Reflexión del Apóstol Guillermo Decena: «Objetos de maldición»

El Apóstol Guillermo Decena expresó que "la mayoría de las batallas espirituales no se ven con los ojos físicos, pero afectan la paz, el ambiente y hasta la salud espiritual de un hogar. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios".

“No metas en tu casa nada que sea abominable. Todo eso debe ser destruido. Recházalo y detéstalo por completo, para que no seas destruido tú también” (Deuteronomio 7:26).

La mayoría de las batallas espirituales no se ven con los ojos físicos, pero afectan la paz, el ambiente y hasta la salud espiritual de un hogar. Muchos cristianos ignoran que algunos objetos decorativos, recuerdos de viajes, amuletos aparentemente “inofensivos”, e incluso regalos que se reciben, pueden estar consagrados a demonios y traer opresión espiritual, enfermedades inexplicables, estancamiento, insomnio y luchas continuas. Son los objetos quienes dan autoridad al enemigo, son puertas abiertas a los demonios y traen maldición.

En este marco, el Apóstol Guillermo Decena detalló algunos puntos:

1. Los Objetos Idolátricos.

“Los ídolos de ellos son plata y oro, Obra de manos de hombres. (…) Semejantes a ellos son los que los hacen, y cualquiera que confía en ellos” (Salmos 115:4-8).

Los objetos en sí mismos no tienen poder, pero los demonios sí se esconden detrás de objetos dedicados a ellos. El enemigo usa imágenes, símbolos, figuras idolátricas y amuletos que fueron consagrados en rituales idolátricos que pueden traer maldiciones.

No todo está maldito, así como no todas las imágenes son hechas con motivos religiosos sino solo ilustrativos. No se trata de tirar todo lo que hay en tu casa, sino de discernir qué cosas fueron consagradas al reino de las tinieblas.

 

2. Objetos Prohibidos.

“Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres. Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos. (…) hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros” (Josué 7:10-13).

Una historia muy interesante es el episodio donde la consigna era clara, pero alguien desobedeció.

En la Biblia, anatema significa algo apartado, maldito o condenado a la destrucción. Los israelitas fueron vencidos en la segunda ciudad que quisieron conquistar, a pesar de que era pequeña comparada con Jericó, la cual habían destruido.

El problema fue que Dios le había dado órdenes de que no llevaran nada de lo que había en Jericó, pero desobedecieron y escondieron objetos de allí. Así que hasta que no devolvieran eso, no podían vencer a sus enemigos.

Hay algunos cristianos que no pueden vencer al enemigo a causa de cosas materiales, por quedarse con lo que no les corresponde, con objetos ajenos.

 

3. Objetos obtenidos con engaño.

“Y él entró, y se puso delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes, Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido a ninguna parte. Él entonces le dijo: (…) ¿Es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tu descendencia para siempre” (2 Reyes 5:25-27).

Naaman había sido sanado por oración de Eliseo, y como agradecimiento quería regalarle muchas cosas al profeta. Este no quiso los regalos, pero Giezi fue al encuentro de Naaman y le mintió diciendo que su amo Eliseo ahora quería los regalos, y Naaman se los entregó. Giezi regresó y Eliseo ya lo sabía, por lo cual pronunció una palabra de maldición para él y su descendencia. Esta historia nos muestra que por avaricia de las cosas materiales se puede caer en desgracia. La avaricia por lo material se constituye en maldición.

 

4. Los Objetos de magia traen maldición.

“Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; (…) Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor” (Hechos 19:19-20).

No se puede salir de las maldiciones con más maldición. Las personas quieren salir como sea de sus problemas y recurren a los invocadores de demonios. Utilizando objetos de magia, sin entender que estos objetos de “la buena suerte” son un engaño, y traerán lo contrario.

“Jehová es la porción de mi herencia y de mi copa; Tú sustentas mi suerte” (Salmos 16:5).

Entregá tu vida a Jesús y Él te ayudará a vencer en todas tu batallas. La lucha que tiene el cristiano es espiritual; debería entender a dónde apunta la magia y tomar distancia, pues es algo puramente diabólico. La estrategia de los objetos mágicos es afectar las manos, la capacidad laboral y, por tanto, la economía, la cabeza, y la mente, que es la base de toda la fuerza creativa y la actividad anímica, el bienestar de la persona y la parte emocional. Deberíamos rendir la vida entera al Señor y Salvador Jesucristo, sólo Él puede ayudarnos en todas las áreas de nuestra vida.

El reino de las tinieblas opera con legalidad. Si algo fue consagrado al pecado o a Satanás, ese objeto se transforma en una puerta legal. Podés amar a Dios, pero si mantenés objetos del enemigo, le estás dando terreno. Los demonios no necesitan permiso verbal para entrar, basta con la legalidad de un objeto que se constituye una puerta abierta.

Orá por tu casa, pedí discernimiento al Espíritu Santo. Quitá todo lo que Él te señale. No regales esos objetos, destruílos. Consagrá tu hogar a Cristo. La liberación viene dada por la autoridad de Jesús sobre tu casa. Está siempre atento a lo que Dios te muestra, ora todos los días pidiendo protección y guía. El propósito no es condenar ni estar obsesionados, sino entender que si hay perturbación espiritual, los objetos pueden ser fuente de actividad diabólica. Si el Espíritu Santo te muestra alguna cosa, no lo ignores. Jesús ya venció. Caminá en libertad.

Que Dios te bendiga, te guarde de todo mal y tengas una semana de completa victoria!

Apóstol Guillermo Decena

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