El pacto entre Washington y Teherán desató una caída del 5% en el precio del barril de Brent, que se ubicó en USD 82. Sin embargo, las petroleras argentinas no trasladarán la baja a los surtidores en el corto plazo, ya que deben compensar meses de crudo caro.
El acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que busca finalizar más de cien días de conflicto en Medio Oriente y reabrir el estrecho de Ormuz, provocó una caída inmediata en el precio del petróleo. Este lunes, el valor del Brent, referencia internacional del crudo, bajó más del 5% y se ubicó en torno a los USD 82 por barril, el nivel más bajo en los últimos tres meses. Esta situación reconfigura el escenario energético para Argentina, donde los precios en surtidor se mantendrán altos por al menos dos meses, incluso si el crudo continúa su descenso.
El presidente Donald Trump anunció el pacto el domingo y el canciller iraní Kazem Gharibabadi lo confirmó. El acuerdo establece un cese del fuego por 60 días y prevé la reapertura del estrecho de Ormuz, por donde antes de la guerra transitaba cerca del 20% del suministro mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). La firma formal del memorándum de entendimiento se prevé para el viernes 19 de junio en Suiza, con Pakistán como mediador.
Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, planteó que el acuerdo abre una pregunta de fondo sobre el mercado energético global. Él se preguntó si el precio del crudo volverá a los niveles previos al conflicto, en torno a los USD 65 por barril, o si se consolidará un nuevo equilibrio geopolítico con una prima de riesgo permanente. La respuesta a ese interrogante tiene implicancias concretas para la economía argentina.
Impacto en los combustibles
El primer impacto local se ve en el precio de los combustibles. Desde el 1 de abril, rige en Argentina lo que YPF, la empresa líder del mercado con el 55% del share, llamó un buffer o amortiguador de precios. Este mecanismo se prorrogó en una oportunidad, luego de su vencimiento a mediados de mayo.
El esquema, que el resto de las petroleras replicó, toma como referencia para las transacciones internas el valor del crudo correspondiente a marzo, cercano a los USD 70 por barril. Mientras tanto, la cotización internacional del Brent escaló hasta USD 126 en los picos del conflicto. La diferencia entre estos valores se registraría en cuentas compensadoras que las refinadoras deberán saldar cuando el precio internacional del crudo Brent regrese a rangos inferiores.
Fuentes de YPF confirmaron a Infobae que, a pesar de la caída del precio internacional, los valores en surtidor se mantendrán elevados por un período. Esto dependerá de cuánto tarde la baja en consolidarse. La empresa arrastra una deuda con los productores de crudo generada durante los meses en que el barril cotizó alto y el precio interno no acompañó esa suba.
“En caso de que haya una baja sustancial y sostenida en el tiempo del precio del crudo, podríamos analizar el tema precios en un plazo menor”, señalaron. Si el Brent se estabiliza cerca de los USD 70, ese plazo se acortaría. Si lo hace en torno a los USD 80 o USD 90, el período de compensación se extendería. En cualquier caso, cualquier movimiento está supeditado a que el acuerdo entre Estados Unidos e Irán se firme y se sostenga en el tiempo.
Dreizzen advirtió que, aun con la caída del crudo, los valores en surtidor no bajarán en el corto plazo. De hecho, según el especialista, el plazo estimado es de al menos dos meses. Desde el comienzo del conflicto, el valor de la nafta en Argentina acumuló un alza del 24,3% en dólares, lo que ubicó al país a la cabeza de los exportadores de petróleo de América Latina en materia de aumentos. Según un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), Ecuador registró una suba de 14,7%, México del 10,7%, Brasil del 4,9% y Colombia del 1,9 por ciento.
Vaca Muerta y GNL
El escenario es más delicado para las inversiones en Vaca Muerta. A USD 80 por barril, la formación neuquina sigue siendo competitiva para atraer capital, analizó Dreizzen. Sin embargo, si el precio se acerca a los USD 65, el nivel previo a la guerra, la ecuación cambia. “Ese valor roza el breakeven”, dijo y resaltó que se trata del precio mínimo necesario para que un proyecto resulte rentable. Por debajo de ese umbral, varios proyectos de desarrollo podrían perder atractivo financiero, según su análisis.
El tercer frente de exposición es el del GNL. Los grandes proyectos de exportación de gas licuado que Argentina tiene en carpeta, entre ellos Argentina LNG y Southern Energy, dependen de precios internacionales que justifiquen la inversión en infraestructura de licuefacción. Si la reapertura del estrecho de Ormuz empuja los precios del GNL por debajo de los USD 10 por millón de BTU, la competitividad de esos proyectos quedaría bajo presión, de acuerdo con Dreizzen.
La velocidad con que el estrecho vuelva a la normalidad operativa es, en ese sentido, una variable determinante. En el sector, aseguran que el retorno al flujo normal de petróleo podría demorar entre semanas y meses. Primero deben despejarse las minas del canal, luego reactivarse la producción y las operaciones de carga en los puertos del Golfo Pérsico.

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