Kicillof proyecta unas PASO contra un candidato de CFK y descarta una reunión con Máximo Kirchner

La relación entre Axel Kicillof y la cúpula kirchnerista se deterioró aún más tras el reciente discurso de Máximo Kirchner, donde no hubo señales de tregua. En La Plata, sostienen que si el peronismo no resuelve sus diferencias en Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), podría presentarse fragmentado en las próximas elecciones generales.

La relación entre Axel Kicillof y la familia Kirchner atraviesa un momento de profunda tensión, y muchos dirigentes peronistas creen que no hay retorno. Si bien en política las alianzas pueden reformularse, la fractura actual parece agudizarse con el tiempo, lo que genera incertidumbre sobre el futuro electoral de la fuerza política. El mensaje que Máximo Kirchner dio en Parque Lezama dejó en claro que Kicillof no cuenta con el respaldo de los Kirchner para una eventual candidatura.

El líder de La Cámpora hizo hincapié en los errores del pasado, en particular durante la gestión de Alberto Fernández. “No sea que lleguemos otra vez al gobierno y alguien se coma los mocos y otra vez vayamos todo para atrás y terminemos con un presidente aún peor que el actual”, precisó. Un intendente del conurbano que asistió al evento asumió con resignación que “lo del sábado no ayudó para construir un diálogo. Hay que hablar. Es todo muy complicado. Pero falta mucho”.

Desde el entorno del gobernador, un kicillofista cercano, que mantiene un diálogo fluido con el mandatario, cuestionó las declaraciones. “¿Puede ser Kicillof un peor presidente que Milei?”, se preguntó. Además, sin sutilezas, añadió: “Háganlo más fácil. Confiésen, de cara a la sociedad, que no quieren que Axel sea candidato. Debe ser porque tienen miedo de no poder dominarlo o de que no les dé lugar si llega al Gobierno”. Kirchner también expresó que querían tener “una candidata y no candidatos por default”, en una clara alusión al Gobernador. Estas referencias evidencian una grieta enorme e indisimulable.

Fractura expuesta y sin diálogo

En el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el discurso de Máximo Kirchner se interpretó como una exposición pública de la fractura del kirchnerismo y una reafirmación de su liderazgo sobre el espacio, manteniendo viva la idea de una posible candidatura de Cristina Kirchner como estrategia protectora para los dirigentes. “Usaron una causa justa, como la inocencia de Cristina, para putear a Axel y legitimar a Máximo como conductor del espacio. Fue una estafa”, precisaron fuentes cercanas al mandatario bonaerense.

Después del discurso del sábado, cualquier posibilidad de una reunión entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner se desvaneció. El Gobernador no tiene ninguna intención de reunirse con el líder de La Cámpora, pero sí estaría dispuesto a un encuentro con la ex presidenta para discutir temas importantes sobre el futuro. En La Plata, sostienen que existen muchos puntos para conversar sobre el porvenir: la reelección de los intendentes, la posibilidad de unas PASO, la opción del desdoblamiento, el impacto de la deuda en un eventual gobierno justicialista, la construcción de una opción peronista en las distintas provincias y la articulación con sectores que están fuera del PJ. Kicillof está dispuesto a discutir el futuro, pero no a enredarse en rencillas del pasado. Ese es el mensaje que surge del círculo más íntimo del Gobernador.

El cristinismo le exige a Kicillof que visite a la ex presidenta en su domicilio. El Gobernador, sin embargo, confirma que en su esquema político, Cristina Kirchner figura como una figura importante, aportando desde su lugar, pero no como un delegatario de su poder. “Si es para adelante, hay un montón de temas para hablar. Pero no hay diálogo posible si lo único que se busca hacer es una autopsia, si solo importa repartir culpas”, explicó un alto funcionario del gobierno bonaerense.

La apuesta por las PASO

En el cristinismo, acusan a Kicillof de no ir a ver a la ex presidenta. En La Plata, responden que ya la visitó en octubre del año pasado, y la reunión no resultó bien. No existe ni siquiera una fotografía de aquel encuentro, que estuvo lleno de reproches y acusaciones. El Gobernador no se siente presionado por ir a verla y tampoco acepta exigencias del sector que ella lidera. En el espacio ultra K, consideran que Kicillof no es solidario ni agradecido con quien fue su gran impulsora, y no toleran su negativa a visitarla. En este escenario de disputas y recelos, el gobernador bonaerense advierte con claridad que el peronismo no está en condiciones de sostener un candidato de consenso.

Por lo tanto, considera que el mejor camino a seguir es ir a una gran PASO. En esa competencia, se imagina como contrincante de un candidato avalado por la ex presidenta, porque las señales que provienen de ese territorio lo obligan a pensar en una disputa de ese estilo. Uno de los argumentos que más destacan en el cristinismo es que Kicillof no tiene peso electoral sin los votos de Cristina Kirchner, y que si ella le quita su apoyo y se lo da a otro dirigente, su candidatura no tendría futuro. En La Plata, ese no es un tema que preocupe.

Incluso, redoblan la apuesta sin subir el tono. “Si Cristina pone otro candidato, no hay problema. Vamos todos a una PASO a competir. Con su candidato, con Massa, Moreno o Grabois. Con el que sea”, afirmó un funcionario de la primera línea del gobierno provincial, con autorización para hablar en nombre del Gobernador. Si el gobierno nacional logra derogar las PASO, en La Plata visualizan una fragmentación del peronismo similar a la del 2003, cuando hubo tres propuestas justicialistas, encabezadas por Carlos Menem, Néstor Kirchner y Alberto Rodríguez Saá. Sin internas y sin capacidad de acuerdo, utilizaron la elección general como una suerte de PASO actual. Ese mismo esquema se imaginan en el kicillofismo por estas horas. No creen que pueda organizarse una interna partidaria abierta como la que propuso el sanjuanino Sergio Uñac, ni advierten la posibilidad de un acuerdo de unidad. Entonces, las PASO o las elecciones generales, como un instrumento similar a las primarias, aparecen como la salida que divisan para el tamaño del conflicto que encierra al peronismo. Todo está roto. Si todo está roto, la única forma de dirimir las diferencias es en la cancha electoral y con los votos de la gente.

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