El economista jefe del IERAL en Msiones, Gerardo Alonso Schwarz, sostuvo que la economía argentina atraviesa un “cambio estructural muy grande”, con una pérdida de peso de sectores tradicionales como la construcción y el surgimiento de nuevas formas de empleo, consumo y actividad comercial. En ese marco, afirmó que los indicadores de pobreza mostraron una mejora en Posadas, aunque advirtió que parte de la creación laboral se explica por el autoempleo, la informalidad y el monotributo.
Durante una entrevista, Schwarz explicó que la percepción negativa en la calle responde a que actividades que históricamente impulsaron la economía regional dejaron de tener el mismo protagonismo. Mencionó en particular a la obra pública, cuya caída impactó con fuerza en el Nordeste argentino.
“Los motores que estábamos acostumbrados a ver que traccionaban la economía ya no lo están siendo o no lo están siendo de la misma manera”, planteó el economista.
En relación con los datos sociales, señaló que la pobreza en Posadas pasó de cerca del 28% en 2022 a aproximadamente 35% en 2023 y rozó el 50% en 2024. Según indicó, los últimos registros disponibles, correspondientes al cierre de 2025, ubicaron ese indicador entre el 26% y el 27%, incluso por debajo del nivel de 2022.
Para Schwarz, esa mejora se vincula con una mayor cantidad de personas ocupadas, aunque no necesariamente bajo modalidades formales. “Hay una pérdida muy fuerte de empleos registrados en sectores tradicionales, pero también una creación importante de nuevos contribuyentes, monotributistas y trabajadores informales”, explicó.
El especialista remarcó que el saldo laboral puede ser positivo en cantidad de trabajadores, pero con empleos “más precarios”, debido a que predominan formas de inserción informal o de autoempleo. Además, aclaró que los datos analizados todavía no reflejan el efecto de la reforma laboral aprobada este año.
El consumo se trasladó a canales digitales
Alonso Schwarz también buscó explicar por qué comerciantes y rubros tradicionales perciben una caída en las ventas, pese a la baja de los índices de pobreza y la expansión de actividades económicas alternativas.
Según sostuvo, las mediciones convencionales no alcanzan a reflejar parte del consumo actual, especialmente el que se realiza mediante plataformas digitales, comercios electrónicos y sitios internacionales. “Si pensamos que consumo son solamente las ventas de los comerciantes de la ciudad, estamos dejando de lado una parte importante”, señaló.
En ese sentido, mencionó el crecimiento de las compras online, incluidas las realizadas a través de plataformas nacionales e internacionales. También indicó que la disminución de ventas en comercios físicos de Posadas, principalmente en indumentaria y calzado, convive con nuevos hábitos de compra y con la apertura de negocios en zonas como Itaembé Miní e Itaembé Guazú.
“El consumo no desapareció necesariamente, sino que se desplazó hacia otros canales y nuevos establecimientos que muchas estadísticas tradicionales no registran”, sintetizó.
El desafío de sostener la actividad y el empleo
Consultado sobre la sostenibilidad de un esquema basado en mayor informalidad, Schwarz consideró que dependerá de la capacidad de la economía para generar actividad, encadenamientos productivos y recursos fiscales suficientes.
Explicó que un pequeño comercio, aun cuando opere con niveles de informalidad, puede movilizar compras a proveedores, mayoristas y otros sectores. Sin embargo, remarcó que esa dinámica debe estar acompañada por un nivel de gasto público compatible con la nueva estructura de recaudación.
“Si el gasto público no se ajusta a esa nueva ecuación de recursos, evidentemente no será sostenible”, advirtió.
Sobre las perspectivas para el cierre del año, el economista señaló que la baja de la inflación representa una señal favorable y estimó que la tendencia descendente podría consolidarse durante el segundo semestre. También afirmó que los ingresos del empleo informal mostraron mejoras por encima de la inflación, mientras que los salarios formales se mantuvieron más rezagados.
No obstante, puso el foco en la situación regional. Consideró que Misiones y el NEA deberán generar mejores condiciones para captar inversiones y facilitar exportaciones, en un contexto nacional donde las actividades más dinámicas están vinculadas a sectores como hidrocarburos, gas y minería, que no tienen el mismo peso en la provincia.
“El interrogante es si Misiones está generando las condiciones necesarias para la radicación de inversiones y la facilitación de exportaciones. Algunas medidas alivian costos, pero recién hacia fin de año se podrá evaluar si resultaron suficientes”, concluyó.








