Cristina Weber, bioquímica e investigadora del Conicet, contó su inspiradora historia desde Paraje El Doradito, Colonia Aurora, hasta Mendoza. Gracias al apoyo de la Asociación Conciencia, superó las limitaciones económicas y familiares para alcanzar sus sueños y ahora alienta a otros jóvenes a seguir ese camino.
La misionera oriunda de Paraje El Doradito, dentro del municipio Colonia Aurora, se convirtió en un ejemplo de superación y dedicación en los últimos días tras hacerse conocida su historia en los medios nacionales. Actualmente, es bioquímica, investigadora del Conicet y docente en Mendoza, una trayectoria que construyó con esfuerzo y el respaldo de la Asociación Conciencia.
Weber, la sexta de ocho hermanos, relató que sus padres, quienes no completaron sus estudios primarios, se dedicaron toda su vida a la plantación de tabaco. “Mi mamá tiene una primaria incompleta y toda su vida se dedicaron a la plantación de tabaco en la chacra más que nada”, afirmó.

En su familia, la educación superior no era una posibilidad contemplada, por las condiciones económicas y la cultura familiar de la vida en la chacra.

La escuela primaria de Cristina estaba a ocho kilómetros de su casa, en otro paraje llamado Siete Vueltas. “Teníamos que pasar parte de mi paraje e ir hasta otro paraje que se llama Siete Vueltas”, recordó. Caminaba 16 kilómetros diarios, ida y vuelta, por terrenos con cerros y arroyos, lo que dificultaba el acceso durante las lluvias. “Hay un montón de arroyos, entonces cuando llovía no podíamos ir porque no se podía pasar”, dijo.
Un giro inesperado en la secundaria
Al finalizar la primaria, su futuro parecía ligado a la chacra, como el de sus hermanos. Sin embargo, su maestro y su abuela, quien soñaba con verla convertida en maestra, la impulsaron a seguir. “Mi abuela quería que yo fuera a estudiar maestra y ella de un cierto modo le convenció a mi papá de que me lleve a anotarme a la secundaria”, recordó Weber.

Fue en ese momento cuando la Asociación Conciencia apareció en su vida. Esta organización, con 40 años de trayectoria y sede en Buenos Aires, trabaja en el interior del país para identificar a jóvenes con potencial y ofrecerles becas. “Ellos, el programa que ellos tenían en ese entonces era ir a las escuelas, hacer contacto con los chicos y de ahí, dependiendo de las condiciones que teníamos nosotros los alumnos, nos asignaban una tutora y nos daban un monto económico”, detalló la bioquímica.

La Asociación Conciencia financió toda la secundaria y la vida universitaria de Cristina. La organización se mantiene con fondos de terceros y donaciones de particulares. “Busca fondos de terceros para poder justamente financiar esas becas y eso está buenísimo porque es todo apolítico, realmente tiene un fin, porque yo soy el ejemplo de la aplicación de la asociación”, enfatizó.
El camino hacia la bioquímica
La secundaria también presentó desafíos de distancia, pero la ayuda municipal facilitó el transporte. “Teníamos siempre buenos intendentes en Aurora que siempre están predispuestos y nos habían dado una combi que ahora pasó a un colectivo, pero es gratuito”, mencionó la joven científica. Así, pasó de caminar ocho kilómetros a solo uno hasta la ruta, donde la recogían para llevarla al colegio.

Cristina eligió estudiar bioquímica en la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) por su interés en las materias y las posibilidades laborales que le planteó su tutora de la fundación. “Vimos que había mucha salida laboral en Bioquímica y como me habían gustado las materias, dije, bueno, me voy”, reveló. Ingresó en 2018 y se recibió en 2023 con el mejor promedio y la medalla de oro de la universidad, y posteriormente la distinguieron como graduada destacada en los 100 años de la institución.
Para la estudiosa, el acompañamiento es clave para que los jóvenes no abandonen su formación académica. “Nosotros muchas veces pensamos que los chicos dejan de estudiar porque no quieren o no se esfuerzan, pero desde mi punto de vista o desde mi experiencia, muchos chicos dejan porque no tienen ese sostén económico, no tienen ese acompañamiento, simplemente no tiene alguien que le empuje y le diga: ‘Dale, falta poco, vamos’”, argumentó.

Antes de recibirse, obtuvo una beca para investigar enel Instituto Balseiro, una experiencia que la conectó con el mundo de la neurociencia. “Trabajé con muestras que mandaban desde el instituto donde estoy hoy trabajando y ahí fue que me hice contacto, me gustó los temas y yo quería estudiar la parte más que nada neuro de la neurociencia”, explicó. Su perfil la llevó a presentarse al Conicet, donde consiguió una beca y se trasladó a Mendoza Capital.
Hoy, además de su labor como bioquímica, investigadora del Conicet y docente, Cristina Weber es miembro de la Asociación Conciencia y dedica su tiempo ad honorem a ayudar a otros jóvenes. “La presidenta, por ejemplo, es todo ad honorem, todo lo que ella hace, porque ella tiene todo. Ella tiene empresa, tiene todo en el sector privado, trabaja, entonces, ella lo que hacen en la asociación, realmente es ad honorem”, remarcó.

De esta manera, su mensaje para los chicos de Misiones es claro: “Que sigan soñando, que se esfuercen, que busquen el futuro mejor porque oportunidades en el mundo hay un montón, pero lo que sí vuelvo a recalcar, siempre hay que tener una ayuda económica y un sostén porque sin eso uno puede esforzarse todo lo que quiera, pero llega un momento que es insostenible y tenés que volver a tus orígenes”.
La asociación que la apoyó actualmente trabaja en El Soberbio y San Pedro, en Misiones, con 230 becas para chicos de secundaria. La idea es acompañar a los estudiantes hasta la universidad o ayudarlos a encontrar un buen trabajo si no desean seguir estudios superiores. “Como yo en Aurora hay una chica que también tuvo el mismo acompañamiento y hoy es profesora de Lengua y Literatura y una de El Soberbio que hoy es profesora de matemáticas”, destacó Weber.

Quienes deseen colaborar con la Asociación Conciencia pueden hacerlo a través de su página web conciencia.gov, donde hay un link para donar cualquier suma de dinero. También es posible contactarse para ofrecer conocimientos, ideas o ganas de ayudar. Maestros o profesores que identifiquen alumnos con potencial y necesidad pueden comunicarse con el equipo a través de su página web o Instagram para ver si hay becas disponibles.
Por último, Cristina Weber, al remontarse a su infancia y adolescencia, confesó en diálogo con el programa Arriba Misiones de Misiones Online que siempre anheló tener una vida diferente. “Yo únicamente soñaba con salir de la chacra y tener una vida mejor, no tan sufrida, nunca pensé llegar tan lejos”, cerró.

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