Leopoldo Luque, neurocirujano y uno de los siete imputados en la causa por la muerte de Diego Maradona, brindó su novena declaración y se desvinculó de la responsabilidad clínica durante la internación domiciliaria del exfutbolista. Afirmó que su rol era solo neuroquirúrgico y señaló a otros profesionales y figuras del entorno.
El juicio por la muerte de Diego Maradona atraviesa una instancia decisiva, ya que la fiscalía busca acreditar la responsabilidad de los siete acusados, imputados por homicidio simple con dolo eventual. Este martes, además de la declaración de Leopoldo Luque, también citaron a dos empleados de la garita de seguridad del barrio privado donde residía Maradona y a Maximiliano Trimarchi, quien fue el encargado de incorporar al psicólogo Carlos Díaz al entorno del exjugador.
La fiscalía considera que estas declaraciones pueden aportar información relevante sobre la rutina en la casa y contribuir a la reconstrucción de los hechos ocurridos durante la internación domiciliaria. Además, el neurocirujano Leopoldo Luque, uno de los siete acusados, declaró por novena vez este martes y expuso una defensa contundente.
La defensa de Luque
Leopoldo Luque explicó cómo era su relación médica con Maradona y dijo: “Yo era el médico de confianza de Diego. Lo acompañaba, lo ayudaba en todo lo médico que estaba a mi alcance y lo que aceptara. Por eso su familia me tiene como el médico de confianza. Nunca jamás tomé el rol de médico clínico de él, siempre lo derivé”.
El imputado subrayó su rol durante la internación domiciliaria y manifestó: “Mi rol es muy claro en la internación domiciliaria: el de neurocirujano, es el único rol que yo asumí y ejercí. Hay evidencias que muestran claramente cómo funcionaba, había un control clínico, uno de salud mental y evaluación neuroquirúrgica que yo le hacía de manera independiente. Y cada vez que le hacía algo lo informaba en el grupo”. Además, indicó: “Yo no tenía incumbencia ni autoridad sobre el resto de los especialistas”.
El neurocirujano dejó en claro que él era el médico de confianza de Maradona hasta que lo internaron en la Clínica Olivos para operarlo por su hematoma subdural de cabeza. En ese momento, reprochó que el abogado Víctor Stinfale intervino para que él no lo atendiera y la atención de Diego quedó a cargo de los profesionales del sanatorio de zona Norte. Después se definió la internación domiciliaria, donde Luque dijo que el Diez pasó a estar en manos de los encargados de ese dispositivo, que “no era él”.
Luque apuntó contra otros dos imputados y declaró: “Antes de la cirugía yo era el que lo acompañaba a Maradona, nunca asumí el rol de clínico, pero sí me preocupaba y me ocupaba de que reciba atención. Pero después de la cirugía, él pasa de una estructura de internación clínica a una de internación domiciliaria. En ese momento, pasó de una internación a cargo del personal de la clínica a los que estaban a cargo de la domiciliaria. La atención clínica estaba a cargo puntualmente de la doctora Forlini y Di Spagna”. Por otra parte, subrayó: “Yo en la internación domiciliaria cumplí un ciclo porque yo pasé de ser médico de confianza a ser neurocirujano”.
El “error” de Cosachov
El neurocirujano contó a los jueces que fue él quien buscó a la psiquiatra Agustina Cosachov para tratar a Maradona y que, por ese motivo, ella siempre tuvo una actitud de deferencia hacia él. La trató siempre con extremo respeto y cortesía y, en ese contexto, dijo que cometió un error: en un grupo de Whatsapp que hoy es prueba en este juicio, mandó un mensaje que decía que Luque era el médico de cabecera de Diego en la internación domiciliaria.
El acusado aclaró esta “equivocación” de la psiquiatra y manifestó: “La internación era para un tratamiento psiquiátrico, yo no tenía incumbencia. Por eso le dije a Cosachov que ella y Díaz (psicólogo) se tenían que encargar y que el aparato de la prepaga iba a encargarse de la parte clínica”. Y continuó: “En ese chat (donde se lo menciona a él como médico tratante) Dalma Maradona la corrige a Cosachov y ella misma le dice ‘Luque es neurocirujano, necesitamos un clínico’. Ese error de Cosachov por deferencia se lo corrige la misma familia. Yo la única aceptación que hice en el momento fue que mi función es neurocirujano. Yo asumí mi rol, eso fue claro, contundente y explícito. No encuentro forma más clara de decirlo que eso”.
Antes de que Luque empezara a hablar, el juez Alberto Gaig le respondió a sus dichos del pasado jueves, cuando el neurocirujano adelantó que iba a contextualizar varios audios donde se lo escucha hablar despectivamente sobre la familia Maradona o el propio Diego. El magistrado le dijo: “Me gustaría aclarar que en este tribunal no se juzgan personalidades, ni estilos de comunicación ni chats coloquiales, sino hechos”.
También tomó la palabra Fernando Burlando, que, tras el antecedente de la vez que Gianinna Maradona se descompensó al ver una foto de la autopsia que mostró Luque, pidió: “Voy a solicitar que si van a exhibir algún tipo de imagen que va a afectar en algún sentido a las víctimas, que avisen”.

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