A los 13 años, el ajedrecista misionero, Thiago Gross ya acumula títulos provinciales, experiencias internacionales y un ranking FIDE que lo posiciona entre las jóvenes promesas de la provincia. El adolescente de Puerto Rico comenzó a jugar hace apenas tres años, pero su crecimiento fue tan acelerado que hoy compite en torneos de alto nivel y se plantea metas cada vez más ambiciosas dentro de la disciplina.
Su historia con el ajedrez comenzó de manera casual, gracias a un compañero de escuela que le enseñó los movimientos básicos del juego. Lo que empezó como una simple curiosidad terminó convirtiéndose en una pasión que lo acompaña diariamente.
“Empecé a jugar ajedrez a los diez años, más o menos en 2023”, recordó Thiago. Sobre aquel primer acercamiento, agregó: “Tenía un amigo en la escuela donde él me enseñó a jugar y ahí me interesó el juego”.
Desde entonces, encontró en el ajedrez un desafío intelectual que lo atrapó por completo. La posibilidad de analizar variantes, anticipar movimientos y construir estrategias fueron algunos de los aspectos que más llamaron su atención.

“Me gusta el juego y me gusta pensar y llegar a ganar”, explicó el joven ajedrecista. Esa búsqueda constante de soluciones también se refleja durante las partidas, incluso en los momentos de mayor tensión frente al tablero. Consultado sobre cómo vive una situación compleja dentro de una partida, aseguró que intenta mantener la calma. “Tranquilo, pensando cada jugada y viendo lo que el rival juega”, resumió.
A lo largo de estos años participó en numerosos certámenes provinciales y nacionales, además de sumar experiencia en torneos válidos para el ranking internacional. Entre sus logros más destacados aparece la conquista del Torneo Internacional Carlos Culmey, disputado en la ciudad brasileña de Cunhataí.
“En el torneo de Brasil quedé primero, salí campeón”, contó con orgullo. También recordó que en un torneo IRT de categoría Sub-1600 logró quedarse con el primer puesto, mientras que este año alcanzó el sexto lugar en la Copa Misiones disputada en Oberá, enfrentando a jugadores de gran nivel. Detrás de esos resultados existe un trabajo permanente de preparación y estudio. A diferencia de otros deportes, los entrenamientos no pasan por el aspecto físico, sino por el análisis de partidas, la lectura especializada y la práctica constante.
“Tengo un entrenamiento de leer libros o siempre jugar una partida para no olvidarte”, explicó. En ese proceso, destacó especialmente el acompañamiento de sus profesores Juan Carlos Gómez y Stefan Botz, quienes fueron fundamentales en su desarrollo deportivo. Además de los títulos y trofeos que ya adornan su vitrina, Thiago mantiene los pies sobre la tierra y mira hacia adelante. Su principal aspiración es seguir creciendo dentro del circuito competitivo y alcanzar posiciones de privilegio en el ranking nacional.

“Mi gran sueño es ser algún titulado de Argentina y llegar a ser el top de Argentina”, afirmó. Entre sus referentes aparece también Faustino Oro, la joven estrella argentina que recientemente se convirtió en Gran Maestro y que inspira a miles de chicos en todo el país. En cuanto a sus objetivos inmediatos, el misionero tiene metas concretas. Actualmente cuenta con una valoración FIDE de 1754 puntos y busca seguir escalando posiciones a través de nuevos torneos.
“Mis objetivos son llegar a ser un titulado, pero también pasar de 1800 FIDE”, señaló. Con nuevos IRT en el horizonte y una agenda cargada de competencias, Thiago continúa construyendo su camino en el ajedrez con la misma tranquilidad con la que enfrenta cada partida, convencido de que el esfuerzo y la constancia son las mejores jugadas para acercarse a sus sueños.
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