El frente que gobierna la provincia hace más de dos décadas se quebró y no hay pegamento que pueda volver a unirlo. Paradójicamente, un intento por disimular la interna terminó evidenciando la fractura. Se anticipa una ola de desafiliaciones al partido rebautizado Encuentro Misionero, liderado por Carlos Rovira. El gobernador Hugo Passalacqua cosecha apoyos entre una silenciosa mayoría renovadora disconforme desde hace tiempo con la conducción del partido y su figura cobra centralidad. Su verdadero desafío no será ganar la interna sino generar una alternativa que seduzca a los desencantados y la gestión es la herramienta que tiene para lograrlo.
La realidad suele cumplir vaticinios de manera caprichosa. Algo de eso ocurrió cuando Carlos Rovira, decretaba hace algunas semanas la caducidad del Frente Renovador, lo que en definitiva terminó ocurriendo, aunque no en el sentido que el diputado pretendía darle a ese anuncio.
El último golpe de timón ensayado por el capitán terminó partiendo el barco renovador por la mitad y la fractura resulta imposible de disimular. El nacimiento de Encuentro Misionero, creado a espaldas de intendentes y del propio gobernador Hugo Passalacqua, dejó afuera a muchos marineros que, en vez de ir a pedir un lugar dentro del nuevo espacio, prefirieron quedarse donde estaban.
La intifada de los intendentes en Ruiz de Montoya fue la primera señal inequívoca no solo de que Encuentro Misionero no generaba consenso dentro del oficialismo sino de que los actores con mayor peso político preferían respaldar al gobernador y así lo hicieron notar en un acta firmada por 67 jefes comunales que respaldaron explícitamente la reelección de Passalacqua.
Entonces se planteó un curioso juego en el que los mismos que habían propiciado el quiebre comenzaron a intentar disimularlo y a buscar caminos para recuperar la unidad perdida. Pero la política es siempre un juego de fuerzas y los relegados por Encuentro Misionero, con Passalacqua a la cabeza, se vieron en una posición lo suficientemente poderosa como para seguir su propio camino.
Los dirigentes que hoy le dan la espalda a Encuentro aseguran que la disconformidad de parte del universo renovador con la conducción de Carlos Rovira viene desde hace bastante tiempo. Hablan de falta de diálogo, de conducción unipersonal y hasta de una confusión entre lo público y lo personal.
La mayoría de ellos cuestiona las represalias que recibieron los referentes de la protesta de policías y docentes, que terminó con el encarcelamiento y la posterior consagración del expolicía Ramón Amarilla como nueva figura de la política provincial. Sienten que en ese punto se rompió un lazo con la sociedad.
“Después de las elecciones del año pasado muchos veíamos que íbamos a pegarnos contra una pared. Lo único que hacía falta es que alguien se plante y cuando Hugo se plantó no le costó nada conseguir respaldos”, graficó un veterano de mil batallas de la política.
Con la paciencia de un tiempista, pero también con la tozudez propia de los hijos de la península itálica, Passalacqua venía construyendo de manera silenciosa una alternativa por fuera de Encuentro Misionero, pero un error no forzado del encuentrismo terminó exponiendo la fractura.
Aunque desde el oficialismo liderado por Passalacqua se ocupan de dejar muy en claro que el quiebre no tiene retorno, dentro del universo de lo que antes se conocía como la Renovación son varios los que están trabajando en pro de recuperar la unidad perdida, tarea que a esta altura luce más compleja que el retorno de Odiseo a su Ítaca natal.
El posteo equivocado
En una publicación en sus redes oficiales, Encuentro Misionero celebró su inscripción en la Justicia Electoral y difundió el listado de las autoridades que lo conforman, en el que podía leerse los nombres del propio Passalacqua y hasta de dirigentes como Maurice Closs, quien lleva varios años fuera de la política partidaria.
El burdo intento por meter de prepo al gobernador dentro de un armado del que no forma parte lo obligó a dar una respuesta. Lo hizo a través de su ministro Coordinador, Carlos Sartori, quien salió a aclarar que ni el gobernador Hugo Passalacqua y ni el sector que representa dentro del oficialismo integran Encuentro Misionero.
“Tanto el gobernador como la inmensa mayoría de los funcionarios, dirigentes y militantes de la provincia que lo acompañamos, formábamos parte de un partido, la Renovación, que se extinguió, ya no existe más”, empezó a describir Sartori.
“Hay un grupo -continuó el ministro- que formó otro espacio, abandonó ese proyecto, llevándose, entre otras cosas, fichas de afiliación, es decir, usando nuestros nombres sin autorización. Es por ello que vamos a renunciar oficialmente, primero porque la Renovación desapareció, y segundo, porque nadie nos pidió permiso para que estemos ahí: se están violentando derechos y no lo podemos permitir”.
En el mismo sentido se manifestaron luego los ministros de Turismo, José María Arrúa, y del Agro, Facundo López Sartori.
