A 205 años de su fallecimiento, la figura de Martín Miguel de Güemes vuelve a cobrar relevancia como uno de los principales artífices de la Independencia. Con una estrategia de guerrillas, resistió 13 invasiones realistas y permitió que las campañas de San Martín avanzaran hacia la liberación de Sudamérica.
Cada 17 de junio se recuerda a Martín Miguel de Güemes, uno de los protagonistas centrales de la lucha independentista argentina. Aunque su figura suele quedar detrás de nombres como San Martín y Belgrano, su papel resultó determinante para contener el avance español en el norte y garantizar el desarrollo de las campañas libertadoras en Sudamérica.
En diálogo con Arriba Misiones, el historiador Pablo Camogli destacó la relevancia del caudillo salteño y explicó por qué su legado continúa vigente más de dos siglos después de su muerte.
“Es uno de los tres o cuatro personajes más importantes después de San Martín y Belgrano. Güemes interpretó el momento histórico y terminó siendo el líder de una masa popular muy grande, que eran los gauchos salteños y jujeños, que entendían que la revolución les ofrecía la posibilidad de transformar su realidad social y acceder a nuevos derechos y oportunidades”, afirmó.
Camogli señaló que la trayectoria de Güemes resulta especialmente significativa porque, pese a pertenecer a una familia acomodada de la élite colonial, logró representar los intereses de los sectores populares.
“Pese a esa pertenencia, Güemes logra representar a estos sectores populares que justamente querían terminar con los privilegios del orden colonial. Creo que la figura de Güemes es muy interesante en ese sentido y es muy válido que exista un feriado que recuerde su fallecimiento”, sostuvo.
Los Infernales y la guerra de guerrillas
Uno de los aspectos más recordados de la estrategia militar de Güemes fue la conformación de las fuerzas gauchas conocidas como Los Infernales, cuya misión consistió en hostigar permanentemente a los ejércitos realistas.
Según explicó Camogli, el líder salteño evitó los enfrentamientos directos contra tropas españolas mejor preparadas y optó por una guerra de desgaste.
“Güemes contaba con tropas irregulares, con gauchos que no tenían experiencia en grandes campañas militares, pero tenían movilidad, rapidez y la posibilidad de atacar por sorpresa. De esa manera les planteó una guerra de guerrillas, atacando las líneas logísticas y sin darles respiro. Mucho de eso también tenía un componente de guerra psicológica”, relató.
Con el tiempo, parte de esas fuerzas se transformaron en un regimiento formal que pasó a la historia como Los Infernales de Güemes, una unidad clave para la defensa del territorio.
El hombre que frenó 13 invasiones españolas
Entre 1810 y 1821, el norte argentino soportó sucesivas incursiones provenientes del Alto Perú. Camogli remarcó que Güemes logró resistirlas todas.
“Hubo 13 invasiones españolas desde lo que hoy es Bolivia hacia Salta y Jujuy. Güemes repelió cada una de ellas. Incluso cuando los realistas llegaron a ocupar ciudades como Salta o Jujuy, los gauchos los sitiaban y terminaban obligándolos a retirarse porque no podían sostenerse ni abastecerse”, explicó.
Para el historiador, esta resistencia resultó fundamental para que José de San Martín desarrollara sus campañas militares en Chile y Perú.
“Cuando San Martín planifica la campaña al Perú lo hace en coordinación con Güemes. Él sabía que la resistencia en el norte obligaba a los españoles a dividir sus fuerzas. Güemes fue un factor importantísimo para que San Martín pudiera hacer lo que terminó haciendo: liberar medio continente”, afirmó.
La guerra no terminó en 1816
Camogli también cuestionó una visión extendida de la historia argentina que ubica el final de la guerra independentista con la declaración de la Independencia o el cruce de los Andes.
“Después de 1817 pareciera que para Buenos Aires terminó la guerra de la Independencia. Pero entonces, ¿por qué seguían peleando Andresito, Artigas o Güemes? Porque la guerra todavía no había terminado. Los españoles seguían insistiendo y el Alto Perú fue el último gran escenario bélico hasta 1824”, indicó.
En ese sentido, consideró que la lucha independentista debe analizarse más allá de la confrontación entre España y las Provincias Unidas.
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“Lo que estaba en disputa era qué modelo de sociedad se iba a conformar: si una sociedad donde unos pocos conservaran todos los privilegios del orden colonial o una sociedad más abierta, democrática y participativa. Por eso la Guerra de la Independencia es mucho más compleja e interesante de lo que solemos pensar”, reflexionó.
Una muerte en combate y un legado duradero
Güemes murió en junio de 1821 tras resultar herido durante una emboscada en la ciudad de Salta. Para Camogli, se trata del militar de mayor relevancia que perdió la vida en plena lucha por la Independencia.
“Es la figura más importante que muere en combate durante el proceso independentista. Los españoles le ofrecieron salvarle la vida si ponía fin a la guerra, pero él rechazó esa propuesta y pidió a sus tropas que nunca se rindieran ante los realistas”, recordó.
Aunque durante muchos años su figura quedó relegada frente a otros próceres nacionales, el historiador destacó que el reconocimiento hacia Güemes creció con el tiempo y hoy ocupa el lugar que le corresponde dentro de la historia argentina.

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