La oposición impulsa en el Congreso la moción de censura contra el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, un procedimiento inédito incorporado en la reforma constitucional de 1994. Requiere la mayoría absoluta de ambas cámaras para la remoción, pero la Constitución no aclara si el presidente podría reponerlo en el cargo.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, podría convertirse en el primer funcionario en enfrentar una moción de censura, una herramienta constitucional que la oposición busca aplicar en el Congreso. Este procedimiento, incorporado en la reforma de la Constitución Nacional de 1994, nunca se utilizó hasta ahora.
Cuatro abogados constitucionalistas explicaron a Infobae el mecanismo previsto para una eventual remoción del jefe de Gabinete. Sin embargo, persisten las discusiones sobre la posibilidad de que el presidente Javier Milei vuelva a designarlo en el cargo si el Congreso avanza con su destitución. La Secretaría Parlamentaria indicó que la normativa vigente contempla esa facultad.
Procedimiento legislativo
El procedimiento es extenso y requiere la sanción de la Cámara de Diputados y la de Senadores. El primer paso consiste en la aprobación del pedido de interpelación, que habilita el tratamiento de la moción de censura. Para eso, cualquiera de las dos cámaras debe aprobar la solicitud por mayoría absoluta.
Una vez aprobado el pedido, el funcionario debe concurrir al Congreso. Luego se habilita una segunda instancia, la de ejecución, donde se trata la moción de censura. Tanto el Senado como Diputados deben votar favorablemente la moción por mayoría absoluta de la totalidad de los miembros. Esto daría lugar a la remoción inmediata del funcionario.
Con la firma de varios diputados, la oposición convocó a una sesión especial en Diputados para el martes 23 de junio, y en su temario incluyó seis pedidos de interpelación. En paralelo, el Partido Justicialista acelera una sesión única en la Cámara Alta para interpelar a Adorni y votar su destitución.
El legislador del Partido Socialista Esteban Paulón denunció que el ministro coordinador “le mintió al Congreso”. Además, sostuvo que Adorni “entró en una serie de contradicciones que hacen muy difícil la continuidad de su rol”. Paulón dijo a Infobae: “El Jefe de Gabinete es el funcionario que hace de nexo entre el Poder Ejecutivo y el Legislativo y para llevar adelante esa tarea se necesita que haya un vínculo de confianza. Cuando viene a una sesión informativa a brindar informe de gestión, miente abiertamente y semanas después lo reconoce en televisión nacional. No hay esa tal confianza del parlamento para con el Jefe de Gabinete por eso está prevista la moción”.
Por su parte, el jefe de bloque de Unión por la Patria, el diputado Germán Martínez, quien presentó el primer proyecto de moción de censura contra el ministro coordinador, argumentó: “Hace 100 días que el gobierno está enredado en esta novela del jefe de Gabinete. Vino al Congreso y todo lo que dijo fue desmentido por sus acciones anteriores. Le mintió al Congreso, la prensa y a los 47 millones de argentinos”.
Martínez también dijo a este medio: “El día que fue al Congreso dijimos que íbamos a insistir en el mecanismo que es el que establece la Constitución. No es un capricho ni un arrebato: que venga a dar explicaciones y para eso debe ser interpelado. Los aspectos penales deberá dilucidarlo la justicia. Desde el punto de vista político, Adorni no cuenta con la confianza del pueblo argentino y mucho menos de la Cámara de Diputados y del Senado”.
Con conocimiento del procedimiento, el oficialismo anunció la asistencia de Adorni en la Cámara de Senadores con motivo del informe de gestión que brindará a principios del mes de julio. Un integrante de la mesa política contrapuso: “La moción no debería suceder porque Manuel va a presentarse al Senado a dar el Informe de Gestión de Gobierno como corresponde al Jefe de Gabinete”.
Alcance y límites
Distintos abogados constitucionalistas explicaron el alcance de la moción y coincidieron en que se trata de “una herramienta de control parlamentario con efectos limitados”. Daniel Sabsay explicó: “Es una forma de control parlamentario. Se lo evalúa políticamente y se exige su remoción. Se activa cuando hay crisis política, pero es un procedimiento larguísimo”. Sabsay habló de una moción “fragmentada” debido a las facultades del Presidente de restituirlo en el cargo si el Poder Legislativo avanza en el corrimiento del funcionario.
No obstante, Sabsay aclaró que la habilitación de la interpelación contra Adorni tiene “un costo político alto”, más allá de si el Congreso concreta o no su remoción.
Por su parte, el abogado especialista en derecho constitucional Félix Lonigro expuso los límites de la misma y sostuvo que el artículo tiene inconsistencias que dan lugar a diversas interpretaciones. Lonigro expresó: “Es un mamarracho. El jefe de Gabinete es un cadete de lujo. Un rol burocratizado y el artículo está muy mal redactado”. Además, agregó: “Se va a ir haciendo camino al andar porque nunca se utilizó”.
Pese a las coincidencias en el procedimiento, hay algunas discrepancias en torno a la facultad del Presidente en caso de querer volver a nombrar al ministro coordinador.
El abogado constitucionalista Gustavo Ferreyra planteó que restituirlo nuevamente durante la misma gestión implicaría una “causal de destitución” por “mal desempeño” en el marco de un juicio político. Ferreyra argumentó: “La decisión del parlamentaria, en caso de que el Congreso logre su remoción, comporta el ejercicio de una competencia constitucional exclusiva, motivo por el cual, volver a designar al funcionario removido alteraría las bases propias del control ejercido y su desnaturalización”.
En la misma línea se expresó Andrés Gil Domínguez, quien abona a la interpretación que establece que la designación no puede volver a darse hasta que no cambie la composición del Congreso o mientras dure el mandato del Presidente, dado que supone “una pérdida de confianza del Congreso irreversible”.
En una tercera postura, Lonigro opinó que si bien no está contemplado en el artículo, el mandatario no debería contar con la potestad de volver a designar al funcionario. Lonigro enfatizó: “No hay nada escrito por eso la moción es variable a la interpretación. Aún cuando no está escrito, se debe aplicar la posibilidad de inhabilitarlo”.








