La Diócesis de Santo Tomé regula la titularidad y el cuidado de las sagradas reliquias

Por Patricio Downes

SANTO TOMÉ. Todas las reliquias existentes en la Diócesis de Santo Tomé pertenecen a este obispado y, como tales, deben ser cuidadas y veneradas, según un decreto del obispado, monseñor Gustavo Alejandro Montini. Propone medidas para distinguir la veneración de cualquier forma de superstición.

Estas reliquias son consideradas tesoros espirituales, restos o pertenencias de quienes vivieron heroicamente el Evangelio, y son resguardados bajo la supervisión del Obispo Diocesano. En cada comunidad se erige un registro con la certificación de su autenticidad y de las “gracias concedidas”, entre otros datos.

La custodia y el cuidado cotidiano de las reliquias se delegan en la comunidad o institución eclesial donde se encuentran actualmente. Esto significa que pueden permanecer en las comunidades eclesiales, mientras que los párrocos son los responsables en cada jurisdicción.

Montini emitió el decreto 09/26 en vísperas de la memoria de Nuestra Señora de Fátima, por el que establece las normas para la tutela y conservación de las reliquias de santos y beatos en toda la jurisdicción.

La diócesis de Santo Tomé está integrada por las ciudades de Santo Tomé, Virasoro, Colonia Liebig, Ituzaingó, Itatí, Paso de los Libres, Loreto, La Cruz y Alvear, en las cuales funcionan una o varias parroquias, de acuerdo a su densidad demográfica.

El documento declara formalmente que todas las sagradas reliquias presentes en la jurisdicción pertenecen por derecho y titularidad a la Diócesis de Santo Tomé. Esta medida busca asegurar que estos tesoros espirituales, que son restos o pertenencias de quienes vivieron heroicamente el Evangelio, sean resguardados bajo la supervisión del Obispo Diocesano.

Aunque la titularidad es diocesana, el decreto determina lo siguiente que la custodia y el cuidado cotidiano de las reliquias se delegan en la comunidad o institución eclesial donde se encuentran actualmente.

La responsabilidad directa del resguardo recae sobre el párroco o la autoridad local correspondiente. Cualquier comunidad cristiana dentro de la diócesis podrá solicitar las reliquias para actos de culto, misiones o festividades, siempre que se garantice su decoro y seguridad.

Para un mejor seguimiento de estos bienes, se ha ordenado que cada comunidad que conserve una reliquia confeccione un Libro de Registro. En este libro se deberá asentar la documentación que certifique la autenticidad de la pieza. El motivo de cualquier traslado, junto con la fecha de salida, devolución y el responsable del mismo.

El registro de aquellas «Gracias concedidas» por intercesión del santo o beato con ocasión de su veneración. Un inventario para la fe. La Curia Diocesana será la encargada de elaborar un listado centralizado de todas las reliquias presentes en la Diócesis. El objetivo final es distinguir la verdadera veneración —expresión de fe en la comunión de los santos— de cualquier forma de superstición.

El decreto, que lleva la firma del Obispo Montini y del Canciller, presbítero Sergio Antonio Almirón , entró en vigencia formal este 13 de mayo de 2026.

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