Jonás Peterson: “Hay muchos productores yerbateros desesperados vendiendo sus tierras para poder sobrellevar la situación”

El productor yerbatero de Andresito Jonás Peterson aseguró que la desregulación profundizó la crisis del sector, con precios de entre 240 y 250 pesos por kilo de hoja verde. Advirtió que productores malvenden chacras, los comercios cierran y numerosos jóvenes siguen emigrando a Brasil.

La crisis yerbatera se profundizó en Misiones y ya provoca la venta de chacras, el cierre de comercios y la salida de jóvenes hacia Brasil en busca de trabajo. Así lo advirtió Jonás Peterson, productor de Comandante Andresito, quien sostuvo que la situación empeoró desde la desregulación del mercado y cuestionó la negativa del Gobierno nacional a devolverle facultades al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

Peterson se refirió a la reunión que representantes del sector mantuvieron con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Según explicó, los productores solicitaron la restitución de las atribuciones del INYM, aunque reconoció que existían pocas expectativas de obtener una respuesta favorable.

“Nosotros decidimos que el pedido de parte del sector sería que devuelvan las facultades del INYM. Más allá de que por ahí las esperanzas que teníamos eran muy pálidas, digamos, no tenemos mucha esperanza con este Gobierno. Ya hemos golpeado muchas puertas y no hemos logrado nunca que se aflojen un poco”, afirmó.

El productor señaló que el resultado de la reunión confirmó las previsiones del sector y sostuvo que la situación comenzó a deteriorarse desde fines del 2023. Aseguró que los valores que reciben por la hoja verde no permiten cubrir los costos de producción ni sostener las necesidades familiares.

“Tal como lo esperábamos, resultó ser negativa la respuesta y, bueno, seguimos en la misma que estamos desde el 2023, cuando empezó a decaer todo. Hoy, lamentablemente, año tras año viene empeorando la cosa desde la desregulación y los productores estamos muy, pero muy mal. La verdad que ya no se puede sostener esto”, expresó.

De acuerdo con Peterson, algunos productores que operan mediante cooperativas logran recibir más de 305 pesos por kilogramo y acceder a la venta de cheques con una tasa subsidiada por el Gobierno provincial. Sin embargo, indicó que la mayoría cobra entre 240 y 250 pesos, por debajo del valor requerido para acceder a ese beneficio financiero.

“Lo único que por ahí nos da un pequeño alivio a los que logramos, a través de alguna cooperativa, cobrar arriba de 305 pesos es que podemos vender los cheques con la tasa subsidiada por el Gobierno de la provincia. Pero la verdad que la mayoría de los productores ronda entre los 240 y 250 pesos y, encima, al no llegar a 305, no pueden vender los cheques con tasa subsidiada”, explicó.

El productor describió además las dificultades que enfrentan las familias rurales para sostener los gastos cotidianos, la educación de sus hijos y la continuidad de las explotaciones. Advirtió que, ante la falta de ingresos, muchos propietarios comenzaron a desprenderse de tierras, vehículos y otras pertenencias.

“En mi caso, por ejemplo, tengo hijos jóvenes que están estudiando, tenemos que buscar la forma de salir adelante y que ellos puedan salir adelante, y no se puede, no se visualiza nada bueno a futuro, peor todavía. Hay muchos productores desesperados vendiendo sus tierras, vendiendo sus chacras o vendiendo alguna cosa de su propiedad para poder seguir sobrellevando la situación”, relató.

Peterson sostuvo que esas operaciones se realizan en condiciones desfavorables, debido a la urgencia económica de las familias. Remarcó que los pequeños productores son los más perjudicados y que, en muchos casos, venden su patrimonio únicamente para afrontar los gastos del año.

