La Legislatura misionera aprobó una ley para regular la tenencia de perros potencialmente peligrosos y reforzar la convivencia responsable

La Cámara de Representantes de Misiones aprobó una ley que regula la tenencia responsable de perros potencialmente peligrosos. La norma crea un registro provincial, incorpora la identificación mediante microchip, establece el uso obligatorio de bozal y correa en la vía pública y prevé seguros, sanciones y programas de educación para promover una convivencia segura entre personas y animales.

La Cámara de Representantes de Misiones aprobó la Ley de Tenencia Responsable de Perros Potencialmente Peligrosos, una herramienta que busca fortalecer la seguridad pública sin perder de vista el bienestar animal. La normativa establece un marco regulatorio para la circulación y tenencia de aquellos perros que, por sus características físicas, morfológicas o comportamentales, puedan representar un riesgo para las personas o para otros animales, al tiempo que incorpora medidas preventivas destinadas a promover una convivencia responsable.

La ley crea el Registro Provincial de Perros Potencialmente Peligrosos, que funcionará bajo la órbita del Ministerio de Gobierno con asesoramiento permanente del Consejo de Médicos Veterinarios de Misiones. Cada animal alcanzado por la norma deberá contar con un número único de identificación mediante microchip, mientras que los tutores estarán obligados a mantener actualizados los datos del perro durante toda su vida, informando cambios de domicilio, cesión, extravío o fallecimiento.

La diputada provincial Arabela Soler explicó que el objetivo principal de la norma no es estigmatizar determinadas razas, sino generar reglas claras que permitan reducir los riesgos y fomentar una tenencia responsable. “Lo que se busca es ordenar la convivencia entre nuestros perritos, que tanto amamos, y las personas, los transeúntes o quienes andan en bicicleta y muchas veces son atacados por algunos perros sueltos. En términos generales, se trata de encontrar la armonía y la convivencia entre nuestros perros y nosotros”, sostuvo.

Uno de los aspectos centrales de la ley será la evaluación individual de cada animal. Si bien existen razas comúnmente asociadas a una mayor fuerza física, la normativa determina que será un veterinario matriculado quien establecerá si un perro debe ser considerado potencialmente peligroso, teniendo en cuenta sus características físicas, morfológicas, conductuales y el contexto de crianza. “La realidad es que cualquier perro, dependiendo de su contextura física, su genética y su adiestramiento o preparación para el ataque, puede ser potencialmente peligroso. Eso lo van a determinar los técnicos veterinarios matriculados que confeccionarán la ficha correspondiente para el registro”, explicó Soler.

La legislación incorpora además una serie de obligaciones para los propietarios. Los perros alcanzados deberán circular siempre con bozal adecuado y correa o cadena no extensible de hasta un metro y medio, mientras que los menores de 18 años no podrán pasearlos y cada persona únicamente podrá llevar un perro potencialmente peligroso a la vez. También será obligatorio contar con un seguro de responsabilidad civil que cubra eventuales daños ocasionados a terceros.

“La persona que tenga un perro potencialmente peligroso estará obligada a realizar el registro y cumplir determinadas medidas de seguridad. Entre ellas, sacar al animal con un bozal que le permita respirar y estar cómodo, utilizar una correa apropiada y contratar un seguro de responsabilidad civil para responder ante cualquier incidente que pudiera producirse”, indicó la legisladora.

La norma también obliga a que los inmuebles donde residan estos animales cuenten con cerramientos seguros que impidan su escape o el contacto con la vía pública, además de exhibir una señalización visible con la inscripción «Perro Peligroso». Asimismo, prohíbe expresamente el abandono de los animales alcanzados por la ley y establece la obligación de informar al registro cualquier incidente que provoque lesiones a personas o animales.

Respecto del régimen sancionatorio, Soler explicó que será la autoridad de aplicación la encargada de graduar las faltas y aplicar apercibimientos, multas u otras medidas según la gravedad de cada caso. “Va a estar acompañado de apercibimientos y sanciones de acuerdo con los incumplimientos o con los incidentes que puedan producirse. Lo importante es que exista una herramienta que incentive la responsabilidad de los tenedores y permita prevenir situaciones de riesgo”, afirmó.

Otro de los puntos destacados de la legislación es la incorporación de programas obligatorios de reeducación y adiestramiento para perros agresores, entendiendo que muchas conductas violentas responden al contexto en el que fueron criados y no exclusivamente a cuestiones genéticas.

Desde el Consejo de Médicos Veterinarios de Misiones acompañaron la elaboración de la norma. El médico veterinario Juan Pablo Luzuriaga consideró que la aprobación representa un avance significativo para la provincia. “Es súper importante que Misiones ponga en carpeta estos temas. Nosotros venimos trabajando hace tiempo en la promoción de la tenencia responsable y este es el primer paso de una cadena mucho más grande que todavía tenemos que construir”, expresó.

El profesional destacó que uno de los principales cambios que introduce la ley es dejar de centrar el debate únicamente en determinadas razas para enfocarse en la responsabilidad del tutor y en las características particulares de cada animal. “No hablamos tanto de razas, sino de perros que tienen una gran capacidad de mordida. Lo importante es que quienes decidan incorporar este tipo de mascotas reciban información, asesoramiento y herramientas para ejercer una tenencia verdaderamente responsable”, afirmó.

Luzuriaga también desmintió una de las creencias más frecuentes sobre estos animales y aseguró que la genética tiene una incidencia mucho menor que la educación y el entorno. “El mayor porcentaje de perros involucrados en mordeduras corresponde a mestizos. La predisposición genética a la agresividad representa entre un 8 y un 12 por ciento. El resto depende del ambiente, de la familia, de la socialización y de cómo fue criado ese perro”, explicó.

El veterinario sostuvo que numerosos episodios registrados en los últimos años podrían haberse evitado mediante una tenencia responsable. “Un perro no debería estar en situación de calle. Cuando eso ocurre puede provocar mordeduras, accidentes de tránsito o transmitir enfermedades. Esta ley marca un camino, pero todavía queda mucho trabajo en educación y formación de los tutores”, señaló.

La identificación mediante microchip constituye otra de las principales herramientas incorporadas por la ley. Según explicó Luzuriaga, este sistema es utilizado en numerosos países y permitirá asociar de manera permanente cada animal con su responsable legal. “El microchip busca que cada mascota tenga un tutor claramente identificado. Si el animal es abandonado, provoca un accidente o genera algún daño, podremos saber quién era el responsable. Esa es la base de cualquier sistema moderno de identificación animal y de una verdadera política de tenencia responsable”, concluyó.

Con esta legislación, Misiones incorpora un marco regulatorio específico que busca equilibrar la protección de las personas con el bienestar animal, promoviendo la prevención, la educación y la responsabilidad de quienes deciden incorporar un perro potencialmente peligroso a su entorno familiar. Además de establecer obligaciones para los tutores, la norma impulsa campañas de concientización, fortalece el trabajo conjunto con los municipios y con el Consejo de Médicos Veterinarios, y sienta las bases para una política pública orientada a reducir incidentes mediante la formación y la prevención antes que mediante medidas exclusivamente punitivas.

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