Partido de la Selección: cardiólogo advirtió por el aumento de consultas ante cuadros de ansiedad, presión alta y dolor de pecho

El cardiólogo Mariano Olmedo explicó que los encuentros decisivos pueden provocar palpitaciones, taquicardia y descompensaciones en personas con enfermedades cardiovasculares. Recomendó mantener la medicación indicada, consultar ante síntomas nuevos y acudir rápidamente a una guardia si el dolor de pecho persiste.

La expectativa por el partido de la Selección argentina en semifinales volvió a generar un aumento de consultas relacionadas con palpitaciones, picos de presión, dolor de pecho y cuadros de ansiedad. El cardiólogo Mariano Olmedo explicó que estas situaciones pueden afectar tanto a pacientes con enfermedades cardiovasculares conocidas como a personas que nunca habían registrado antecedentes.

“Hay un aumento de consultas y, en parte, tiene que ver con pacientes que tienen enfermedades cardiológicas y que durante esta época empiezan a descompensarse”, señaló el especialista. Sin embargo, aclaró que también se presentan personas sin diagnósticos previos que, a raíz de la tensión y la ansiedad, comienzan a experimentar síntomas vinculados con el funcionamiento del corazón.

Entre las manifestaciones más frecuentes mencionó las palpitaciones, la taquicardia y el dolor de pecho. “Muchos pacientes que no tienen problemas cardiológicos empiezan a sentir síntomas que asocian con la parte cardiológica por esta tensión y esta ansiedad. El corazón late muy rápido y a veces aparece dolor de pecho”, detalló.

Olmedo sostuvo que, aunque en una parte de los casos los estudios no detectan enfermedades, la consulta médica permite descartar cuadros graves y descubrir patologías desconocidas. “No está mal que consulten. Por suerte, una gran parte son solamente síntomas y no encontramos nada, pero en otros casos encontramos algo nuevo en alguien que no sabía que tenía una enfermedad cardiológica”, indicó.

También explicó que los partidos decisivos pueden descompensar a pacientes hipertensos o con enfermedades coronarias. “La ansiedad puede hacer subir la presión y generar síntomas nuevos. Cada vez que se llega a instancias más avanzadas, aumenta la tensión y también aumentan las consultas”, afirmó.

Mantener la medicación y consultar ante síntomas nuevos

Para las personas que ya conocen su condición cardiovascular, el médico recomendó respetar estrictamente las indicaciones profesionales. “Tienen que tomar la medicación en tiempo y forma, no suspenderla y tratar de hacerse controles para saber si la presión está bien y si el tratamiento es el que corresponde”, explicó.

El cardiólogo puso especial énfasis en el dolor de pecho, principalmente cuando aparece en personas con factores de riesgo como hipertensión, diabetes, obesidad, sedentarismo o antecedentes coronarios.

“La consulta dentro de las seis horas desde que comienza el dolor es muy importante, porque los infartos se tratan en ese momento”, advirtió. En ese sentido, recomendó no minimizar las molestias, incluso cuando comienzan durante el encuentro deportivo.

“Si tienen dolor durante el partido y ese dolor continúa después de que terminó, tienen que consultar en una emergencia. Puede ser un problema coronario y hay que resolverlo durante las primeras horas”, remarcó.

Además de cumplir el tratamiento médico, aconsejó intentar controlar la ansiedad. En determinados pacientes que presentan dificultades para manejar estos episodios, explicó que los profesionales pueden indicar medicación específica, aunque aclaró que debe utilizarse bajo supervisión médica.

Qué hacer ante una descompensación

Olmedo señaló que, ante una pérdida de conocimiento, ausencia de respiración o falta de pulso, quienes estén capacitados pueden iniciar maniobras de reanimación cardiopulmonar.

“La reanimación está indicada ante casos de muerte súbita, cuando el paciente deja de respirar o no tiene pulso. El que sabe hacerla debe hacerlo”, expresó.

No obstante, reconoció que muchas personas no tienen capacitación para realizar estas maniobras. Por esa razón, recomendó tener disponibles los teléfonos de los servicios de emergencias provinciales o privados.

“No deben dudar en llamar y tienen que tener el número a mano, sobre todo cuando se trata de pacientes que ya tienen una enfermedad cardiovascular conocida”, sostuvo.

Infartos y enfermedades cardiovasculares en personas más jóvenes

Fuera del contexto del partido, el especialista también analizó el aumento de enfermedades cardiovasculares entre jóvenes y adultos jóvenes. Explicó que este fenómeno se vincula con la aparición temprana de factores de riesgo que anteriormente eran más frecuentes después de los 50 años.

“La diabetes, la hipertensión, la obesidad y el sedentarismo antes se veían en personas más grandes y ahora aparecen en edades cada vez más tempranas”, afirmó.

Olmedo mencionó particularmente el crecimiento de la obesidad infantil y adolescente, que puede derivar posteriormente en diabetes, hipertensión y enfermedades coronarias. Si bien señaló que el tabaquismo disminuyó en algunos grupos etarios, indicó que los demás factores de riesgo aumentaron.

“Las complicaciones que antes aparecían de manera más tardía ahora aparecen en personas más jóvenes. Por eso es importante trabajar en la prevención cardiovascular desde edades tempranas”, manifestó.

El estrés puede desencadenar un evento, pero no suele ser la causa principal

El cardiólogo aclaró que el estrés puede funcionar como desencadenante de un infarto o un accidente cerebrovascular, pero generalmente actúa sobre una persona que ya presenta factores de riesgo o daño arterial previo.

“El estrés siempre estuvo considerado dentro de los factores de riesgo, pero pesa poco. Muchas veces desencadena el evento en un paciente predispuesto, pero no es lo que causa la enfermedad”, explicó.

Según detalló, los principales elementos que favorecen el desarrollo de enfermedades cardiovasculares continúan siendo la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el sedentarismo y otros antecedentes médicos.

“Si una persona tiene una arteria dañada y todos los factores previos, un episodio de estrés laboral o emocional puede desencadenar un infarto o un accidente cerebrovascular. Pero eso ocurre porque existe una predisposición anterior”, sostuvo.

Finalmente, Olmedo afirmó que el estrés forma parte de la vida cotidiana y que el objetivo no debe ser eliminarlo por completo, sino aprender a controlarlo y mantener bajo vigilancia los factores de riesgo cardiovascular.

“Todos tenemos estrés y hay situaciones que no se pueden sacar de la vida. Hay que aprender a manejarlo, pero también hay que controlar médicamente los factores que realmente llevan al desarrollo de la enfermedad cardiovascular”, concluyó.

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