El exgobernador Maurice Closs eligió la ironía para responder. En su cuenta de la red social X posteó un camión ploteado con imágenes alusivas a la selección argentina que busca la cuarta copa en el mundial y lo acompañó con una frase sugestiva: “Ocupado en cosas importantes! Y verídicas…”. La publicación fue reposteada por Hugo Passalacqua, por si quedaba alguna duda.
Ocupado en Cosas Importantes!
Y Verídicas… pic.twitter.com/jPsRLBjUpI— Maurice Closs (@mauricloss) June 25, 2026
Pocas veces una pieza de comunicación tuvo un fracaso tan rotundo. La publicación de Encuentro Misionero que intentó demostrar unidad terminó exponiendo la fractura.
El nuevo escenario de la política provincial reserva para Hugo Passalacqua el lugar más encumbrado dentro del oficialismo y ese es un dato que no pasa desapercibido para el resto del ecosistema político.
Desde Encuentro Misionero aseguraron que nunca intentaron forzar la voluntad de nadie y que simplemente comunicaron el cumplimiento de un trámite institucional y explicaron que los nombres de Passalacqua y Closs figuraban alli porque seguían siendo autoridades del Partido de la Concordia.
Para las próximas semanas se espera una catarata de desafiliaciones a Encuentro Misionero, proceso que iniciarán Passalacqua, buena parte de su gabinete y de los intendentes. El jefe comunal de San Javier, Matías Vilchez, fue uno de los que ya lo anticipó.
Partidos políticos como el MID, el Partido Socialista y Podemos también exteriorizaron su apoyo a Passalacqua después de que su ministro Coordinador advirtiera que tras la destrucción de la Renovación el Gobernador se había quedado sin partido.
El largo camino
El verdadero desafío para el obereño que aspira a la reelección no es imponerse en una interna que lo muestra como el mejor posicionado. La montaña que deberá escalar es bastante más alta. Deberá recuperar la confianza de los misioneros desencantados con la renovación que después de más de 20 años de gobierno muestra señales de desgaste.
Además, debe hacerlo en un contexto en el que, como no ocurría desde hace mucho en Misiones, la oposición también juega y sus cartas no son malas.
Más que las alianzas y respaldos que pueda conseguir en el juego de la política, lo que terminará definiendo el éxito de este proyecto es el resultado de la gestión. Passalacqua está bien al tanto de ese dato, por eso se preocupa en mantener un gobierno activo, orientado a la búsqueda de respuestas a reclamos de la sociedad en tiempos de dificultades económicas.
El viernes, mientras todos hablaban de la interna, el mandatario anunciaba la continuidad de los Ahora, programas con reconocido impacto en el bolsillo de los misioneros y en la actividad comercial de toda la provincia. La vigencia de esta herramienta, que estaba asegurada hasta el 30 de junio, se extendió tres meses más.
Según los números que maneja la secretaría de Hacienda de la Provincia, en el primer trimestre el volumen facturado por comerciantes a través de los programas Ahora aumentó casi 35% interanual y superó los 28,6 millones de pesos.
Atendiendo al creciente problema del sobreendeudamiento de los trabajadores, la secretaría de Hacienda provincial puso un tope del 39% a los descuentos por planilla de sueldos de empleados públicos y jubilados. Quienes tengan un porcentaje superior de su salario o haber comprometido con el pago de cuotas, tendrán acceso a una línea de refinanciamiento a plazos más extensos que permitirá reducir el peso de la cuota.
FIN
Tras más de 100 días de agonía política y un incesante goteo judicial por presunto enriquecimiento ilícito, el jefe de Gabinete Manuel Adorni presentó su renuncia. El impacto interno de una salida forzada, la estrategia de distracción en pleno Mundial y el nuevo mapa de poder que asoma en la Casa Rosada.
La renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete de la Nación marca un impasse a una de las crisis políticas más profundas y prolongadas que ha enfrentado la gestión de Javier Milei. Quien fuera la voz icónica del oficialismo, ascendido al Olimpo libertario tras un rotundo triunfo electoral en la Ciudad de Buenos Aires en 2025, debió dar un paso al costado acosado por la presión legislativa y, fundamentalmente, por un cerco judicial que se volvió intolerable para la mesa chica de la Casa Rosada.
El desenlace de lo que en los pasillos oficiales ya se calificaba como una «agonía de más de cien días» deja al descubierto no solo las tensiones de un gobierno cercado por denuncias de corrupción, sino también la particular mecánica de toma de decisiones en el binomio presidencial, donde el pragmatismo frío de Karina Milei terminó imponiéndose sobre el deseo de resistencia de su hermano.
Anatomía del desgaste
El declive de Adorni comenzó formalmente el pasado 8 de marzo, cuando trascendió la fotografía del entonces funcionario junto a su esposa, Bettina Angeletti, descendiendo del avión presidencial durante una gira oficial a Nueva York para la Argentina Week. Lo que comenzó como una fuerte polémica por el uso ético de los recursos públicos —que luego sumaría la filtración de un viaje familiar a Punta del Este en un avión privado— derivó rápidamente en una bola de nieve en los tribunales de Comodoro Py.
