Zarza pidió fortalecer el hospital de Puerto Esperanza y advirtió que la crisis golpea la recaudación y la producción

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En el marco de la tercera reunión del gabinete itinerante del Gobierno de Misiones, el intendente de Puerto Esperanza, Horacio Zarza, llevó una extensa agenda de demandas vinculadas a salud, agua potable, infraestructura y asistencia para el deporte y la cultura. Al mismo tiempo, describió un complejo panorama económico que afecta tanto a las finanzas municipales como a la producción y el comercio del norte provincial.

El jefe comunal explicó que mantuvo reuniones con los ministros de Turismo, Cultura y Deportes para gestionar recursos destinados a fortalecer las actividades deportivas y culturales de la localidad, especialmente de cara al centenario de Puerto Esperanza, que se celebrará en septiembre.

“Son cosas esenciales para el trabajo de todos los días, desde elementos deportivos hasta programas que nos ayuden a poner en valor el museo y potenciar la cultura y el turismo”, señaló.

El agua potable y la salud, entre las principales urgencias

Zarza indicó que uno de los principales planteos al gabinete provincial será la necesidad de mejorar el servicio de agua potable, una problemática estructural que se agrava con la llegada del verano por el incremento del consumo.

También insistió en la necesidad de fortalecer el hospital local, al considerar que hoy no responde a la demanda regional.

“Tenemos un hospital nivel 1 y necesitamos resolver más problemas acá. El hospital de Puerto Esperanza es regional porque recibe derivaciones de Wanda y Puerto Libertad. Necesitamos potenciarlo”, sostuvo.

El intendente remarcó que actualmente el municipio asume gran parte de las tareas que corresponden al sistema sanitario.

“Nos hacemos cargo de toda la red de ambulancias. El municipio compró ambulancias y realiza los traslados de pacientes. Hace tiempo venimos planteando la necesidad de fortalecer el hospital y todavía no tenemos la respuesta que la ciudad necesita”, afirmó.

Además, cuestionó las demoras en prestaciones para afiliados al PAMI y aseguró que muchas veces es el municipio quien termina cubriendo esas necesidades.

“Las prótesis tardan muchísimo, la medicación también. Cuando fallece un afiliado de PAMI el subsidio es de apenas 15 mil pesos, una cifra que ni siquiera alcanza para una corona. Entonces las familias terminan recurriendo al municipio”, ejemplificó.

Caída de la recaudación y vecinos con dificultades para llegar a fin de mes

En el plano económico, Zarza confirmó que Puerto Esperanza pudo afrontar el pago del aguinaldo, aunque advirtió que la situación financiera es cada vez más compleja.

“La recaudación baja permanentemente, tanto por coparticipación como por ingresos propios. Hoy tenemos una recaudación local de apenas entre el 37 y el 38 por ciento”, indicó.

Según explicó, la pérdida del poder adquisitivo hace que muchas familias prioricen los gastos básicos antes de cumplir con las tasas municipales.

“La gente primero compra alimentos, paga los servicios y, si le sobra algo, recién trata de cumplir con sus obligaciones”, señaló.

Frente a ese escenario, sostuvo que el municipio debió extremar el control sobre los recursos públicos.

“Tenemos que ser muy responsables, cuidar cada peso y establecer prioridades. Hay obras o compras que debemos postergar porque los recursos son muy escasos”, afirmó.

“La macroeconomía no llega a Puerto Esperanza”

El intendente también describió el impacto que la crisis económica tiene sobre la producción regional y cuestionó que las mejoras macroeconómicas no se reflejen en el interior productivo.

“Se habla mucho de la macroeconomía, pero esa macroeconomía no llega a Puerto Esperanza”, afirmó.

Explicó que la economía local depende principalmente de la forestoindustria, la metalmecánica y la producción primaria, actividades que atraviesan un momento crítico.

“La forestoindustria está muy golpeada, el comercio también y el trabajo escasea”, sostuvo.

Como ejemplo, mencionó la situación de los productores de mandioca, quienes reciben alrededor de 120 pesos por kilo entregado en la almidonera, un valor que, según dijo, no cubre los costos de cosecha y transporte.

“No le sirve al productor. Muchas veces nos pide ayuda para el combustible o el traslado porque, si no, directamente deja la producción”, explicó.

También relató la realidad de los productores yerbateros.

“Estuve hace poco en Sarandí con un productor que me mostraba su yerbal abandonado. Me decía que no podía pagar el combustible ni la limpieza porque los números no cierran. Esa es la realidad que está viviendo el norte de Misiones”, concluyó.

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