Investigadores de Argentina y Brasil advirtieron que el fenómeno climático ya muestra señales consistentes y pidieron a gobiernos y municipios avanzar en acciones preventivas. Aunque persiste la incertidumbre sobre su impacto real, crecen las probabilidades de lluvias intensas y aumentos en los caudales de los ríos de la Cuenca del Plata.
Investigadores del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Nordeste y de la Universidade Federal de Santa Maria emitieron un nuevo informe técnico en el que recomiendan reforzar las medidas de preparación preventiva en el noreste argentino ante la consolidación del fenómeno climático El Niño 2026.
El reporte señala que durante las últimas semanas se produjo un cambio significativo en las variables meteorológicas globales, consolidando la transición hacia una fase cálida del fenómeno. No obstante, los especialistas aclararon que el objetivo del informe no es generar alarma, sino promover una planificación basada en evidencia científica.
Según el documento, el Servicio Meteorológico Nacional estima una probabilidad cercana al 90% de desarrollo pleno de El Niño para el trimestre junio-julio-agosto, mientras que las temperaturas superficiales del océano Pacífico registran anomalías positivas de hasta 1,7 grados centígrados frente a las costas sudamericanas.
A nivel internacional, la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) elevó el pasado 11 de junio su sistema de monitoreo a la categoría de «Aviso de El Niño», dando por iniciado oficialmente el fenómeno y anticipando un fortalecimiento durante el verano 2026-2027.
Sin embargo, los investigadores remarcaron que la declaración formal de El Niño no implica que sus efectos ya se estén manifestando en la región. “El forzante climático se volvió más consistente y debe incorporarse al seguimiento preventivo”, señalaron.
Posibles impactos en el Paraná y el Paraguay
El estudio sostiene que el riesgo debe analizarse en dos niveles: las tormentas locales, capaces de generar anegamientos urbanos y problemas productivos, y la respuesta hidrológica de los grandes ríos de la Cuenca del Plata.
A partir de modelos elaborados con información del sistema global GloFAS/Copernicus, los especialistas detectaron una tendencia de incremento gradual de los caudales hacia octubre, noviembre y diciembre.
Aunque los escenarios más probables mantienen al río Paraná por debajo de los niveles de alerta y evacuación en la ciudad de Corrientes, algunos modelos alternativos sí alcanzan esos umbrales, por lo que recomendaron mantener un monitoreo constante de la situación.
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Recomendaciones para municipios
Ante la incertidumbre propia de los pronósticos climáticos de mediano plazo, los especialistas propusieron implementar medidas denominadas de «bajo arrepentimiento», es decir, acciones que resultan beneficiosas incluso si el escenario más severo finalmente no ocurre.
Entre las principales recomendaciones figuran la limpieza y mantenimiento de desagües, alcantarillas y canales urbanos; la inspección de puentes, terraplenes y sistemas de defensa; el acopio preventivo de combustible y maquinaria; y la revisión de escuelas, centros de salud y refugios que podrían utilizarse ante eventuales evacuaciones.
Asimismo, insistieron en la necesidad de una comunicación responsable hacia la población, evitando tanto los mensajes alarmistas como la minimización del riesgo.
“El Niño aumenta las probabilidades de eventos extremos, pero no los determina de forma automática. Una mayor probabilidad exige una mayor preparación”, concluye el informe elaborado por los equipos científicos de Argentina y Brasil.
Fuente: Corrientes Hoy

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