Anna Park celebró el Gran Oro en el Mundial de la Yerba Mate: “Nos marca que estamos haciendo las cosas bien”

La marca misionera fue reconocida con una de las máximas distinciones del certamen internacional. Su productora, Juan Barney, destacó el valor de la producción orgánica, los largos tiempos de cultivo y el creciente interés que despierta la yerba mate de calidad en mercados del exterior.

La yerba mate Anna Park sumó un nuevo reconocimiento a su trayectoria al obtener una medalla Gran Oro en la primera edición del Mundial de la Yerba Mate, una de las categorías más altas otorgadas por el jurado internacional que evaluó más de 400 muestras mediante catas a ciegas.

La distinción fue recibida con alegría por la empresa familiar misionera, que desde hace años apuesta por la producción orgánica y los procesos sustentables. “Estamos muy felices. Participamos como muchas otras marcas y nos honraron con un Gran Oro. También felicitamos a todas las marcas que fueron reconocidas porque detrás de cada una hay muchísimo trabajo”, expresó Juan Barney, propietario de Anna Park.

El productor remarcó que el premio tiene un valor especial porque llega a partir de la evaluación técnica realizada por especialistas y consumidores. “Entiendo que solamente una parte de las muestras obtuvo esta categoría. Que nos hayan incluido dentro de ese grupo es una señal muy importante para nosotros”, sostuvo.

Una historia de reconocimientos

El premio obtenido en Buenos Aires se suma a otras distinciones que la firma ya había conseguido en años anteriores. Barney recordó que Anna Park fue reconocida en tres oportunidades en competencias desarrolladas en Estados Unidos y también recibió una distinción por su aporte pionero a la producción orgánica de yerba mate.

“Este es el quinto reconocimiento importante que recibe la empresa. Más allá del premio en sí, lo que valoramos es que nos confirma que el camino que elegimos tiene sentido y que el esfuerzo de tantos años está dando resultados”, afirmó.

Cuatro años para llegar al mate

Uno de los aspectos que distingue a Anna Park es el manejo de sus yerbales. La empresa trabaja bajo certificación orgánica y aplica un esquema de cosecha bianual, una práctica que permite que las plantas completen ciclos más largos de crecimiento.

“Nosotros cosechamos cada dos años. Eso genera una hoja diferente y también limita mucho el volumen de producción. Pero creemos que ahí está parte de la calidad del producto”, explicó Barney.

El productor destacó además la importancia de conservar la vida del suelo y respetar los tiempos naturales de desarrollo de la planta. “Desde que aparece el brote hasta que esa hoja llega al consumidor pasan aproximadamente cuatro años. Es un proceso muy largo y muy difícil de sostener, pero es parte de nuestra identidad”, señaló.

Según indicó, los yerbales mantienen una alta actividad biológica y una gran diversidad natural, factores que también contribuyen a las características finales de la yerba.

El reconocimiento internacional llega en un momento de creciente interés por los productos orgánicos y de origen certificado. Barney contó que recientemente recibieron la visita de representantes comerciales de Rusia, uno de los mercados donde la marca viene ganando presencia.

“Nos comentaban que nuestro producto tiene mucha aceptación y que en algunos casos el medio kilo llega a venderse a unos 30 dólares en góndola. Eso demuestra el valor que puede alcanzar una yerba producida con estándares de calidad y sustentabilidad”, comentó.

Para Anna Park, el Gran Oro obtenido en el Mundial de la Yerba Mate representa mucho más que una medalla. Se trata de una validación al modelo productivo que la empresa impulsa desde hace años y una oportunidad para seguir posicionando a la yerba mate misionera en mercados internacionales cada vez más exigentes.

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