Dos sismos de gran magnitud, 7.2 y 7.5 grados en la escala de Richter, sacudieron Caracas y sus alrededores, provocaron al menos 32 muertos y cientos de heridos. Cientos de personas pernoctaron a la intemperie por miedo a nuevos derrumbes en edificios no aptos para estos fenómenos sísmicos y las autoridades declararon el estado de emergencia.
Venezuela vivió horas de angustia tras dos terremotos de gran magnitud que sacudieron la ciudad y sus alrededores. Los movimientos, de 7.2 y 7.5 en la escala de Richter, tuvieron su epicentro a 28 kilómetros al noroeste de Montalbán y provocaron daños estructurales severos, el colapso de edificios y al menos 32 muertos junto a cientos de heridos. Las calles de la capital y zonas cercanas se llenaron de personas evacuadas, mientras muchas familias pasaron la noche al aire libre por temor a nuevas réplicas.
Pamela Toledo, periodista venezolana residente en Caracas, describió su experiencia en diálogo con Infobae Al Amanecer. “Es la primera vez que vivo algo así. Los movimientos fueron muy fuertes. Todo lo de la cocina se vino abajo. Todo fue un caos”, afirmó Toledo. La periodista relató que la alerta sísmica le llegó al teléfono segundos antes de sentir el temblor, pero no alcanzó a reaccionar antes de que su casa comenzara a moverse.
La ciudad, poco habituada a fenómenos telúricos de esta magnitud, mostró rápidamente su vulnerabilidad estructural. Toledo afirmó que “hay muy pocos edificios que están aptos para estos eventos sísmicos, pero no todas las infraestructuras en Caracas”. La periodista también compartió que, tras el impacto, muchos eligieron abandonar sus hogares y dormir en parques o autopistas por temor a nuevos derrumbes.
Refugios improvisados
Muchos buscaron refugio en espacios abiertos, como el Parque del Este, también llamado parque Francisco de Miranda, y en la autopista a la altura de la esfera de Soto. “Mucha gente pernoctó allí toda la noche, por temor a quedarse bajo techo en edificios no preparados para estos fenómenos sísmicos”, relató Toledo.
Toledo se encontraba en su casa y miraba el teléfono cuando recibió la alerta de terremoto. “Me quedo paralizada totalmente, me quedé en shock y le digo a mi hijo: ‘Hijo, terremoto’”, narró. Dos segundos después, la vivienda comenzó a vibrar como “si estuviera en un barco”. Seguidamente, según relató, los objetos de la cocina cayeron al suelo y la sensación de caos se extendió durante casi cuarenta segundos. Pese a la insistencia de su esposo para que saliera, Toledo permaneció inmóvil por el impacto emocional del momento.
La periodista explicó que, aunque su vivienda no sufrió daños, desde su ventana pudo observar columnas de humo en la ciudad. “No me quería imaginar cuántos edificios estaban derribados”, expresó. Al mismo tiempo, subrayó que, a diferencia de otras ciudades acostumbradas a movimientos sísmicos, Caracas no suele experimentar temblores de esta magnitud. “Aquí de repente hay sismos, pero muy leves, muy leves. Primera vez que yo siento algo así”, indicó.
Las réplicas se sucedieron durante la noche y la madrugada y esto incrementó la tensión entre los habitantes. La periodista aseguró que, al intentar dormir, nuevas sacudidas la obligaron a permanecer alerta. Autoridades reportaron más de veinte réplicas, aunque la periodista contó al menos nueve en su entorno inmediato.
La periodista narró que, en zonas como Los Palos Grandes, Altamira y el centro de Caracas, varios edificios se vinieron abajo. En San Bernardino, los equipos de rescate buscaban a personas desaparecidas entre los escombros. “Hay muchas personas desaparecidas, muchos familiares buscando a sus parientes que todavía no encuentran”, advirtió Toledo.
Emergencia y alerta de tsunami
El estado de emergencia declarado por las autoridades, según la presidenta encargada Delcy Rodríguez, abarca Caracas y otras ciudades cercanas. La afectación es especialmente grave en el estado La Guaira, donde se reportaron los mayores daños y el mayor número de víctimas. Las cifras oficiales indican al menos 32 muertos y más de 700 heridos, aunque la periodista advirtió que “esta cifra va a aumentar”.
Después de los sismos, se emitió una alerta de tsunami en el mar Caribe, que posteriormente se canceló. Toledo comentó que circularon videos del mar retirándose en las costas venezolanas, aunque no pudo confirmar su autenticidad. La cancelación de la alerta llevó cierta tranquilidad a los habitantes costeros, aunque el temor por nuevas réplicas y la incertidumbre sobre la estabilidad de los edificios no desaparecieron.
La jornada de este jueves, posterior al desastre, comenzó con un ambiente de tensión y cansancio. Muchas personas, como la periodista, durmieron pocas horas por el temor y la ansiedad. A pesar de la aparente calma en las primeras horas del día, numerosos residentes continuaron fuera de sus casas, a la espera de información oficial sobre la evolución de la emergencia y la seguridad de sus viviendas.

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