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Paredes, nacido en San Justo en 1994, con 32 años también tiene alma de técnico según el diálogo que tuvo con el DT Scaloni en una pausa para hidratación. Los medios paraguayos y las redes enfatizan sus orígenes de sangre guaraní, en Capiatá, Paraguay.
Hijo de la paraguaya Myriam Benítez, a Leandro Paredes, el mediocampista de Boca y de la Selección Argentina, la imagen del pivot del equipo creció al conocerse el diálogo que mantuvo con el entrenador Lionel Scaloni durante la pausa de hidratación en el áspero partido ante Suiza. Su familia es oriunda de Capiatá y por eso los medios paraguayos en especial, y las redes, destacaron su origen y sangre guaraní.
Por lectura labial, se supo que Paredes, en la charla con Scaloni, le dijo al entrenador que el central rival avanzaba por su lado derecho. Y que él, cuando se tiraba a esa zona, perdía el control del medio del campo, donde aparecía solo «un 9». No era en referencia a (Breel) Embolo sino al mediapunta que jugaba por detrás, (Fabián) Rieder. En ese intercambio, el DT le pide que no vaya a marcar a un jugador si no era su marca pero Paredes le insiste que tiene a alguien solo por adentro.
La charla finaliza con Scaloni preguntándole si necesitaba un central, Paredes asiente y reafirma su postura y el DT termina la charla con un «bueno, lo ponemos a Ota», por Nicolás Otamendi, según el relato del diálogo entre el jugador y su entrenador. Allí quedó demostrada la capacidad de Scaloni de aceptar una mirada diferente y la plasticidad del mediocampista argentino
Myriam, la mamá de Paredes, le dijo a Cardinal Deportivo: “Mis papás, mis abuelos, mis hermanos y toda la familia son de Paraguay. Sí; nuestros hijos ya nacieron en Argentina”, había expresado Myriam. Su familia tuvo mucho que ver con su carrera. Desde la primera de Boca en 2010, en 2014 partió a Italia para vestir las camisetas del Chievo Verona, Empoli y la Roma. Más tarde, fue transferido al Zenit de San Petersburgo (Rusia) y luego al París Saint-Germain, donde coincidió con Lionel Messi. Paó luego por la Juventus y tras un segundo ciclo en la Roma, volvió a sus raíces en Boca.
Ella fue quien le contó a la prensa que su hijo es fanático del vori vori, hincha de Cerro Porteño y conocedor del idioma guaraní y que por esas costumbres, además del gusto por el tereré y la chipa, es apodado cariñosamente el «Paragua» dentro del plantel argentino. El amor de Paredes por Boca apareció desde muy chico. Tanto, que ni siquiera el interés de River logró modificar su deseo de vestir la camiseta azul y oro. Tampoco un llamado del Barcelona.




