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Una investigación desarrollada en Misiones propone transformar los palitos descartados por la industria yerbatera en biocarbón, un material con múltiples aplicaciones agrícolas y ambientales. Además de mejorar los sustratos para viveros, permite reducir el uso de fertilizantes y almacenar carbono durante más de un siglo.
Lo que para la industria yerbatera representa un residuo, para la investigación científica puede convertirse en un recurso estratégico. En Misiones, la ingeniera agrónoma Lorena Bárbaro, investigadora del INTA, trabaja en el desarrollo de biocarbón elaborado a partir de los palitos descartados durante el procesamiento de la yerba mate, una alternativa que combina economía circular, innovación y sustentabilidad.
El biocarbón es un material obtenido mediante un proceso conocido como pirólisis, que consiste en calentar residuos orgánicos en condiciones de escaso oxígeno. A diferencia del carbón vegetal utilizado para cocinar o calefaccionar, este producto no está destinado a la combustión, sino que se incorpora al suelo o a sustratos de cultivo para mejorar sus propiedades.
«El gran beneficio del biocarbón es que no se quema, sino que queda incorporado al suelo. De esa manera secuestra carbono y puede mantenerlo almacenado durante más de 100 años», explicó Bárbaro al referirse a uno de los principales aportes ambientales de esta tecnología.

Sin embargo, sus ventajas no se limitan al aspecto climático. La investigadora destacó que la estructura del biocarbón está formada por una enorme cantidad de microporos que favorecen la retención de agua y nutrientes, además de ofrecer un ambiente propicio para el desarrollo de microorganismos benéficos, fundamentales para el crecimiento de las plantas.
En su trabajo, Bárbaro evalúa el uso del biocarbón como componente de sustratos destinados a la producción de plantines. Según explicó, incorpora entre un 20% y un 30% del material en la mezcla, ya que porcentajes superiores elevan demasiado el pH y podrían afectar el desarrollo de los cultivos.
Aun en esas proporciones, los resultados muestran beneficios importantes. El biocarbón mejora la aireación del sustrato, aumenta la capacidad de retener humedad y nutrientes y permite disminuir la cantidad de fertilizantes necesarios durante la producción de plantas.
La elección de los palitos de yerba mate como materia prima responde tanto a cuestiones técnicas como ambientales. Bárbaro observó que este descarte conserva una estructura que facilita su transformación en biocarbón y, posteriormente, su trituración al tamaño de partícula adecuado para utilizarlo en sustratos.

Además, el aprovechamiento de este residuo representa un claro ejemplo de economía circular. Los palitos que normalmente quedan al final del proceso industrial regresan al inicio del ciclo productivo formando parte del sustrato donde se desarrollan los nuevos plantines. Cuando esas plantas son llevadas al campo, el biocarbón continúa cumpliendo su función en el suelo.
Para obtener el material, la investigadora utiliza un horno tipo Kon-Tiki, un sistema con forma de cono invertido que permite realizar la pirólisis de manera eficiente y con una inversión relativamente baja. Su diseño favorece la combustión de los gases liberados durante el proceso y limita el ingreso de oxígeno, mejorando la calidad del producto final.
«Es una tecnología accesible. El productor puede construir este tipo de horno porque está hecho con materiales disponibles y tiene un costo mucho menor que otros sistemas más complejos», señaló.
Durante la investigación también se realizaron análisis para evaluar la calidad del biocarbón obtenido. Los resultados mostraron que el material producido mediante este sistema cumple con los parámetros establecidos por normas internacionales, lo que respalda su utilización con fines agrícolas.

Aunque todavía resta avanzar en estudios sobre las dosis más adecuadas para su incorporación directa al suelo, especialmente en distintos tipos de ambientes productivos, la experiencia demuestra que el biocarbón elaborado con residuos de yerba mate reúne condiciones para convertirse en una herramienta con múltiples aplicaciones.
En una provincia donde la yerba mate es uno de los principales motores económicos, transformar un descarte industrial en un insumo capaz de mejorar la producción de plantines, reducir el uso de fertilizantes y contribuir a la captura de carbono abre una nueva oportunidad para agregar valor a la cadena productiva desde la innovación y la sustentabilidad.
Misiones 🌱 reforesta yerbales. La provincia incorpora árboles nativos para mejorar suelo, biodiversidad y fortalecer la producción. 👇 https://t.co/Atkn2QsKLN #Misiones #YerbaMate #Sostenibilidad pic.twitter.com/VfSMxxZsSk
— misionesonline.net (@misionesonline) July 8, 2026
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