La investigación liderada por el fiscal federal Gerardo Pollicita por presunto enriquecimiento ilícito avanzó con un ritmo incesante e impredecible. Los requerimientos de información a plataformas de criptomonedas, el rastreo de movimientos financieros y las pesquisas sobre sus propiedades en el barrio de Caballito y en el country Indio Cuá Golf Club minaron progresivamente el discurso de la austeridad oficial.
A lo largo de este proceso, el propio Adorni complicó su posición en sus intentos de defensa pública. Su explicación ante las cámaras de la señal LN+ sobre el origen de su patrimonio mediante una supuesta «billetera fría» heredada de su padre con 200.000 dólares se convirtió en el punto de quiebre técnico y simbólico. En lugar de aplacar las sospechas, la justificación de fondos en negro alimentó la desconfianza de los aliados y brindó argumentos definitivos a una oposición que, liderada por el kirchnerismo en el Congreso, avanzaba de forma inminente hacia su interpelación y una eventual moción de censura.
Interna en la cúpula
El análisis de los hechos revela una fractura táctica en el núcleo duro libertario. Hasta el último momento, Javier Milei ensayó una defensa encendida de su jefe de ministros, priorizando la lealtad personal sobre el costo político. «Manuel es inocente», repetía el mandatario, llegando a asegurar en reuniones de Gabinete que estaba dispuesto a arriesgar capital electoral antes que soltarle la mano. Incluso durante su gira por España, el Presidente ensayó un último blindaje discursivo: «Si la Justicia lo considera culpable, lo vuelco, lo eyecto de una patada, pero yo creo en su honestidad».
Mientras el Presidente se encontraba en Europa, Karina Milei —»El Jefe»— y el estratega Santiago Caputo operaron el desenlace definitivo. Desde la perspectiva de la secretaria general de la Presidencia, el «costo Adorni» se había vuelto prohibitivo y amenazaba el proyecto de reelección del espacio.
El temor fundado de que el jefe de Gabinete fuera formalmente procesado en pleno ejercicio de sus funciones obligó a acelerar los tiempos. Karina Milei coordinó la salida aprovechando la distancia geográfica de su hermano, apoyándose en la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, para contener los ánimos presidenciales, y forzando una renuncia que el propio funcionario ya había ofrecido en dos oportunidades anteriores.
La puesta en escena de la salida —ocurrida a las 18:38 de un sábado, a minutos del partido entre la Selección Argentina y Jordania por el Mundial 2026— responde a la clásica manualística de comunicación política atribuida al sector de Santiago Caputo: licuar el impacto de la crisis bajo el paraguas de un evento de masas.
Los mensajes de despedida en la red social X, cargados de una diplomacia impostada donde Karina Milei elogiaba la «integridad» de Adorni y este agradecía la «confianza» presidencial, apenas lograron disimular el aislamiento de un funcionario que pasó de posar con una «motosierra dorada» a recluirse en una llamativa soledad en sus últimos actos oficiales.
El nuevo mapa del poder
La salida de Adorni no es solo una baja individual; reconfigura el equilibrio de fuerzas dentro del armado gubernamental. Quienes pidieron su salida de forma anticipada aparecen hoy como los ganadores políticos de la jornada. Mauricio Macri, quien desde Mar del Plata había lanzado una dura advertencia afirmando que «mantenerlo destruye el cambio», y Patricia Bullrich, jefa de los senadores oficialistas que insistió tempranamente en la inviabilidad de sostener al funcionario, ven validada su lectura de la realidad.
El horizonte inmediato marca el desembarco casi seguro de Diego Santilli en la Jefatura de Gabinete. El actual ministro del Interior —y dirigente de fuerte raigambre en el PRO— representa un giro pragmático hacia la negociación. Aunque el entorno de Santilli miraba con recelo una silla tan expuesta y desgastante, su perfil dialoguista busca tender los puentes parlamentarios que el oficialismo dinamitó durante la crisis.
Su llegada al corazón del Gabinete promete institucionalizar de manera definitiva la alianza táctica con los sectores moderados del Congreso, vitales para sostener la agenda legislativa de cara al segundo semestre. Como alternativas en las sombras, persisten los rumores sobre el canciller Pablo Quirno, más ligado al riñón financiero de los Caputo.
El intendente de San Javier, Matías Vilchez, reafirmó su alineamiento con Hugo Passalacqua y tomó distancia de Encuentro Misionero
José María Arrúa tomó distancia de Encuentro Misionero y afirmó que esperan definiciones políticas del gobernador
Fuerte respaldo del Partido Socialista de Misiones a la gestión de Hugo Passalacqua
«Hugo Passalacqua no forma parte de Encuentro Misionero», aclaró Carlos Sartori
El MID Misiones ratificó su apoyo a la gestión de Passalacqua














