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El comportamiento del mercado cambiario durante junio dejó al dólar con una suba cercana al 5%, una cifra que duplicó a la inflación minorista del mes, la cual los analistas ubican por debajo del 2%. A pesar de este repunte, la divisa estadounidense continúa rezagada frente al índice general de precios en el acumulado anual.
La evolución económica de junio introdujo un nuevo elemento de análisis en la carrera entre el dólar y los precios. Tras diez meses consecutivos de subas que alcanzaron un pico del 3,4% en marzo, las proyecciones para el sexto mes del año muestran una desaceleración de la inflación que la ubicaría finalmente con una base del 1%. Sin embargo, el reciente despertar del tipo de cambio encendió algunos matices entre los analistas, quienes debaten si este movimiento alterará la tendencia a la baja de los índices de precios, justo cuando se debate si el valor del billete quedó demasiado alto o demasiado bajo.
Las primeras repercusiones de este deslizamiento cambiario ya comenzaron a materializarse en el ámbito regulado. El secretario de Energía y Minería, Daniel González, confirmó que el incremento del 3% en las facturas de gas de este mes responde, en una mitad, a la inflación de períodos anteriores, y en la otra mitad, al costo del gas que se encuentra dolarizado. El funcionario admitió que la leve suba del tipo de cambio en junio impactó directamente en el porcentaje final que recibirán los usuarios.
Desde el sector de las consultoras privadas, los primeros efectos inflacionarios ya se hicieron sentir en las mediciones de alta frecuencia. El economista Fernando Marull detectó una aceleración en la última semana de junio, la cual registró un 0,9% en comparación con el 0,3% y 0,4% de las semanas previas, lo que evidencia un leve traslado inicial del dólar a los precios. A pesar de este comportamiento, Marull mantuvo su estimación para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio en un 1,8%. El analista remarcó que la capacidad de traslado será limitada debido a la necesidad de mantener las ventas, y vinculó la suba del billete a un contexto global de fortalecimiento del dólar y devaluación de monedas generalizada, descartando factores locales como el cobro del aguinaldo o viajes al exterior.
Por su parte, Sebastián Menescaldi aportó una mirada hacia la segunda mitad del año, proyectando que este reacomodamiento cambiario se profundizará en el segundo semestre. El director de EcoGo estimó que el indicador mensual se ubicará entre el 1,5% y el 2% debido a un escenario con menor oferta de divisas por la atenuación del saldo comercial y la menor emisión de Obligaciones Negociables (ON), sumado a una mayor demanda de cobertura por la cercanía electoral. El informe semanal de su consultora sostiene que la proyección en torno al 2% mensual hasta fin de año se mantendrá firme debido a factores combinados como la suba cambiaria, el potencial freno en la esterilización de pesos por parte del Tesoro y el Banco Central de la República Argentina (BCRA), una política de ingresos más permisiva y las compras de reservas de la autoridad monetaria.
Desde la consultora LCG, Javier Okseniuk coincidió en que el impacto del dólar será real pero acotado en el tiempo. Según el directivo, los incrementos repercutirán en primera instancia en los precios mayoristas y en los bienes importados o transables, para luego trasladarse a los minoristas dependiendo del nivel de actividad y del consumo general. Okseniuk enfatizó que la velocidad con la que continúe la desinflación estará atada a la articulación de las estrategias monetarias y cambiarias pendientes.
Finalmente, Ramiro Tosi, de Sudamericana Visión, sugirió seguir de cerca el índice de inflación mayorista que se publicará el próximo 17 de julio para evaluar de forma certera el traslado cambiario de junio. De todas formas, Tosi matizó el impacto real en el indicador final al destacar que el componente de Alimentos y Bebidas, que representa casi el 28% del índice general, viene mostrando una desaceleración que contrarrestará el efecto del dólar. El especialista también descartó que la brecha observada en junio entre la divisa y la inflación se convierta en una constante, señalando que los mercados de dólar futuro proyectan una cotización de $1650 para diciembre, lo que representaría un alza cambiaria del 13% para el resto del año frente a una inflación estimada de entre el 8% y el 10% si logra perforar la barrera del 2%.
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— misionesonline.net (@misionesonline) March 18, 2024

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