Con una inversión de 2.5 millones de dólares, la nueva planta en Comandante Andresito, Misiones, procesará bambú y fabricará productos de alto valor agregado. El proyecto ya genera 40 puestos de trabajo directos entre campo y planta y busca complementar la economía regional con una producción sostenible y de triple impacto: ambiental, social y económico.
Una inversión de 2.5 millones de dólares impulsa un proyecto innovador en Comandante Andresito, Misiones, y allí se construye una planta que procesa bambú. El ingeniero agrónomo y ex secretario de agricultura de la Nación, Miguel Campos, a cargo del emprendimiento, explicó los detalles de la propuesta, la cual se enfoca en la producción de carbón activado, biochar y piroleñoso, con potencial para nuevos derivados.

Campos recordó que el proyecto nació en 2004, cuando era secretario de Agricultura y visitó China. “Ahí planteé cómo todo el litoral argentino, principalmente, no apostaba a un cultivo que se complementaba perfectamente con las actividades agrícolas, ganaderas y forestales”, remarcó. Además, destacó la compatibilidad con la yerba mate, especialmente en Misiones y Corrientes.
Un largo camino hasta la producción
El ingeniero agrónomo relató un proceso de prueba y error. Tras su paso por la función pública, buscó inversores y trajo 10.000 plantines de la India. Luego los multiplicó en Córdoba, en un laboratorio de micropropagación que armó con un convenio con el INTA, y alcanzó las 100.000 plantas.
“En todo ese estudio, en todo ese avance fuimos estudiando qué lugar era el más apropiado para este tipo de biotipos. El bambú tiene más de mil biotipos, y este biotipo era más tropical que el promedio, y entonces nos terminamos decidiendo justamente que Comandante Andresito era el lugar que, por precipitaciones, era el más adecuado”, explicó.
Asimismo, indicó que comenzaron con inversores pequeños y los cultivos de bambú, que demoran entre tres y cuatro años en madurar, ya se encuentran listos para la cosecha.
La inversión para la planta fue mucho más importante y enfrentó desafíos por la inflación. “2.500.000 de dólares parece mucha plata, pero para muchos inversores prácticamente no les interesa, es muy pequeña para grandes inversiones. Entonces, uno tiene que buscar ese tamaño de inversor. Otra complicación más es que le interese este tipo de tamaño de inversión cuando además no conocen lo que estamos hablando”, describió Campos.

El ingeniero hizo hincapié en el interés del Gobierno de Misiones, el cual visibilizó una apuesta que lleva cuatro años en la provincia. “Nos faltan pequeños ajustes para empezar a producir el primer carbón, el primer carbón activado, el piroleñoso y el biochar”, reveló.
Productos innovadores y desarrollo sostenible
Campos explicó que la idea inicial era producir solo carbón activado, pero el aprendizaje constante los llevó a diversificar. “Aparecen, por ejemplo, los palos que nosotros a la hora de chipear, nosotros chipeamos, íbamos a chipear todo el bosque de bambú, cuando vamos a cortar este año decimos, no, tenemos palos estructurales para construcción”, detalló.
Estos palos, de 3 a 3.5 metros y diámetros de 7 a 8 centímetros, tienen alta resistencia a la flexión, tensión y compresión, y los comparó con el hormigón y el acero. “Es un acero vegetal renovable”, remarcó.

El proyecto forma parte de un grupo llamado MEPAR (Microemprendimientos Productivos de Alta Rentabilidad), y busca generar microcuencas económicamente viables y de triple impacto: ambiental, social y económico. Campos hizo énfasis en la importancia del desarrollo territorial en una zona afectada por la crisis yerbatera. “Es importante pensar no en reemplazarla, sino en complementarla”, manifestó.
El ingeniero también mencionó la posibilidad de producir té de hoja de bambú, conocido por sus beneficios para la salud, especialmente para los riñones, debido a su alto contenido de sílice. Además, fabricarán platitos biodegradables y reutilizables a partir de la hoja caulinar del bambú.
“En cada nudo tengo una hoja. Y en cada palo tengo 20 hojas, y en cada planta tengo cinco palos. Entonces, uno hace las cuentas y enseguida se encuentra la cantidad de platitos biodegradables, reutilizables que podemos hacer”, explicó.
El carbón activado se utiliza para filtrar agua, clarificar fluidos y en productos de higiene como dentífricos y champús. Campos señaló que el 80% del carbón activado en Argentina es importado y que la planta misionera podrá abastecer parte de esa demanda.

Por su parte, el biochar es un biorremediador que mejora la estructura y textura del suelo. “Por ejemplo, un suelo arenoso, yo le pongo biochar y le puedo mejorar la retención hídrica”, precisó. También mejora la infiltración en suelos pesados y contribuye a la captura de dióxido de carbono, lo que ayuda en la lucha contra el calentamiento global.
El piroleñoso, otro subproducto, se genera por pirólisis (calentamiento sin aire) y mejora el mojado de las gotas de agroquímicos en las hojas, dado que actúa como surfactante.
Impacto laboral y social
La planta ya cuenta con 40 puestos de trabajo directos, entre campo y planta. El entrevistado subrayó que no son jornaleros, sino personal de planta con seguro, lo que representa un cambio importante para la cultura del trabajo temporario.
La logística de chipeado en campo también genera empleo. “Nosotros chipeamos en campo. No traemos los palos y los chipeamos en la planta, porque justamente creo que uno de los grandes éxitos de esto es el hecho de que si yo chipeo en campo mi eficiencia de transporte es mejor. Entonces, hay mucha gente chipeando, gente seleccionando palos, gente que selecciona plantines para futuro», aseveró.
«La tarea en yerba mate es complementaria a la época donde nosotros cortaríamos las hojas de té. Esto nos permitiría tener mano de obra ocupada todo el año”, agregó, y sostuvo que la iniciativa busca complementar la economía regional sin competir con la yerba mate.
Por último, Campos destacó la receptividad de los productores locales, quienes se mostraron interesados en el proyecto. “Empieza el afecto societario y empiezan a ofrecer ayuda a algo que no conocían, y para algo que no conocían, pero desde su conocimiento y desde su expertise como empresario de la región, a nosotros nos sirve muchísimo el hecho de que la gente sepa que hay en Comandante Andresito unos locos que decidieron invertir desde, prácticamente, todo de Buenos Aires, sin conocer la provincia, a lanzarse a una apuesta productiva”, cerró.


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