“Cuando hablamos de inclusión educativa no hablamos solamente de discapacidad”, señalan desde la Asociación de Altas Capacidades Argentina

Las altas capacidades, una neurodivergencia que abarca precocidad, talento y superdotación, se manifiestan cuando una persona exhibe habilidades por encima del promedio. Dorelia Robledo Marcuzán, delegada de la Asociación Altas Capacidades Argentina en Posadas, explicó cómo identificar estos indicios tempranos en el desarrollo infantil.

El 25 de junio, Día Nacional de las Altas Capacidades, puso en relieve una condición que requiere atención y comprensión. Dorelia Robledo Marcuzán, delegada voluntaria de la Asociación Altas Capacidades Argentina en Posadas, profundizó sobre esta neurodivergencia y compartió su perspectiva como madre de dos niños con estas características.

En diálogo con Sala Cinco, programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad, Marcuzán explicó que las altas capacidades se definen cuando un niño o una persona “presenta una habilidad, una capacidad por encima de la media, una o más habilidades”. También aclaró que existen diferentes niveles dentro de esta categoría, y por ello se habla de “altas capacidades” en plural.

“Tenemos la precocidad, el talento, la superdotación. Tenemos determinados indicadores que nos van a decir o nos van a contar muchas veces las familias, que son la primera parte del desarrollo del niño, y después también algunos docentes, si en casa no se dieron cuenta, que van a manifestar indicios de alta capacidad”, afirmó la delegada.

Para Marcuzán, es crucial estar atentos a estos indicadores que se manifiestan desde edades tempranas. La especialista detalló varias señales que pueden advertir a padres y educadores sobre la presencia de altas capacidades en los niños.

“Cuando el niño comienza a hablar antes de tiempo, de lo esperado, el desarrollo del lenguaje, vamos a notar de que por ahí tiene un desarrollo del lenguaje precoz y con más riqueza en el vocabulario”, explicó Marcuzán. Y agregó: “Van a decir, ‘pero este niño no habla igual que el resto, utiliza un lenguaje diferente, profundo, tiene estas cuestiones’”.

Primeras señales

En el ámbito lógico-matemático, la delegada señaló que los niños con altas capacidades “empiezan a hacer sin que nadie les enseñe operaciones mentales” y “tienen intereses por los números”. Describió que es posible observar a niños de dos o tres años que “identifican los números, hacen el conteo y lo pueden hacer, o sea, tienen un desarrollo motor también acompañado de que pueden identificar las formas”, todo esto sin haber recibido una enseñanza formal previa.

Robledo Marcuzán compartió una experiencia personal para ilustrar sus puntos. “En mi caso particular, como mamá de dos niños de altas capacidades, la niña tuvo el desarrollo en la lectoescritura sola. Sola empezó a leer libros y nunca nadie le enseñó la A, la B, la C, la D”, relató. Este testimonio subraya la capacidad de autoaprendizaje que a menudo acompaña a las altas capacidades, un aspecto que puede pasar desapercibido si no se presta la debida atención a estos indicadores.

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