Cabo Verde, el país de diez islas y 520.000 habitantes que desafía a la Argentina en el Mundial: su cultura y playas

El archipiélago africano sorprendió en el Mundial y se convirtió en el centro de atención global, más allá del fútbol. Con una economía que depende del turismo y la pesca, este pequeño país de 520.000 habitantes y una rica cultura se prepara para un histórico encuentro contra la Selección Argentina.

Hasta hace pocas semanas, la mayoría de los argentinos necesitaba un mapa para ubicar a Cabo Verde. Sin embargo, este pequeño país africano hoy es tema de conversación gracias a su destacada participación en el Mundial, donde enfrentará a la Argentina en un partido histórico.

Para Adalberto Vicente Días, cónsul honorario de Cabo Verde en la Argentina desde 1994, la visibilidad obtenida es un logro anhelado. “Para nosotros ha sido una verdadera revelación. Este Mundial puso a Cabo Verde en un lugar del mundo que siempre soñamos ocupar”, expresó el diplomático.

Días, quien ejerce su misión desde hace más de tres décadas, trabaja para que este archipiélago en el Atlántico sea reconocido más allá de su ubicación geográfica. En diálogo con TN, afirmó: “Quiero que la gente sepa que Cabo Verde existe”.

Un país diminuto que sorprendió al mundo

Cabo Verde, situado a unos 700 kilómetros de la costa de Senegal, frente al noroeste de África, se compone de diez islas, de las cuales ocho están habitadas. Su superficie es de apenas 4.500 kilómetros cuadrados y su población ronda las 520.000 personas.

La economía del país se basa en el turismo, la pesca y los deportes náuticos. Sus playas de arena blanca, el viento ideal para el windsurf y la tranquilidad de sus ciudades forman una postal que el gobierno busca mostrar al mundo.

Días explicó que la seguridad es un pilar fundamental para el desarrollo turístico. “Es un país muy seguro. El turismo es una de nuestras principales fuentes de ingreso y todos colaboran para que quien nos visite quiera volver”, sostuvo.

El cónsul destacó una palabra que resume el espíritu caboverdiano: morabeza. “Es la amabilidad, la gentileza con la que tratamos al turista. Desde la persona más humilde hasta quien tiene un gran hotel, todos hacen sentir bien al visitante”, detalló.

La música que abrió las puertas del mundo

Antes del fútbol, Cabo Verde ya había alcanzado reconocimiento internacional gracias a la música. Días recordó a Cesária Évora, la cantante que conquistó escenarios y fue conocida como “la diva de los pies descalzos”.

“Ella mostró nuestra cultura al mundo. Cantaba descalza porque así había crecido en Cabo Verde”, relató el cónsul.

El Mundial que cambió todo

El Mundial multiplicó la visibilidad del país. Días admitió que ni los propios caboverdianos esperaban una campaña tan exitosa. “Nosotros hacíamos cuentas para ver si podíamos entrar como uno de los mejores terceros. Sabíamos que nos tocaban rivales enormes como España y Uruguay. Pero estos muchachos jugaron con el corazón”, manifestó.

Con emoción, el cónsul rememoró aquellos partidos. “Tuvieron hambre de gloria. Se plantaron con mucho respeto frente a selecciones campeonas del mundo y dejaron una imagen extraordinaria. Quizás les faltó ese pequeño detalle para ganar alguno de esos partidos, pero lograron una clasificación absolutamente digna”, añadió.

Ahora, el mayor desafío es Argentina. “Será un partido muy especial. Pase lo que pase, Cabo Verde ya ganó algo muy importante: hoy el mundo sabe quiénes somos”, afirmó Días.

La historia de los caboverdianos en la Argentina

La relación entre ambos países se inició mucho antes del fútbol. Los primeros inmigrantes llegaron hace más de un siglo y se instalaron cerca de los puertos. Muchos eran marinos y encontraron trabajo en la navegación. “Donde había un puerto, había un caboverdiano”, contó Días, hijo de inmigrantes nacidos en las islas.

Su padre llegó después de la Segunda Guerra Mundial y, como tantos otros, enfrentó grandes dificultades para ingresar al país. “Algunos venían incluso escondidos como polizones entre el carbón de los barcos. Cuando llegaban, algún familiar debía ir a buscarlos para poder regularizar su situación”, explicó.

Esa solidaridad originó las históricas asociaciones caboverdianas de Ensenada y Dock Sud, que aún hoy mantienen viva la identidad de la comunidad. “Somos un país pequeño, pero tenemos muchísimo para ofrecer”, aseguró.

Mucho más que un rival

Mientras los argentinos conocen el nombre de Cabo Verde por el Mundial, Adalberto Vicente Días espera que el interés no termine con el pitido final del partido. “Me gustaría que descubrieran nuestras playas, nuestra cultura, nuestra música y nuestra forma de recibir a la gente. Somos un país pequeño, pero tenemos muchísimo para ofrecer”, reiteró.

Más allá del resultado frente a la Selección argentina, el pequeño archipiélago africano ya logró un objetivo que parecía imposible: dejó de ser un punto perdido en el mapa para convertirse en un país del que todo el mundo habla.

tn.com.ar

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