La Serra de Santa Catarina, una de las zonas más frías de Brasil, se prepara para un invierno atípico. El fenómeno El Niño anticipa mayor frecuencia de lluvias y episodios de frío más cortos. Las ciudades turísticas de São Joaquim y Urupema refuerzan medidas preventivas y optimizan su infraestructura.
El invierno de 2026 comenzó oficialmente este último domingo, trayendo una dinámica climática diferente para la Serra de Santa Catarina. Conocida internacionalmente por registrar algunas de las temperaturas más bajas de Brasil, la región entró en la nueva estación bajo la influencia directa del fenómeno de El Niño, lo que provocará episodios de frío más cortos y un aumento expresivo en la frecuencia de las lluvias a lo largo de los próximos meses.
De acuerdo con el meteorologista de la Defensa Civil catarinense, Caio Guerra, la actuación de masas de ar polar continúa garantizada para la región serrana, pero los eventos de frío extremo serán menos frecuentes y menos duraderos en comparación con los años anteriores. Aunque la variabilidad térmica impide predecir con exactitud las mínimas para este año, los especialistas recuerdan que el invierno de 2025 fue considerablemente más severo, llegando a registrar la marca histórica de -10,4°C.
El fantasma de los eventos extremos en el sur de Brasil
El Niño, caracterizado por el calentamiento igual o superior a 0,5°C en las aguas del Océano Pacífico ecuatorial, enciende las alarmas debido a su historial de severidad en la región sur. En 2023, bajo la influencia de este mismo fenómeno, el estado de Santa Catarina enfrentó una ola de eventos extremos que incluyó el registro de al menos 9 tornados, con ráfagas de viento que alcanzaron los 120 km/h, dejando un rastro de destrucción en áreas urbanas y rurales.
Para este invierno, la previsión indica lluvias por encima de la media histórica. El monitoreo técnico detalla que los impactos más significativos y severos de El Niño sobre el acumulado de precipitaciones en el sur del país vecino suelen concentrarse durante la primavera, período en el que los sistemas meteorológicos locales ganan todavía más intensidad.
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Ciudades turísticas refuerzan la infraestructura de prevención
Los municipios de São Joaquim y Urupema (reconocida como la Capital Nacional del Frio), que suman juntas decenas de heladas anuales y dependen fuertemente del turismo de invierno, ya activaron planes de contingencia contrarreloj:
Desobstrucción y contención: La prefectura de São Joaquim intensificó la limpieza de los ríos que cortan el perímetro urbano y aceleró la construcción de barreras de contención en áreas de riesgo geológico.
Red de asistencia: Se emitieron alertas preventivas a la población y se estructuraron albergues municipales para acoger a personas en situación de calle o eventuales evacuados por inundaciones.
Logística en el interior: En Urupema, las maquinarias trabajan en la limpieza de canales y arroyos en las áreas rurales para evitar el aislamiento de las propiedades productoras.
Aunque las administraciones locales mantienen una expectativa positiva para la temporada invernal y el calentamiento de la economía hotelera, las autoridades admitieron que los episodios de lluvias prolongadas podrían obligar a los turistas a posponer sus viajes, alterando el flujo tradicional de visitantes en la región más alta del estado vecino.
Fuente: G1

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