Se estima que 216.000 personas, principalmente en zonas ribereñas de Asunción, Central y el Chaco, podrían verse afectadas por inundaciones fluviales y pluviales. Las autoridades ya preparan protocolos de emergencia.
Las autoridades meteorológicas y organismos de emergencia de Paraguay siguen de cerca la evolución del fenómeno climático El Niño, cuya probabilidad de ocurrencia aumentó en las últimas semanas y podría consolidarse durante la primavera, generando un escenario de lluvias intensas e inundaciones en distintos puntos del país.
Los expertos explican que durante julio las precipitaciones suelen disminuir debido a las características propias de la estación invernal. Sin embargo, hacia agosto comienza a aumentar la humedad atmosférica y se incrementan las probabilidades de lluvias, una tendencia que podría intensificarse aún más durante septiembre con el eventual establecimiento de El Niño.
Además, recuerdan que cada episodio de este fenómeno climático presenta comportamientos particulares y que sus impactos pueden variar considerablemente según la región. En experiencias recientes, algunas zonas registraron inundaciones importantes mientras que otras apenas percibieron efectos significativos.
Frente a este escenario, la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) de Paraguay inició tareas de planificación y coordinación con municipios y organismos públicos para responder ante posibles contingencias.
Las estimaciones oficiales indican que unas 54.000 familias podrían resultar afectadas por inundaciones o eventos climáticos asociados al fenómeno. Esto representa aproximadamente 216.000 personas en todo el país.
Las autoridades trabajan sobre distintos escenarios de riesgo, contemplando tanto las inundaciones producidas por el desborde de ríos como aquellas derivadas de precipitaciones intensas y acumulación de agua en zonas urbanas.
Ciudades y regiones bajo monitoreo
Entre las áreas consideradas más vulnerables figuran varias localidades del Chaco paraguayo, entre ellas Bahía Negra, Fuerte Olimpo, Puerto Casado y Carmelo Peralta. También se encuentran bajo observación municipios de Presidente Hayes y Boquerón.
En la Región Oriental, las previsiones incluyen sectores de Concepción, San Pedro, Central, Limpio, Luque, Villeta y Asunción. Asimismo, preocupa la situación de ciudades del departamento de Ñeembucú, como Alberdi, Villa Oliva y Paso de Patria, donde existen obras de protección hídrica pendientes de ejecución o finalización.
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En la capital paraguaya, los antecedentes históricos muestran que los barrios ribereños suelen ser los primeros en sufrir el impacto de las inundaciones. Las estimaciones municipales indican que unas 16.000 familias podrían verse afectadas en Asunción si se registra un escenario similar al de grandes crecidas anteriores.
Prevención y monitoreo permanente
Mientras continúa el seguimiento de los pronósticos internacionales y nacionales, las instituciones avanzan con trabajos preventivos como la limpieza de cauces, desagües y sistemas de drenaje. También se promueven campañas de concientización para evitar la acumulación de residuos que puedan obstruir el escurrimiento del agua.
Las proyecciones actuales indican que los efectos más notorios de El Niño podrían registrarse entre fines de 2026 y comienzos de 2027, período en el que las autoridades mantendrán un monitoreo constante de las variables meteorológicas e hidrológicas para anticipar posibles emergencias y reducir el impacto sobre las poblaciones más vulnerables.
Fuente: Ultima Hora

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