos de Mayo detalló la crisis que atraviesa el sector por los bajos precios que perciben de las cooperativas. El productor advirtió que muchos agricultores abandonan sus tierras ante la falta de rentabilidad.

La cosecha de yerba mate en la provincia de Misiones enfrenta un escenario complejo signado por la escasez de mano de obra y los bajos valores que reciben los productores por la hoja verde. Matías Stucan, colono de la localidad de Dos de Mayo, describió la difícil situación que atraviesa en su chacra de Colonia Saltito 1, donde busca incorporar tareferos para levantar la cosecha de la temporada.

El productor explicó que el personal es escaso en toda la región y que los trabajadores consideran insuficientes los valores vigentes en el mercado. Con el objetivo de atraer cosechadores, Stucan lanzó una propuesta que supera el promedio de lo que se paga actualmente en la zona, complementada con un tradicional agasajo familiar al finalizar las tareas en el yerbal.

“Empecé con la cosecha de yerba aproximadamente hace un mes y medio y está escaso el personal, no se consigue. En todos lados estamos todos igual con la gente, capaz no se consigue mucho personal para la tarefa. Yo ofrezco 70 mil pesos por los mil kilos de yerba cosechada, más un lechón, más bebida alcohólica y bebidas frías al terminar”, precisó el colono.

Stucan recordó que el festejo final forma parte de una vieja costumbre que implementaba su padre con los trabajadores. Respecto a la remuneración económica, señaló que la oferta supera los valores habituales de la zona, los cuales oscilan entre los 55 y 60 mil pesos por tonelada, aunque reconoció que el contexto inflacionario diluye los ingresos de los tareferos.

Precios desvalorizados y plazos de pago inviables

El colono sostuvo que el sector productivo se encuentra de manos atadas para mejorar las ofertas salariales debido a los bajos valores que pagan las industrias y cooperativas por la materia prima. En su caso, la Cooperativa Indumar opera con esquemas de pago que dificultan el financiamiento de la actividad diaria en las chacras.

“Nosotros no podemos pagar más porque el precio de la yerba en sí está feo. No se puede pagar cien pesos el kilo porque ahí no le sobra nada al colono. Acá hay tres formas de pago: 255 pesos, de los cuales te dan 100 pesos en efectivo para pagar al personal y el resto con cheque a sesenta días; si no, tenés la opción de cobrar 270 pesos todo con cheque a noventa días. ¿Qué hacés con un cheque a noventa días?”, cuestionó Stucan.

El productor aseguró que, según las estimaciones del Ministerio del Agro, el valor de la hoja verde debería rondar los 700 pesos por kilo para garantizar la sustentabilidad de la actividad. Al cobrar menos de la mitad de esa cifra, los ingresos resultan insuficientes para cubrir los costos mínimos de mantenimiento de las plantaciones.

Costos de producción y abandono de yerbales

La ecuación económica de los colonos empeora al sumar los descuentos obligatorios y el costo de los insumos necesarios para combatir plagas y fertilizar la tierra. Stucan criticó las retenciones que sufren al momento de liquidar su producción en las cooperativas, las cuales merman aún más el limitado margen de ganancia que les queda.

“De esos doscientos setenta pesos, te descuentan cuarenta y cinco pesos para el RENAF. Es un descuento parejo para todos y no te dan opción para arreglar de otra manera. Si sacás toda la yerba, no te alcanza ni para el abono ni casi para la limpieza de la chacra. Sacás la producción porque la tenés que sacar, nomás”, lamentó el productor misionero.

La convocatoria laboral que realizó generó interés en diversos puntos de la provincia, pero las distancias geográficas impiden concretar las contrataciones. El colono afirmó que recibió llamados de personas radicadas en Posadas y Apóstoles, pero el traslado de los cosechadores desde esas localidades anula cualquier rentabilidad por los costos de logística y de asistencia que requiere el personal extrazona.

Finalmente, manifestó su preocupación por el futuro de la actividad en la región central de la provincia, donde observó que varios productores optaron por dejar de trabajar sus tierras. Reveló que conoce casos de personas que viven más lejos, las cuales vendieron o abandonaron sus yerbales debido a que no tienen los recursos necesarios para retirar la producción y el valor del producto no cubre los costos mínimos.

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