Un equipo interdisciplinario de estudiantes del ITBA creó un perro robot capaz de cumplir órdenes básicas. El proyecto, financiado por la universidad, busca que el dispositivo se desplace de forma autónoma, interactúe con el entorno y realice tareas complejas en el nuevo campus del Parque de la Innovación.
Estudiantes de ingeniería electrónica, informática y química del Instituto Tecnológico Buenos Aires (ITBA) desarrollaron un perro robot que ya cumple algunas órdenes y realiza acciones específicas. Juan Bautista Gramaglia, estudiante de ingeniería y uno de los líderes del proyecto, explicó que “el objetivo es que el robot se desplace solo por toda la facultad”.
La iniciativa surgió de los directivos del ITBA, quienes propusieron el desarrollo de este robot para su implementación en el nuevo campus de la universidad, ubicado en el Parque de la Innovación de la Ciudad de Buenos Aires. Gramaglia detalló el origen del equipo: “El robot que tenemos es un Lite3, de una empresa china que se llama DeepRobotics. Como somos una facultad de ingeniería argentina y el uso del robot iba a estar orientado a investigación y desarrollo, conseguimos negociar un descuento. La compra la pagó la facultad”.
Avances y metas del proyecto
El trabajo sobre el cuadrúpedo comenzó en abril y participan diez alumnos, seleccionados por docentes e investigadores entre numerosos postulantes. Gracias a esta labor, el robot ya tiene un nivel de automatización modesto. Juan Bautista precisó que “te detecta y, si te movés, te sigue”.
A pesar de los avances tecnológicos, los estudiantes del ITBA aspiran a automatizarlo por completo para que se mueva de forma autónoma dentro de la facultad. El joven explicó el objetivo principal: “La idea es que, dado un comando, el robot se ubique y vaya por sí mismo desde donde está hasta cualquier otro punto, para llevar o buscar un objeto y volver al lugar de partida, o hacer cualquier recorrido que le planeemos”.
Para lograrlo, el equipo trabaja en la integración de un modelo de lenguaje que permita al usuario darle instrucciones verbalmente. “Uno le puede dar la instrucción hablándole y el robot la interprete y arme solo el camino que tiene que hacer”, afirmó Gramaglia. Además, el estudiante adelantó planes más ambiciosos: “Más a futuro está la idea de algo que llamamos ‘Open Claw’, que sería un agente de inteligencia artificial viviendo dentro del robot, con autonomía para decidir cuándo salir a dar vueltas e interactuar”.
Antes de alcanzar esas metas, Gramaglia indicó que es necesario instalar sensores para que “el robot mapee el lugar y sepa dónde está” y también integrar algoritmos que le permitan navegar. El principal objetivo es “tener la navegación autónoma funcionando para mediados de octubre, y de ahí hasta fin de año seguir iterando”.
Función “free roam” y financiación
Entre otras funciones, los estudiantes del ITBA planifican que el perro robot incluya una característica denominada “free roam”, un concepto tomado de los videojuegos que permite a un personaje moverse libremente sin seguir una ruta predefinida. La idea es que el aparato se pasee solo por la facultad, interactúe con alumnos y profesores, y les realice entrevistas con el fin de publicar ese contenido en una página web propia o en redes sociales.
Juan Bautista detalló que el equipo busca trabajar sobre un sistema operativo para luego escribir códigos y algoritmos propios. El objetivo a corto plazo es que el robot pueda desplazarse por el segundo piso de la facultad, donde se encuentra el laboratorio. Esta limitación se debe a la existencia de ascensores que el perro aún no puede utilizar, aunque el equipo ya propuso una solución. “Estamos viendo cómo hacer para que se comunique con el ascensor y lo llame por una señal, sin apretar el botón, para que lo venga a buscar y pueda moverse entre pisos. Ya hablamos con el proveedor y estamos trabajando en una solución en conjunto”, explicó el joven. Una vez resuelto este punto, aseguró que integrar la planta baja y el primer piso será más sencillo.
En cuanto a los recursos, el líder del proyecto indicó que el ITBA aporta la totalidad de los materiales necesarios. “Cada vez que necesitamos algo nos lo dieron. De hecho, nos compraron una computadora bastante potente para poder correr los algoritmos de inteligencia artificial de forma local. Se nota que la facultad está apostando fuerte al proyecto”, concluyó.








