El mercado laboral formal argentino exhibió un deterioro significativo durante marzo, y el salario mínimo continuó con la pérdida de poder adquisitivo que se acumuló desde fines de 2023. Así lo reveló el último informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), un organismo de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que coordinan los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria.
Según el relevamiento de la UBA, el país perdió más de 200.000 puestos de trabajo formal desde noviembre de 2023. Este descenso afectó principalmente a los sectores de la industria y el comercio, que enfrentan una compleja situación económica, marcando un panorama de contracción que preocupa a especialistas y trabajadores por igual.
El informe detalló que la caída del empleo formal se vio acompañada por una disminución drástica del poder de compra del salario mínimo. Este indicador perdió casi un 40% de su valor adquisitivo en el período analizado, lo que impacta directamente en la capacidad de consumo de los trabajadores y en la calidad de vida de las familias argentinas.
La pérdida de más de 200.000 empleos formales en tan solo unos meses subraya la profundidad de la crisis económica que atraviesa el país. Esta cifra no solo representa un número, sino miles de hogares que han visto comprometida su estabilidad financiera y su futuro laboral.
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Los sectores de la industria y el comercio, tradicionalmente grandes generadores de empleo, son los más golpeados. La contracción en estos rubros se debe a una combinación de factores, incluyendo la caída del consumo interno, el aumento de los costos operativos y la incertidumbre económica generalizada, lo que dificulta la inversión y la expansión de las empresas.
El deterioro del poder adquisitivo del salario mínimo es un factor crítico que agrava la situación. Con una inflación persistente y salarios que no logran seguirle el ritmo, los trabajadores formales ven cómo su capacidad de compra se reduce mes a mes, lo que repercute negativamente en la demanda interna y, a su vez, en la actividad económica.
Los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, coordinadores del informe del IIEP (UBA), han enfatizado la urgencia de implementar políticas que reviertan esta tendencia. Advierten que, de no tomarse medidas correctivas, el mercado laboral podría seguir contrayéndose, con consecuencias sociales y económicas aún más severas.
La situación actual plantea un desafío significativo para las autoridades, que deben buscar mecanismos para estimular la creación de empleo formal y proteger el poder adquisitivo de los salarios. La recuperación de la confianza de los inversores y el fomento de la producción son pasos fundamentales para revertir el ciclo negativo.
Este panorama de pérdida de empleo y deterioro salarial no solo afecta a los trabajadores directamente involucrados, sino que tiene un efecto dominó en toda la economía, impactando en la recaudación fiscal, el consumo y la inversión. La estabilidad laboral es un pilar fundamental para el desarrollo sostenible de cualquier nación.
En resumen, el informe del IIEP (UBA) pinta un cuadro preocupante del mercado laboral argentino, con una caída sostenida del empleo formal y una erosión significativa del salario mínimo. La necesidad de una intervención efectiva y coordinada es más apremiante que nunca para evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos.

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