“Muchísimos casos de productores vendiendo tierra, malvendiendo, mejor dicho, porque en un momento difícil como este no vas a lograr ningún negocio bueno, vas a lograr siempre malos negocios. Pero lamentablemente se ponen en prioridad la familia, las necesidades más urgentes y hay veces que no se puede resistir. Los más pequeños son los más afectados y terminan vendiendo su propiedad o vendiendo algún vehículo, vendiendo lo que tienen para poder pasar el año”, sostuvo.

El productor consideró que vender una chacra no representa una salida definitiva, debido a la falta de otras actividades productivas que ofrezcan ingresos estables. Afirmó que la crisis alcanza a las economías regionales y al comercio, con un impacto más fuerte en Misiones por su ubicación fronteriza con Brasil y Paraguay.

“Se alarga la agonía nada más, es triste la realidad, porque no veo en otras actividades tampoco nada que resalte como para que digamos: ‘Bueno, nos pegamos el salto, vamos a esta actividad, quemamos una chacra, nos salvamos igual y seguimos adelante’. Lamentablemente, todo lo que hagamos hoy no tiene salida. Las economías regionales en todo el país están destrozadas”, manifestó.

En ese sentido, cuestionó el esquema de libre mercado impulsado por el Gobierno nacional y descartó que las grandes industrias yerbateras mejoren voluntariamente el precio que pagan a los productores.

“Si el Gobierno no cambia su postura de abrir el mercado así como lo está haciendo y de liberar totalmente y dejarnos a la buena de Dios a los productores yerbateros, no creo que esto cambie pronto. Tampoco creo que en ningún punto las grandes industrias yerbateras digan: ‘Bueno, ya me cansé de ganar plata y ahora le voy a dar un poco más a los productores’. No va a suceder nunca”, afirmó.

Peterson también describió el impacto de la crisis sobre la economía de Andresito, una localidad cuya actividad depende en gran medida de la producción yerbatera. Señaló que la caída de los ingresos de productores y tareferos repercutió sobre comercios, talleres, ferreterías, casas de repuestos y las finanzas municipales.

“Esto va por arrastre, todo para atrás. La verdad que, encima, las lluvias no paran nunca, el municipio no tiene condiciones como para poder afrontar los arreglos de camino. Nosotros, los productores, tampoco estamos pagando muchos impuestos que digamos. Uno pone en primer lugar siempre las necesidades más importantes, entonces todo por la misma inercia viene cayendo”, explicó.

El productor aseguró que las ventas disminuyeron, varios comercios cerraron y aumentó la cantidad de locales disponibles para alquiler. También contó que muchos colonos recurren al fiado para comprar herramientas y repuestos necesarios para continuar con la cosecha.

“Todos tenemos que remendar algún hierro viejo para poder trabajar, pero la mayoría vamos a pedir fiado al dueño de la ferretería o de la venta de repuestos para que, hasta que entren los cheques, podamos cubrir. Así vamos llevando. Todo el pueblo está sufriendo una situación difícil, muy difícil”, añadió.

Otro de los efectos señalados por Peterson fue la migración de jóvenes hacia Brasil. Indicó que hijos de trabajadores rurales y de productores cruzan la frontera en busca de mejores salarios y condiciones laborales.

“Todos los jóvenes, los hijos de trabajadores más jóvenes, hijos de productores que son solteros, que no tienen hijos, tratan de ir a buscar una salida en Brasil porque la verdad que las condiciones son mucho mejores. Nosotros los productores acá no podemos darles condiciones óptimas para los trabajadores en la situación de hoy”, afirmó.

Finalmente, Peterson alertó sobre el deterioro de las condiciones laborales en las chacras. Recordó que durante los años de funcionamiento pleno del INYM se registraron avances en transporte, herramientas, vestimenta y equipamiento para los tareferos, pero sostuvo que esas mejoras comenzaron a perderse.

“Hoy estamos en un retroceso en todos esos mejoramientos y condiciones laborales que había. Va a llegar un momento en que estaremos parados en el punto cero donde arrancamos cuando se inició la lucha del INYM”, concluyó.

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