Por la Lic. Florencia Scromeda, estudiante de la Maestría CDI-UNR.
La inteligencia artificial puede resumir documentos, redactar artículos de forma esquemática y acelerar procesos productivos. Lo que todavía no puede hacer es construir la confianza que sostiene el trabajo con las fuentes.
El debate atravesó buena parte del 15° Congreso de Periodismo Multiplataforma de FOPEA. Mientras la inteligencia artificial se incorpora a las redacciones, periodistas, investigadores y medios enfrentan un desafío que va más allá de la tecnología: redefinir el valor del oficio en una época de automatización.
Una reciente investigación de Martin Becerra sobre el impacto de la inteligencia artificial y el periodismo automatizado en medios digitales argentinos muestra que estas tecnologías se utilizan principalmente como herramientas de asistencia. Los periodistas recurren a ellas para optimizar procesos y agilizar tareas repetitivas, mientras que las decisiones editoriales continúan dependiendo de la intervención humana.
Los resultados también evidencian una transformación más profunda. La inteligencia artificial no está eliminando el trabajo periodístico; está modificando su naturaleza.
Durante años, gran parte de la labor en las redacciones estuvo asociada a la producción material de contenidos. Hoy muchas de esas tareas pueden automatizarse. Como consecuencia, el valor diferencial del periodista se desplaza hacia competencias como la verificación, la contextualización, la interpretación y el criterio editorial. Cuanto más accesible se vuelve la producción de textos, más importante resulta decidir qué información merece convertirse en noticia y cómo debe presentarse ante las audiencias.
La velocidad tampoco parece ser ya una ventaja suficiente. Una máquina puede redactar un texto en segundos. Lo que no puede hacer es evaluar la relevancia pública de un hecho, detectar una operación de desinformación o comprender plenamente el contexto político, social y cultural en el que ocurre un acontecimiento. Por eso el desafío no es únicamente tecnológico. Es profesional.
Las investigaciones y experiencias desarrolladas en distintos medios indican que el futuro del periodismo no apunta a una sustitución masiva de periodistas por algoritmos, sino a modelos híbridos donde la inteligencia artificial automatiza determinados procesos mientras las personas conservan las tareas vinculadas al análisis, la supervisión y la toma de decisiones editoriales.
La pregunta ya no es si la inteligencia artificial llegó para quedarse. La evidencia indica que ya está instalada en las redacciones. La cuestión pasa por identificar cuáles son las capacidades que seguirán siendo exclusivamente humanas y cómo fortalecerlas en un entorno donde la automatización forma parte de la producción cotidiana. Porque si hay algo que queda claro es que el periodismo no se define por la capacidad de producir textos; se define por la capacidad de producir confianza.
Las reflexiones desarrolladas en esta columna forman parte de una investigación de maestría sobre el impacto de la inteligencia artificial en la producción de noticias en medios digitales argentinos.








