La destrucción del tejido productivo no se detiene y acumuló 28.262 bajas patronales desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Las pequeñas y medianas empresas reclaman de forma urgente medidas de estímulo ante el fuerte deterioro de la actividad.
La crisis económica que atraviesa el país continúa golpeando con dureza al sector productivo nacional. Durante los primeros cuatro meses del año, un total de 5.654 empresas dejaron de operar en la Argentina, lo que refleja la gravedad de una recesión que afecta de manera directa la supervivencia de las unidades productivas y la estabilidad de los puestos de trabajo.
La velocidad del deterioro se incrementó de manera notable en el último bimestre registrado. Casi dos tercios de las bajas de este año se concentraron entre marzo y abril, período en el que desaparecieron 3.825 firmas. Los datos oficiales que se desprenden del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT) confirmaron que solo en el mes de abril se perdieron 1.814 empresas empleadoras, lo que representó una caída del 0,37% en comparación con el mes anterior.
El impacto acumulado en la gestión actual
La desaparición de estas compañías forma parte de un proceso de achicamiento del sector privado que comenzó a fines del año pasado. Desde el inicio de la gestión presidencial de Javier Milei, la economía argentina ya registró la pérdida de 28.262 empresas, una cifra que enciende las alarmas en los distintos sectores productivos por el impacto directo que tiene sobre el empleo formal.
La destrucción de empresas empleadoras se traduce de forma casi inmediata en una reducción de la oferta laboral. Esta situación se complementa con un panorama complejo para los trabajadores activos. Los indicadores actuales del mercado de trabajo revelaron que el 90% de los nuevos ocupados necesita trabajar más horas para incrementar sus ingresos y cubrir el costo de vida.
El reclamo de las pymes ante la recesión
El sector de las pequeñas y medianas empresas es el que sufre con mayor intensidad el escenario de caída del consumo y aumento de los costos operativos. La producción industrial registró una contracción del 3,5% interanual en mayo, lo que consolida una tendencia de fuerte retroceso mensual desestacionalizado y profundiza las dificultades para mantener las persianas abiertas.
Representantes del sector pyme manifestaron que, si bien valoran la desaceleración de la inflación y el ordenamiento de las variables macroeconómicas que persigue el Gobierno nacional, estas medidas resultan insuficientes para sostener la actividad cotidiana. Por este motivo, los empresarios exigieron de forma urgente la implementación de incentivos orientados a reactivar el consumo interno, el acceso a líneas de financiamiento con tasas viables y la discusión de un nuevo consenso fiscal que alivie la presión impositiva sobre las golpeadas estructuras societarias.

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